Convivimos inmersos frente a un salto cualitativo dentro de la manipulación, entendida efectivamente como un «arma de guerra”.  Se trata de una situación en la cual uno está mal, pero le hacen ver que puede estar mucho peor. Se ven campañas de desinformación orquestadas, como la del «lunes negro» de la devaluación en nuestro país. Allí fue cuando aparecen “un Trump y un Scott Bessent” utilizando el miedo y la promesa de salvación, para influir sobre la opinión pública de Argentina antes de los comicios. 

La sobreinformación es la que satura nuestras mentes. No solo con lo material, sino también con lo espiritual o el conocimiento. Cuando uno está convencido de que eso es inútil, han logrado el objetivo. Si logran que algo no sirve, ya está, para qué defenderlo.

El individualismo es llevado a niveles inimaginables. Nada ni nadie debe importarte, concéntrate sólo en tí mismo. Y mientras se permanece obnubilado por la falsa verdad, destruyen al estado, o a cada institución con funciones necesarias para la ciudadanía y hasta te pueden hacer creer en la necesidad de participar en una guerra ajena. Si no se produce o queda paralizada la catarsis social, la problemática se amplifica.  La tormentosa noche de las mentiras fue cubriendo el mundo.

Pero mientras todo sucede, se repite y vuelve a repetir, comienzan a surgir pequeños brotes de que algo puede cambiar. Los mensajes con insultos, agresividad y la ausencia total de argumentación se amplifican y personalizan gracias a las redes sociales. Esto sucede desde siempre, gracias a la frecuentación masiva que poseen.

Al seguir por las redes el conflicto bélico en Oriente Próximo, al leer los comentarios que muchos expresan parecería comenzar un nuevo enfoque en crecimiento.  No es que simplemente hayan desaparecido los bots, trolls o quienes solamente descargan su odio o su ignorancia. Como si fuese un nuevo despertar.

Este despertar puede llegar a describirse como un proceso en el que los individuos comienzan a sentir mensajes espirituales internos, superando su egocentría y la condicionamiento social para abrazar el respeto y el servicio a toda la vida.

Puede comenzar con la sensación de que algo está mal en el estado actual de vida, provocando un deseo de vivir más consciente y auténticamente, guiados por el corazón en lugar de materialismo o meras expectativas sociales propias.

Sumergidos en el individualismo que no deja lugar más que para la sobrevivencia, no hay mañana y menos aún futuro. ¿Cuál será el legado si no resistimos a estas avanzadas? ¿Nos desentendemos de los oprimidos, de los nadies? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta vernos allí o hasta cuando lleguemos a visualizar a nuestros hijos en esa misma situación?  Será demasiado tarde…

Volviendo a esa guerra, que más temprano que tarde nos afectará. Jamás se han visto líderes contradiciéndose rápidamente y volviendo nuevamente a reiterar lo mismo. Nunca un conflicto de este tipo ha generado tanta sátira e incluso comicidad. La plataforma Youtube acaba de cancelar un canal perteneciente a un grupo proiraní.  Queda demostrada así la supuesta imparcialidad o neutralidad de estas redes. Su pecado fue producir videos virales con temática de Lego generados por inteligencia artificial.  Dichos videos ridiculizan al presidente Donald Trump. Por suerte, esta resolución desató una avalancha de críticas en línea.

Nunca viví en Irán, aunque tampoco asumí como propia toda la “información” o “desinformación” mediática con la que nos saturaron desde siempre.  Evito el preconcepto de quienes son los buenos y quienes los malos en la historia porque quienes nos lo cuentan tienden a defender sus propios intereses. Y convencernos de algo es uno de ellos.

Para ver que han dejado a la humanidad ambos contendientes, se pueden recorrer viejos libros de Historia Universal.  En sus hojas, uno puede llegar a cruzarse con quien fuese considerado el padre de la historia en Occidente. No es otro que el cronista y viajero griego Heródoto, que fue un admirador de Persia.  En sus escritos sobre los persas, dice que enseñaban tres cosas: «Disparar con el arco, montar a caballo y decir la verdad».

Por su parte, el historiador británico Tom Holland, con estudios en Oxford y Cambridge, sostiene que «Persia es tan influyente en la historia mundial como Atenas, si no más».

Afirma que, pese a que no se les ha reconocido de manera adecuada, los persas han inventado y mantenido servicios, prácticas e instituciones que son hoy muy conocidos, y que la mayoría de la gente desconoce sus orígenes.

Efectuaron contribuciones fundamentales al conocimiento universal y fueron un puente intelectual entre Oriente y Occidente. Sus aportes destacaron especialmente en la ciencia, la medicina, la filosofía y la ingeniería.

Entre sus aportes a la humanidad, han dejado estas realizaciones:

Astronomía y Matemáticas. Desarrollaron el álgebra y mejoraron la trigonometría. • Observaciones astronómicas.

Batería de Bagdad: Aunque su uso exacto es debatido, se encontraron hallazgos persas que sugieren el uso de ollas de barro, metal y vinagre para generar corrientes eléctricas rudimentarias mucho antes de su invención moderna.

El Canon de la Medicina. Avicena escribió una enciclopedia médica que se utilizó en las universidades europeas hasta el siglo XVII.

Hospitales Universitarios. La Academia de Gundishapur ofrecía formación en medicina, filosofía, teología y ciencias. Según The Cambridge History of Iran, fue el centro médico más importante del mundo antiguo durante los siglos VI y VII. Médicos persas, griegos e hindúes crearon el modelo de hospital universitario moderno.

Química. Se les atribuye el descubrimiento del alcohol y su uso en medicina.

Además, nos legaron:

El monoteísmo.

El riego.

El sistema postal y las carreteras.

La ingeniería hidráulica. A través de túneles subterráneos para transportaban agua a largas distancias en climas áridos, minimizando la evaporación.

La primera Declaración de los Derechos Humanos. El Cilindro de Ciro el Grande, creado en 539 a.C. estableció la libertad religiosa, la igualdad racial y la liberación de esclavos, marcando un cambio pionero hacia la tolerancia imperial.

La caballería blindada.

La refrigeración. Una especie de nevera con arcilla que almacenaba hielo y alimentos en pleno desierto.

Las celebraciones de cumpleaños, la alfombra, la guitarra, el helado y el postre.

Los jardines y la palabra «Paraíso».

Los molinos de viento.

Los uniformes militares.

Además, han sido los primeros en confeccionar y usar pantalones.  Hace 5.000 años, asirios, egipcios, griegos, romanos y sumerios iban a la guerra vistiendo una túnica y con las piernas descubiertas. Los persas, no.

Y entre el sarcasmo y la cruda verdad… ¿cuáles fueron los aportes y el  legado que dejan a la humanidad los dos enemigos de Irán en el actual conflicto bélico?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *