Muchas veces se nos plantea por qué no concentramos más esfuerzos periodísticos en temáticas estrictamente vinculadas al ámbito local; seguramente podríamos optar por dicho camino y poner el ojo con mayor énfasis en quehaceres, incorrecciones y dificultades de nuestros barrios. Tarea, por cierto, que ya es realizada y muy bien, por diferentes medios locales. Por lo tanto, persistimos en nuestra decisión de cabalgar un semanario donde construyamos y aportemos mayor opinión, y una invitación a la reflexión serena sobre el escenario tal cual acontece, desde ejes temáticos variados y que incluyen problemáticas más estructurales, de lo nacional e incluso a veces también del panorama internacional.

Entendemos que cuando un país exhibe serias dificultades –ya sean causadas por razones externas o, peor aún, las autoinfligidas-  en su devenir político económico y financiero. Cuando los tambores de Balcarce 50 son abiertos promotores de violencia institucional y un inquietante modelo para el agigantamiento de la violencia social en nuestro día a día, y ya desembozadamente da muestras de fascismo en su accionar desde múltiples aristas; cuando los exabruptos y escándalos a nivel mundial, encabezados por nuestro Presidente de la Nación, avergüenzan en términos históricos a nuestro país en dimensiones no repetidas en ninguna ocasión precedente… y promete un camino que, indefectiblemente y al igual que en cada etapa de experimentos de tipo neoconservadores-liberales, acaban en una ruina socioeconómica abrumadora (sólo para las grandes mayorías), así las cosas, es poco lo que los ámbitos municipales pueden hacer para contrarrestar el mar revuelto que se les viene encima. Es poco lo que pueden revertir, más que ofrecer un tránsito prolijo por nuestra cotidianidad y asistencias básicas y urgentes para los vecinos más damnificados.

Asistencias de emergencia que serán demandadas, cada semana, en mayor cantidad, y que curiosamente nunca son promovidas o defendidas por sectores políticos que, por un lado, juegan al apoyo “razonable” (o bien a las relaciones carnales poco menos que explícitas) hacia un gobierno de las características antes enumeradas, y a sabiendas de lo que genera en las finanzas muy en particular, de provincias (y en menor medida, directa e indirectamente los municipios) de franco tinte opositor, sin embargo ponen el dedo en la llaga castigando por todo lo que falta, pero haciendo la vista gorda a los fondos que no son destinados a tales fines, como cualquiera de las anteriores gestiones nacionales de antaño sí proporcionaban, negociaciones más o menos mediante.

El contexto nos empuja ya lejos de aguas mansas o de pequeños rápidos sin grandes piedras en la senda, desde donde podríamos elaborar análisis periodístico sin vernos afectados personal y colectivamente como consecuencia de diferentes –y a cada cual más cruel e impopular- decisiones gubernamentales, que laceran nuestra cotidianidad: Somos un medio que aglutina a trabajadores de base, profesionales de la educación, microemprendedores, jubilados y estudiantes. Imposible que los cañonazos diarios de las directrices perversas que salen desde Casa Rosada no nos hubieran lastimado más o menos seriamente nuestro andar, y por ende la capacidad y fortaleza para sostener un medio comunitario… al cual ciertamente, los sectores políticos y sindicales de un amplísimo abanico ideológico, lee, critica, a veces hasta protesta por determinados artículos… pero nos dan sistemáticamente la espalda en términos de apoyo financiero.

“No me arrimo al cogotudo / de sus favores me aparto / de promesas ya estoy harto / si es por él, vivo desnudo” diría el cantautor pampeano.

Todos adentro del castillo (de arena)

Hay quienes, con Domingo Cavallo a la cabeza, sostienen que el grotesco plan económico que encarna el criptoestafador con el bastón de mando presidencial, ya está acabado hace rato, y sólo se mantiene –como era harto esperable- en pie gracias a la ayuda de los que le manejan los piolines de titiriteros desde el extranjero, en connivencia con la “justicia argenta” y algunos magnates locales que por supuesto, ya preparan algunas ruedas de auxilio por si acaso, dispuestos como nunca antes, a llevar al grueso del pueblo argentino hacia un abismo final, plagado de dolores irreparables, sólo por dos razones tan básicas como medulares: Quedarse ya con todas las riquezas y los resortes que impidan cualquier posible recuperación dentro de este “modelo” construido desde 1983 y ya en completa decadencia, y en segunda instancia y no menor importancia, preferir el diluvio antes que “el populismo” recupere alguna cuota de poder institucional. Y que nadie ponga carita de “yo no fui” al leer estas líneas: Por populismo los “mercados” y sus magnates locales conciben desde el peronismo en todas sus variables, pasando por el amplio abanico siempre minoritario de vertientes socialdemócratas, desde el centroizquierda clásico y sus minorías activas hasta el alfonsinismo. Todo ello firmemente vedado por el poder real.

Pidiéndoles permiso, nada se obtendrá. Nada. Y todo el mundo lo sabe.

Frente a un planeta en colisión comercial y bélica, un BRICS+ lo suficientemente sólido, Estados Unidos intentando relanzarse desde otras directrices con Trump a la cabeza, una Europa vergonzante que se derrumba, encaprichada en su tesitura Atlantista, y un Medio oriente en permanente incendio, nuestra América Morena vuelve a ser un territorio en disputa, cuyas poblaciones locales mayormente dirimimos diferencias en paz. En este marco, el sinsentido lo exponemos dentro de nuestras fronteras nacionales, al quedar expuestos como un país que pasa de ser ejemplo de convivencia multiétnica, religiosa e ideológica por largas décadas, a vivir regidos por un accionar aplastante, censurador, racista, provocador a diario, xenófobo, ultramontano en referencia a todos los derechos de minorías activas y militantes -tales como nuestras valiosas y valientes luchadoras de género y diversidades y los queridos pueblos originarios guardianes de buena parte de nuestro ecosistema-… y para ponerle la cereza al postre, saqueadores de todas las riquezas nacionales. Ergo, ladrones de guantes blancos de todo el conjunto del patrimonio que pertenece a todos los argentinos.

Y ante semejante desmadre generalizado, con raptos de histeria presidencial a la vista de propios y extraños… la oposición, ¿Qué?

Eso nomás. ¿Qué?.

¿Qué?

Por todo ello , punzaré un poquitín más hondo en el sentir reflexivo de nuestro público lector, y como respuesta a esa sorda y monocorde pregunta que las grandes mayorías nos realizamos todo el tiempo, lo resumiré en una definición que mi gran amigo Julio Carbajal – nuestro columnista musical de cada domingo por las noches- me dijo días atrás: “Deberemos dejar que nuestro obsoleto castillo termine de derrumbarse. Y después…”

… después seremos nosotros, el pueblo, una vez más movilizados o empujados por las circunstancias a estar en las calles, como dicta la rica historia de este país, ahora en real peligro como jamás antes… de dejar de ser.

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