Después de gobernar durante 71 años, en el 2000 llegó a la presidencia Vicente Fox por el Partido de Acción Nacional (PAN) —un partido conservador de derechas— sucedido por su coterráneo Felipe Calderón. En 2012 Enrique Peña Nieto logró que el PRI volviera al poder hasta 2018, pero ya con un proyecto abiertamente neoliberal, después de dejar de lado sus históricas banderas.

Uno de los signos de la descomposición del PRI fue la aparición de Andrés Manuel López Obrador, más conocido como AMLO, un dirigente del Estado de Tabasco que buscaba retomar las banderas históricas del PRI. Después de tres intentos y varias denuncias de fraude, llegó a la presidencia en 2018 al frente de una coalición integrada por el  Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), los verdes (ecologistas) y el PT (Partido del Trabajo, de tradición comunista).

Ahora, finalizando su mandato de seis años, le ha dejado el poder a Claudia Sheinbaum, para que ella continúe con su proyecto de transformaciones sociales a favor de las mayorías populares.

México, además de ser una potencia económica, es un país bisagra entre Estados Unidos y América Latina. Al norte está la primera potencia mundial, con más de 3000 kilómetros de frontera en común, Todo lo que sucede en Estados Unidos afecta a México, y viceversa, desde la política hasta la inmigración, pasando por la economía, y la histórica herida por haber perdido parte de su territorio. Al sur, una región que mira con recelo a un país que siempre aparece condicionado por lo que sucede en su frontera norte.

Claudia Sheinbaum la heredera

Claudia Sheinbaum aparece en la política durante 1986 cuando se convirtió en protagonista del movimiento estudiantil más importante de la segunda mitad del Siglo XX.

Alumnos de todos los niveles de la UNAM conforman el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) para oponerse a las reformas propuestas por el rector Jorge Carpizo, que planteaba el establecimiento de cuotas de inscripción para sus estudiantes.

Sheinbaum era parte de los líderes visibles del CEU que impulsaban una inédita huelga en la máxima casa de estudios, lograron la anulación de las reformas y que se convocara a un Congreso Universitario.

La hoy Presidenta electa formó parte de los fundadores del PRD, en donde se relaciona con gente que a su vez le recomiendan a Andrés Manuel López Obrador que la sume a su gabinete en la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal, en 2000.

El grupo cercano a López Obrador, entre quienes está Sheinbaum, se dedicaron por años a recorrer el país, en una labor “hormiga” para mantenerlo a flote, y así lograr que sea candidato presidencial por segunda ocasión en 2012.

La Presidenta electa decidió compaginar las actividades académicas con la actividad política. Entre las actividades encomendadas por López Obrador estuvo la de organizar un movimiento de resistencia civil pacífica denominado Las Adelitas, con el fin de oponerse a las reformas en materia energética impulsada por Felipe Calderón. Los mítines encabezados por Sheinbaum en las cercanías del Senado se convirtieron en una constante.

Llegó 2012 y el nuevo intento de López Obrador por llegar a la Presidencia, con la resultante en aquel momento de haber sido superado con un margen cómodo por Enrique Peña Nieto.

La nueva derrota parecía tener al borde de la extinción al movimiento de López Obrador, incluso confesó en varias ocasiones que pensó en renunciar a la lucha social y escribió una carta de despedida que leería en un mitin en El Zócalo; finalmente decidió guardarla y seguir su lucha. Sheinbaum lo seguirá y combinará su activismo político con su carrera académica.

Tras la derrota de 2012 López Obrador decide que el PRD no le permite tener el control absoluto de su vida política y decide renunciar a ese instituto político y fundar un nuevo partido.

En 2013, Sheinbaum forma parte de los fundadores de Morena, y en 2015, la ya reconocida investigadora en materia energética es invitada a participar por primera vez como candidata a un cargo de elección popular, a jefa delegacional por Tlalpan, y obtiene su primera victoria electoral.

En agosto de 2017, y ya arropada por la campaña presidencial de López Obrador, se somete al proceso de selección del candidato de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, y si bien tiene menor reconocimiento entre los encuestados, logra mayores positivos y con ello superó en el proceso interno de selección –realizado por una comisión de elecciones de Morena, conformado por matemáticos– a Martí Batres y a Ricardo Monreal Ávila.

Tras una intensa campaña, logra una votación del 47% contra el 31 de la perredista Barrales; y 12 del priista Mikel Arriola.

Al lograr la Jefatura de Gobierno se convierte en la primera mujer en llegar al cargo, y la primera en hacerlo directamente desde una jefatura delegacional.

Desde su toma de posesión, se convirtió en una aspirante natural a la candidatura de Morena a la Presidencia (como lo fueron Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera).

También se convirtió en la persona que recibió más apoyo por el presidente López Obrador para competir por la candidatura de Morena a la Presidencia de la República.

Sheinbaum tuvo un desempeño en el gobierno que fue literalmente un “espejo” del que desarrolló el presidente Andrés Manuel López Obrador a escala nacional.

Todas las mañanas, la Jefa de Gobierno desarrollaba una reunión de gabinete de seguridad y realiza regularmente ruedas de prensa con la fuente acreditada para cubrir sus actividades.

Al igual que el Presidente, el contacto de la Jefa de Gobierno con alcaldes y dirigentes de partidos de oposición fue prácticamente nulo.

En las elecciones intermedias de 2021 hubo una marcada división entre las alcaldías que gobierna Morena y los partidos opositores, y llevaron a la Jefa de Gobierno a reforzar su gobierno para poder separarse del cargo y contender por la Presidencia de la República.

Su trabajo, su respaldo

Entre sus logros en la Jefatura de Gobierno que respaldaban sus intenciones estaban la reducción en los delitos de alto impacto en la capital del país; el programa de Pilares que permitieron a jóvenes integrarse a actividades deportivas y culturales; se construyeron sistemas de movilidad como los teleféricos en Iztapalapa y Gustavo A. Madero; y el trolebús elevado en Iztapalapa; la adquisición de más de 500 trolebuses para circular en toda la ciudad; sistemas de generación de electricidad con paneles solares en los techos de la Central de Abastos; la optimización del sistema de recolección y selección de desechos, y la digitalización de trámites de la administración pública, entre otros.

Durante los 90 días de campaña, Sheinbaum puntualizó que recorrió 276 de los 300 distritos del país, y más de dos millones de personas habrían acudido a sus mítines de campaña y reuniones sectoriales.

Algunas conclusiones

La izquierda mexicana obtiene un triunfo arrasador con casi el 60% de los votos, superando por 30 puntos a la candidata de la derecha, marcando la continuidad de un gobierno de izquierda que presidió AMLO.

El avance de la derecha en Europa y otras regiones no se replica en América Latina, de los 27 países que integran nuestro sub continente las fuerzas de izquierda y populares  tienen clara hegemonía (Brasil, México, Colombia, Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia, etc).

Un movimiento político que se proponga transformaciones sociales reales debe ser consecuente con ellas, y sus líderes no pueden ser panqueques que cambian según sople el viento.

Es la única manera de que el pueblo se sienta incluido y sea fiel al mismo.

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