El River de Marcelo Gallardo volvió a tropezar, esta vez ante Independiente Rivadavia, y profundiza un momento futbolístico que deja más dudas que certezas. El equipo sigue sin encontrar rumbo ni identidad, y los cuestionamientos al entrenador siguen empeorando.

River volvió a decepcionar. El equipo de Gallardo, lejos de aquel que supo conquistar Madrid y marcar una era, atraviesa un presente gris. Ya no muestra la misma intensidad ni convicción, y parece vivir de los recuerdos de sus viejas glorias.

El entrenador continúa apostando por jugadores que no logran sostener el nivel esperado, como Nacho Fernández, mientras deja en el banco o reemplaza demasiado pronto a los pocos que hoy marcan diferencia, como Juan Fernando Quintero y Maxi Salas. De hecho, la salida de Juanfer en el primer tiempo generó sorpresa y malestar entre los hinchas, y el equipo lo sintió.

Independiente Rivadavia, por su parte, hizo un partido inteligente. Aprovechó los espacios y, con un planteo sólido y transiciones rápidas, complicó a un River que nunca terminó de acomodarse. El encuentro fue entretenido en el primer tiempo, pero tras la lluvia perdió ritmo y claridad.

La definición por penales y Villa convirtiendo al final pegándole muy bien, volvió a exponer una vieja herida: River nunca logró hacerse fuerte desde los doce pasos. Una racha negativa que volvió a repetirse y selló otra eliminación dolorosa.

Ahora la gran pregunta que sobrevuela Núñez es una sola: ¿será este el fin de ciclo de Gallardo? Muchos hinchas sostienen que sí, que el desgaste es evidente y que el equipo necesita un cambio. Otros defienden al técnico más ganador de la historia del club. Lo cierto es que el debate ya está instalado, y todo apunta a que el cierre del año será decisivo para el futuro de Marcelo Gallardo en River.

Boca reaccionó a tiempo y superó a Barracas Central por 3 a 1

El equipo de Claudio Úbeda logró revertir un mal inicio y se llevó una victoria clave ante Barracas Central. Con un Zeballos encendido, figura estelar del partido, Boca cambió la cara en el complemento y se metió de lleno en la pelea por los primeros puestos.

El xeneize consiguió un triunfo importante por 3 a 1 frente a Barracas Central, en un partido que tuvo de todo. El primer tiempo fue complicado para el conjunto de la Ribera, que no lograba hacer pie y se veía sorprendido por un Barracas que, incluso con un jugador menos, mostró actitud y fútbol. El golazo de Insúa, hijo del técnico, puso en desventaja al visitante y generó preocupación.

Encima, la expulsión de Tapia muy discutida, ya que Paredes fingió la  falta, dejó a Boca con superioridad numérica, pero sin claridad. Sin embargo, en el complemento Claudio Úbeda movió el banco y acertó con el ingreso de Exequiel Zeballos, quien cambió completamente el desarrollo del encuentro.

El “Changuito” fue la gran figura de la tarde-noche: aportó desequilibrio, entrega y participación directa en los tres goles. Giménez empató el partido tras una buena asistencia del 7, Barinaga, con un centro preciso y gol del 9, el 2 a 1 y Merentiel selló el 3 a 1 definitivo tras una asistencia de Zeballos.

Con este resultado, Boca se ubica segundo en la tabla anual y avanza con confianza a los octavos. El equipo sabe que depende de sí mismo y que deberá mantener este nivel en los próximos dos compromisos si quiere pelear por todo.

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