Un análisis de los ejes principales incluye:

  • Que demandan un paquete tecnológico basado en fertilizantes y plaguicidas con impacto ambiental. Tomando las últimas tres décadas, sobre la relación entre la producción agraria y la utilización de plaguicidas,  la superficie sembrada con cereales y oleaginosas se incrementó de 19.000.000 de hectáreas en 1990 a 41.182.000 hectáreas (117%), en 2023. En el mismo periodo, el volumen de producción se incrementó de 38.200.000 a 140.893.000 Tn (269%). El uso de plaguicidas en el periodo mencionado se incrementó de 35 a 580 millones de kg/Lt, es decir incremento de 1.657%. El acrecentamiento en el uso de plaguicidas se relaciona con varios factores que interactúan entre sí: el cambio climático, la expansión de los monocultivos, la aparición de resistencias a los plaguicidas, entre los insectos y plantas silvestres, la inadecuada nutrición de las plantas, las dificultades en obtener mano de obra en las actividades agrícolas, la necesidad de mantener una alta calidad formal en hortalizas y frutas, y cambios en la cosmovisión de los productores acerca del rol de la diversidad en los agroecosistemas.   
    • Que reemplazan a los cultivos alimentarios en el uso de la tierra. Esta situación se evidencia cuando la siembra de hortalizas, árboles frutales, incluso la producción de leche en los tambos, son reemplazados por el cultivo de especies como la soja. Se incide así en la soberanía alimentaria, el derecho a decidir sobre nuestra alimentación, como ciudadanos,   en las dimensiones productivas, en la calidad de los alimentos y en su posible acceso.
    •  Que su cultivo avanza sobre ecosistemas naturales. En efecto, aunque la relación no es directa, la expansión de monocultivos donde se utilizan semillas de tipo OGM bajo siembra directa ha avanzado sobre ecosistemas naturales, las selvas, montes y parques. Se han arrasado ecosistemas enteros con lo que esto significa. Quitar un árbol del ecosistema implica eliminar una serie de interrelaciones establecidas, por ejemplo con las bacterias e insectos del suelo que inciden en la transformación de la materia orgánica, también con las aves y otros vegetales. La vegetación, los suelos y  el clima mantienen una relación permanente donde cualquier modificación de una parte incide en el resto. Eliminar árboles del ecosistema altera el clima, ya que los árboles absorben dióxido de carbono, absorben agua y la transpiran, incidiendo en las temperaturas y las lluvias. Además, aportan materia orgánica al suelo, mejorando sus características químicas, físicas y biológicas.  Por su parte las lluvias y el aporte de minerales desde el suelo inciden en el adecuado crecimiento de las plantas.   
    • Que pueden tener un impacto directo en la salud. Existen investigaciones que prenden señales de alarma e invitan a ser más cautos en los desarrollos de investigaciones y cultivo a campo de OGM. Ensayos en ratas realizados en Rusia, por la Dra. Irina Ermakova científica de aquel país, investigando los efectos en ratas alimentadas con soja Roundup Ready, mostraron  resultados dramáticos; incluso se encontraron aparentes efectos generacionales. Un grupo de ratas fueron alimentadas con soja RR antes del apareamiento, durante la gestación y la lactancia. El resultado fue que se produjeron tasas muy altas de mortalidad en las crías de ratas: el 56% murieron durante las tres primeras semanas de vida, en comparación con sólo el 9% en las ratas alimentadas con soja no modificada genéticamente. Además, se observó retraso en el crecimiento de la progenie sobreviviente, y algunos de los órganos en los cachorros más pequeños alimentados con transgénicos, eran diminutos en comparación con los demás. El investigador Gilles Seralini, comprobó que ratas alimentadas con maíz transgénico Bt 863 pueden presentar efectos crónicos y subcrónicos en la salud . Más recientemente un equipo de investigación francés, bajo el liderazgo de Seralini, analizaron durante dos años los efectos en doscientas ratas del maíz transgénico NK603 y del herbicida Roundup. Los resultados demostraron que en las ratas alimentadas con transgénicos aparecen tumores antes que en las ratas no alimentadas con transgénicos mientras que en el caso de las hembras aparecen una media de 94 días antes. Según el estudio Seralini, los tumores aparecen en los machos antes que en las ratas indicador (en la piel y los riñones). En el caso de las hembras (tumores en las glándulas mamarias) aparecen una media de 94 días antes en las hembras alimentadas con transgénicos.[1]
    • Que no son naturales y con ello los seres humanos “jugamos a ser Dioses”. Los seres humanos desde nuestro peregrinar en la tierra hemos mantenido una estrecha relación con las plantas silvestres, las cuales fuimos mejorando a partir de los procesos de selección. El desarrollo de la agricultura marcó el momento cúlmine de esta proceso. Hemos mejorado las plantas con las cuales interactuamos, pero nunca nos introdujimos a modificar la estructura genética interna.
    • Que se busca el acaparamiento y patentamiento de las semillas. El ansia de lucro de las empresas semilleras las lleva a presionar a los diversos estamentos de los estados nacionales para la sanción de leyes que les aseguren la posibilidad de cobrar regalías, cuando no el patentamiento de las mismas. En los países con tratados internacionales con los Estados Unidos, por ejemplo Chile, ya se ha verificado el cambio en la legislación atinente a las semillas, adaptándolas a los requerimientos de UPOV 91[2]. En el resto de los países, con énfasis en la Argentina, las empresas semilleras presionan por el cambio que les asegure la imposibilidad de que los productores puedan conservar sus propias semillas para reutilizarlas en su propio predio. También presionan  por el cobro de regalías por las tecnologías propuestas y la posibilidad de patentar las semillas, a fin de evitar o restringir que otras empresas o los estados nacionales, a partir de sus instituciones de investigación y desarrollo, puedan continuar con el desarrollo tecnológico.

    [1] Para más datos ver Souza Casadinho, J. 2013. La producción agraria en el Mercosur. Mercosur social y solidario. Bs. As. Argentina

    [2] UPOV 91 refiere a la versión de 1991 del Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV). Este convenio establece un sistema para proteger los derechos de obtentor de nuevas variedades vegetales, otorgando a los obtentores (aquellos que desarrollan las variedades) derechos de propiedad intelectual sobre las mismas.

    Un comentario en «Treinta años de cultivos transgénicos en Argentina. Las consecuencias socioambientales. (Nota 3)»

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