Cuando lo que algunos sabemos y nos desgarra el alma, y otros también lo saben pero fingen como que no por conveniencias inconfesables, se resuelve desde el arte en clave de denuncia. Presentamos este poema del escritor local, Sebastián Gianetti.
Nos fuimos quedando sin lágrimas
y aun sentíamos una angustia
que nos partía el corazón al medio.
Los israelíes están haciendo desaparecer un Pueblo y,
parece,
eso no puede escribirse en ningún poema.
Todos, un horrendo día,
seremos tratados como extraños en nuestra propia casa.
A los palestinos les toca eso y además
la indiferencia de quienes están convencidos
que entre el oprimido y el opresor
hay gente que cree en Dios
pero no tiene la misma suerte.
El Estado de Israel está llevando a cabo
el genocidio del Pueblo Palestino.
Este poema llama a detener
la masacre de tantos inocentes.
Cuando decidiste darle la espalda a lo que estaba ocurriendo
por no estar de acuerdo con los métodos de Resistencia
¿Cómo es que no te diste cuenta
que con eso pagabas el precio de la modernidad
con la sangre de otra gente?
A veces temo no saber qué responder ante la muerte
cuando me pregunte
por qué no pude nunca distinguir
entre el placer y la pérdida de tiempo.
Pero claro, esa pregunta yo puedo hacérmela
porque no soy palestino:
si lo fuera estaría huyendo de un lado al otro,
rogando a Ala
que si alguien tuviera que morir con el próximo misil
sea yo y no mi niña,
que corre junto a mi
con las pocas fuerzas que nos quedan.
Israel está haciendo desaparecer un Pueblo
de la faz de la Tierra.
Este poema y quien a viva voz lo recite, grita:
QUE LOS ISRAELIES SE DETENGAN
Y QUE PAGUEN POR LO QUE ESTÁN HACIENDO.
