La historia comenzaba cuando una nave espacial se estrellaba contra el garaje de la familia Tanner. De su interior aparecía Gordon Shumway, un sobreviviente del planeta Melmac que había llegado accidentalmente a la Tierra. A partir de ese momento, Willie y Kate Tanner, junto a sus hijos Lynn y Brian, decidían esconderlo para evitar que fuera descubierto por las autoridades.

El nombre ALF surgía de la expresión inglesa “Alien Life Form”, es decir, forma de vida alienígena.

La premisa era sencilla, pero funcionaba porque el personaje tenía una personalidad difícil de olvidar. ALF era exagerado, curioso, egoísta por momentos, sentimental en otros y capaz de convertir cualquier situación cotidiana en un problema enorme.

Su humor también tenía algo especial. Mientras los Tanner representaban a una familia estadounidense bastante tradicional, ALF observaba las costumbres humanas desde afuera y se permitía hacer comentarios que otros personajes no podían hacer. Eso le daba a la serie un tono diferente al de muchas comedias familiares de aquella época.

La producción permaneció al aire durante cuatro temporadas, entre 1986 y 1990, y alcanzó una enorme popularidad internacional. ALF dejó rápidamente de ser solamente un personaje de televisión. Apareció en revistas, historietas, juguetes, dibujos animados y videojuegos, y su imagen terminó formando parte de la cultura popular.

En Argentina también tuvo una enorme presencia. Sus emisiones y repeticiones permitieron que distintas generaciones conocieran al personaje. Muchos espectadores que no habían visto el estreno original terminaron descubriéndolo años después gracias a la televisión abierta.

Hablar de ALF también significa recordar una manera diferente de mirar televisión.

En aquellos años no existían las plataformas de streaming ni la posibilidad de elegir cualquier capítulo en cualquier momento. Había que esperar el día y el horario de emisión. Las series formaban parte de la rutina familiar y determinados personajes eran conocidos prácticamente por todos.

ALF pertenecía a esa clase de programas.

Detrás de cámara, sin embargo, la producción era mucho más compleja de lo que parecía. Paul Fusco, cocreador de la serie, era además quien manipulaba y prestaba su voz al personaje.

Para que ALF pudiera moverse por la casa de los Tanner, los escenarios tenían que adaptarse al trabajo de los titiriteros. Buena parte del piso del estudio contaba con espacios y plataformas que permitían manejar al muñeco desde abajo.

Ese sistema hacía que escenas aparentemente simples necesitaran varias horas de preparación y grabación.

Con los años, algunos actores reconocieron que el rodaje podía resultar agotador. Anne Schedeen, quien interpretaba a Kate Tanner, contó que realizar un episodio de aproximadamente media hora podía demandar muchas horas de filmación.

Paradójicamente, mientras el público veía una comedia ligera y familiar, detrás de cámaras se desarrollaba un trabajo técnico bastante complejo.

Otro elemento que quedó grabado en la memoria fue su final.

En el último episodio de la cuarta temporada, ALF lograba comunicarse con otros sobrevivientes de Melmac y se preparaba para abandonar la Tierra. Todo indicaba que finalmente podría reencontrarse con los suyos. Sin embargo, antes de lograrlo era capturado por las autoridades. Y la temporada terminaba ahí.

La serie fue cancelada y aquel final quedó abierto durante años, generando sorpresa y frustración entre los espectadores. Recién en 1996 una película para televisión, titulada Project: ALF, retomó la historia del personaje.

Sin embargo, para muchos fanáticos, el verdadero recuerdo sigue siendo aquel inesperado cierre de 1990.

Cuatro décadas después de su estreno, ALF continúa siendo reconocible incluso para quienes nunca vieron la serie completa.

Su permanencia tiene mucho que ver con el humor, pero también con algo más sencillo. Detrás del extraterrestre que hacía chistes y complicaba la vida de los Tanner había una historia sobre alguien que había perdido su hogar y terminaba encontrando otro en un lugar inesperado. Quizás por eso sigue siendo recordado.

En 1986 cayó accidentalmente en el garaje de una familia. Cuarenta años después, ALF todavía sigue sentado en el living de la memoria televisiva.

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