Las imágenes del “Che” Guevara muerto recorrieron el mundo, cuando ocurrió en 1967. Todos sabían del mensaje, mas no del final de las convulsiones que Latinoamérica – y no solamente – tenían en aquellos años. Luego, el cuerpo se sepultó sin tumba y sin identificación. Sin embargo, treinta años después un grupo de antropólogos cubanos, argentinos y bolivianos, luego de más de dos años pudieron identificarlo. La osamenta fue una pieza muy buscada. Sin embargo, el legado del revolucionario argentino se propagó cual sismo no tan poco silencioso. Su desaparición no pudo acallar sus palabras y las acciones que había logrado.

Esta semana una película argentina trajo el rostro del Che otra vez, con ella, irremediablemente, las asociaciones con una trágica historia donde la traición juega un papel clave. No creo que la fuerza de esa imagen, la de Furriel claro, desvalido en el papel de Sergio haya sido casual.

La película Descansar en paz(2024) dirigida por Sebastián Borensztein traza parte de la historia de Sergio, quien en sus aristas generales está atravesada por la trágica historia argentina, nunca libre de traiciones y desapegos. El amor y el poder son factores que juegan de una manera ríspida, en lo personal, en ese contexto convulsionado de 1994 en la Argentina. El atentado a la AMIA es el punto de inflexión entre un antes-reciente crítico y un después-lejos en una historia no cerrada como es la humana.

Sergio intenta recuperar su historia anterior con la distancia prudente de aquel que mira, desde un ámbito separado por un vidrio de visión unilateral. Cree que podrá contemplar lo que le fuera propio del otro lado. Pero, como la vida misma hay cosas que no se olvidan, y personas que se recuerdan aún habiendo desaparecido hace años.

La imagen del Che tiene la fuerza de los intentos y las concreciones. Observarla de frente nos trae la traición descarnada, tal como la que Sergio obtuvo a cambio de una jugada que no fue tan certera, aunque no menos heroica.

En cierto modo, la historia se entremezcla con las realidades, construida por las historias opacas que la construyen y emergen en la urbe.

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