El cielo patagónico es conocido por su pureza y claridad, gracias a la baja contaminación lumínica en esta región remota.
Esta característica permite una visión excepcional de las estrellas y la Vía Láctea, convirtiendo a la Patagonia en un paraíso para los amantes de la astronomía.
Para los pueblos originarios, el cielo y las estrellas tenían un significado espiritual y cultural muy importante. El conocimiento del cielo nocturno les permitía orientarse en sus desplazamientos, predecir cambios climáticos y marcar festividades religiosas y agrícolas. Además, muchas de sus leyendas, mitos y tradiciones estaban vinculadas a las constelaciones y fenómenos celestes.
Por ejemplo, para algunas comunidades indígenas de la Patagonia, la Vía Láctea era considerada una «senda de almas» por donde los espíritus de los fallecidos viajaban al más allá.

