La degradación institucional a la que nos ha llevado el gobierno, no tiene antecedentes salvo en las dictaduras militares.

Quizás las nuevas generaciones no tengan memoria de aquellas épocas… pues bien: La característica que emparenta al actual gobierno con las dictaduras, reside en la falta de justicia, una Corte Suprema canalla, corrupta y al servicio del poder real, un parlamento avasallado e insultado, denigrado, amenazado y corrompido por Milei, y por supuesto un proceso de entrega de soberanía y claudicación nacional que se hace patente en cada una de las actitudes, no sólo de la macroeconomía, sino además en las decisiones políticas y los alineamientos internacionales al servicio de los Estados Unidos, Israel, Inglaterra y la OTAN.

Hemos vuelto, otra vez, a recibir la visita del nuevo responsable de la IV Flota de Estados Unidos, y le vino a decir a Milei que ellos vienen a custodiar la democracia, la economía… vienen a custodiar las libertades y los recursos naturales que ellos consideran estratégicos.

Estamos en manos de este personaje, un mero empleado puesto por BlackRock, el Fondo de Inversión más grande del mundo, que como en Ucrania, está conduciendo las empresas argentinas, desde Mercado Libre hasta la misma Pfizer, y que se han quedado en Ucrania con todas las tierras del «granero del mundo».

Tenemos un desafío muy fuerte: Si vamos a ser testigos de nuestra historia, también seremos testigos de nuestra propia claudicación y defección. O si vamos a ser patriotas, movilizados en la lucha, en las calles, para defender a la Patria que es anterior a la Nación.

La democracia no puede suicidar a la Patria, no puede aniquilar al pueblo, no puede someter al dolor social.

Por todo ello: Patria Sí, Milei No. Debe irse YA… antes que sea tarde.

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