Boca se impuso 2-0 sobre River en una nueva edición del Superclásico, en un partido donde el equipo de Claudio Úbeda mostró una clara superioridad táctica. El gran protagonista de la noche fue Exequiel “Changuito” Zeballos, figura excluyente del encuentro.
El primer gol llegó tras un disparo del propio Zeballos que fue contenido a medias por Armani; en el rebote, el juvenil no perdonó y abrió el marcador. Ya en el inicio del segundo tiempo, a los pocos minutos, el “Changuito” volvió a desequilibrar: escapó por la banda, dejó en el camino al arquero y asistió a Miguel Merentiel, que selló el 2-0 definitivo.
Boca mostró una mejoría notoria en su juego en los últimos tres partidos. Se lo ve con mayor confianza y con una idea clara de lo que busca dentro de la cancha. De hecho, muchos hinchas ya venían anticipando en redes sociales que el Xeneize podía quedarse con el clásico, y esta vez acertaron: el equipo jugó con actitud, concentración y autoridad.
En cambio, River atraviesa un momento complicado. Gallardo parece haber perdido el rumbo: los cambios no surtieron efecto, jugadores como Borja o Galoppo no respondieron, y el equipo sigue sin encontrar una identidad. El “Muñeco” luce desconectado y, por primera vez en años, su ciclo parece mostrar señales de desgaste.
Con esta derrota, River queda al borde de quedarse afuera de la Copa Libertadores y deberá esperar otros resultados, como el de Argentinos Juniors, para soñar con el repechaje. Una imagen muy lejana a la de aquel River dominante que supo pelear títulos y copas bajo la conducción de Gallardo.
Morón, a un paso de la final del Reducido: ganó, pero el resultado le quedó corto
El Gallo fue ampliamente superior y se impuso 1-0 ante Deportivo Madryn en el Nuevo Francisco Urbano, por la ida de las semifinales del Reducido de la Primera Nacional.
El héroe de la noche, sin embargo, fue Yair Bonnín, el arquero visitante, quien evitó que la diferencia fuera mucho mayor con una actuación espectacular. Gracias a sus intervenciones, el equipo patagónico sigue con vida de cara a la revancha.
El único tanto del encuentro llegó a los 49 minutos de juego, cuando Franco Vázquez aprovechó una jugada rápida desde el tiro de esquina y definió con potencia dentro del área para poner el 1-0 definitivo.
Morón dominó el partido de principio a fin. Desde el arranque mostró una actitud agresiva, con presión alta, intensidad y convicción. El equipo de Walter Otta empujado por su gente en el Oeste fue superior en todas las líneas y generó varias ocasiones claras, pero se topó una y otra vez con la figura de Bonnín, que tuvo al menos tres tapadas decisivas ante Yair González y Joaquín Livera.
Por su parte, Deportivo Madryn no logró hacer pie y apenas contó con una polémica a su favor: una posible mano de Lorenzón dentro del área que el árbitro no sancionó. Ahora, el Aurinegro deberá ganar sí o sí en la revancha en la Patagonia para aspirar a llegar a la gran final por el segundo ascenso a la Liga Profesional.
Pese a que el resultado fue corto, Morón dejó una imagen sólida y convincente, demostrando que atraviesa su mejor momento futbolístico del año. Si logra mantener esta intensidad en la vuelta, estará muy cerca de meterse en la final del Reducido.


