Los anarco-capitalista de hoy, son el fiel reflejo de la década conservadora de principios del siglo XX y unos años antes también
Y teniendo en cuenta que la historia es cíclica, y más nuestra propia historia, es menester recordar por qué se la puede definir de esa manera.
1.- El conservadurismo, como la denominada hoy administración libertaria, fueron y son etapas que se destacaron y destacan por sólo administrar las cuentas públicas, y no gobiernan tratando de romper desigualdades y procurando el bien común. Ni siquiera tienen en cuenta las políticas públicas orientadas al crecimiento y el desarrollo.
Por eso, una vez que ganó el radicalismo en elecciones libres allá por 1916, Don Hipólito Yrigoyen expresó:
«La Nación ha dejado de ser gobernada, para gobernarse a sí misma».
En tal contexto, el embajador británico, una vez que Yrigoyen ya había asumido la jefatura de la administración de nuestro país, se molestó porque no había sido enviada por el gobierno nacional hacia los Estados Unidos la nómina de aquellos que debían ocupar las diferentes carteras ministeriales… como era tradición durante todos aquellos años anteriores, signados por gobiernos conservadores… invariablemente de fuerte tinte pro-británicos.
Don Hipólito le contestó «…Su excelencia debe dar por finalizada esa tradición».
Entonces y así las cosas, podemos observar que desde mucho antes de Juárez Celman los gobiernos conservadores, lejos de gestionar para todos, lo hicieron desde una óptica secular, en todas sus administraciones, acuerdos comerciales y económicos para una minoría social acomodada… o casta, los trust como lo son las corporaciones en nuestro tiempo.
Por lo tanto, los que pregonamos ideas diferentes y procuramos el bien común debemos estar atentos y alertas cuando el velo real de este relato conocido y aggiornado por el tiempo, finalmente quede al desnudo en su real objetivo, que es exactamente el mismo de aquella década Infame, o como se la denominara desde inicios del siglo XX, el «Régimen falaz y descreído»… aplicado una vez más, en los días que nos tocan vivir.

