Vélez Sarsfield venció 1-0 a River Plate en Liniers y profundizó la crisis del equipo del ahora ya ex DT Marcelo Gallardo, que acumula tres caídas al hilo en el Torneo Apertura. El único gol del partido lo marcó Manuel Lanzini a los 6 minutos del primer tiempo.
El Fortín quedó como único puntero de la Zona A, mientras que el Millonario volvió a dejar una imagen preocupante, tanto desde el juego como desde lo anímico.
Un primer tiempo de fin de ciclo
River arrancó mal y nunca logró acomodarse. Un error en la salida terminó en el gol de Lanzini y, desde allí, el equipo mostró las mismas falencias que arrastra desde hace tiempo: desconexión entre líneas, escasa generación de juego y una alarmante falta de peso ofensivo.
Vélez dominó el mediocampo con intensidad y aprovechó cada desajuste rival. River, en cambio, lució frágil atrás e inofensivo adelante.
Reacción sin premio
En el complemento, Gallardo movió el banco y el equipo mostró algo más de energía. Durante media hora arrinconó a Vélez, que sintió el desgaste, pero la mejoría fue más actitudinal que futbolística.
La falta de eficacia volvió a condenarlo. River generó algunas situaciones claras, pero no logró concretar. La sequía ofensiva es un problema estructural: los delanteros atraviesan un nivel bajo y el equipo no consigue dar vuelta partidos cuando empieza perdiendo, una tendencia que se repite desde 2025.
Lesiones y preocupación
Como si fuera poco, el equipo sufrió las lesiones de Juan Fernando Quintero, Franco Armani y Kendry Páez, lo que agrava aún más el panorama. El golpe es doble: futbolístico y físico.
Un presente oscuro
Los números reflejan el momento: tres derrotas consecutivas en el torneo y una racha negativa que se arrastra desde la temporada pasada. River no encuentra identidad ni funcionamiento.
Recién estamos en febrero pero el panorama ya es complejo para un equipo que invirtió fuerte y que tenía como objetivo volver a ser protagonista. Hoy, la realidad es otra: dudas, falta de juego y una crisis que parece profundizarse fecha tras fecha.
Tras el partido disputado en Liniers, Marcelo Gallardo pidió 24 horas, para posteriormente confirmar su salida: el jueves dirigirá su último partido en el millonario.
La derrota ante Vélez Sarsfield no solo profundizó la crisis futbolística de River, sino que terminó marcando el final de un ciclo.
El desgaste acumulado, la falta de respuestas del equipo y el clima creciente de incertidumbre lo llevaron a tomar una decisión fuerte: el próximo jueves dirigirá su último partido al frente del Millonario.
La noticia sacude al mundo River. Gallardo, el entrenador más ganador de la historia reciente del club y símbolo de una era dorada, le pondrá punto final a su segundo ciclo antes de lo previsto.
Fin de ciclo
El equipo venía mostrando señales preocupantes desde el inicio del torneo: bajo rendimiento colectivo, falta de identidad y resultados adversos. Las tres derrotas consecutivas en el Apertura aceleraron los tiempos.
Puertas adentro se percibía un clima de desgaste. La eliminación temprana de objetivos en la temporada anterior y un mercado de pases que no dio los resultados esperados, terminaron erosionando el proceso.
¿Quién será el sucesor?
Mientras el plantel se enfoca en el partido del jueves, en los pasillos del club ya comenzaron a sonar posibles reemplazantes. Entre los nombres que circulan aparecen:
Ramón Díaz, ídolo histórico y con pasado exitoso en el club.
Santiago Solari, ex jugador de River y con experiencia en el Real Madrid.
Hernán Crespo, identificado con la institución y con recorrido internacional.
Eduardo Coudet, de perfil intenso y carácter fuerte.
Por ahora no hay definiciones oficiales, pero la dirigencia ya trabaja contrarreloj para definir el futuro inmediato del equipo.
El final de una era
Más allá de las críticas recientes, el legado de Gallardo es innegable. Su salida marca el cierre de un ciclo que cambió la historia moderna del club.
El jueves no será un partido más: será la despedida de un entrenador que dejó huella y cuya estatua en el Monumental simboliza una etapa irrepetible.


