Con este resultado y gracias a la ventaja deportiva, el Aurinegro aseguró su lugar en la definición ante Estudiantes de Río Cuarto.

La previa ya venía cargada de polémicas tras la insólita suspensión a Walter Otta por sus supuestos dichos hacia la AFA (que no dijo, en otro típico caso de «fake news») y Chiqui Tapia, algo que tanto el club como el entrenador negaron. Sin su técnico en el banco, Morón tuvo un encuentro difícil en Puerto Madryn. Para colmo, Joaquín Livera vio la roja directa por un codazo sobre Nazareno Solís, dejando al Gallo con diez jugadores.

El arbitraje de Pablo Echavarría tampoco ayudó a calmar los ánimos: primero sancionó una falta dudosa que derivó en el gol local y, más tarde, apenas amonestó a Ezequiel Montagna tras una entrada durísima sobre Juani Olivares. La tensión fue creciendo y desembocó en un final caótico, con reclamos airados, empujones y un clima totalmente desbordado.

En este contexto, parecía que la mesa estaba servida en bandeja para que quien cabalga con el «caballo del comisario» accediera a la final por el segundo ascenso a primera. Y así sucedió. En ese marco, el equipo patagónico que llegaba golpeado por la final perdida frente a Gimnasia de Mendoza y literalmente bailado por Morón la semana pasada, aprovechó la revancha con todos los elementos arriba enumerados. El cabezazo de Santiago Postel a los 14 minutos del primer tiempo fue el quiebre del partido y del cruce: el defensor apareció solo en el área tras una jugada de pelota parada (que no había sido falta previa, si bien curiosamente el árbitro así lo sancionó) y marcó el único gol de la tarde.

Un cierre lamentable para una semifinal que terminó inclinándose a favor de un Madryn que hizo valer su capacidad para sacar provecho de sus «virtudes». El final llegó con patadas y trompadas, que devinieron en un accionar policial que incluyó golpes y represión con el uso de gas pimienta directo a la cara de los deportistas que representan a la institución de nuestra ciudad.

En primera división, Boca gustó y ganó 2-0 a Tigre y cerró la Zona A en la cima

Con goles de Ayrton Costa y Edinson Cavani, el Xeneize superó a Tigre en La Bombonera y finalizó la fase regular del Clausura como líder de su grupo, asegurándose la ventaja de localía para los playoffs.

El equipo dirigido por el «Sifón» Úbeda continúa tachando objetivos: tras el triunfo en el superclásico, la clasificación en la Libertadores y la consolidación de una idea de juego, ahora sumó un nuevo paso confirmado al terminar puntero en la Zona A. Boca crece a paso firme, con un estilo que, aunque todavía no brilla en todos los tramos, demuestra solidez y madurez competitiva.

El encuentro no fue sencillo. Boca se adueñó de la pelota desde el comienzo, pero chocó seguido contra el orden defensivo de un Tigre que planteó un bloque bajo y buscó lastimar de contra. La acumulación de jugadores de buen pie en el medio le dio control al local, pero también una falta evidente de cambio de ritmo. Ander, Herrera, Delgado y Paredes ofrecieron manejo, aunque pocas veces lograron romper líneas. Zeballos fue el único con desequilibrio claro.

Tigre respondió con lo suyo: líneas juntas, defensa cerca de su área y transiciones rápidas hacia sus delanteros. Incluso tuvo una situación clara en los pies de López, que Marchesín resolvió con una atajada espectacular.

Aun así, Boca fue el que más insistió. Zenobio evitó el gol de Paredes tras una buena jugada de Zeballos, y Barinaga salvó un error de Costa ante Nacho Russo. Pero el Xeneize encontró la llave en la pelota parada: a los 73’, Paredes ejecutó un tiro libre y Ayrton Costa se anticipó con un gran cabezazo para el 1-0.

Con el resultado a favor, Úbeda ajustó el esquema. Entró Cavani para acompañar a Merentiel y darle más peso ofensivo. Y ya en tiempo agregado, el Matador cometió penal y el uruguayo lo cambió por gol, sentenciando un 2-0 que reflejó la superioridad de Boca en el trámite.

Mientras Tigre quedó obligado a mirar resultados ajenos para ver si entra entre los ocho mejores, Boca disfruta de un cierre sólido y confiado. No siempre le sobra, pero siempre encuentra la forma de ganar. Y cuando eso pasa, es porque el funcionamiento empieza a madurar. Incluso Cavani volvió a festejar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *