Pero en este país donde ya nada asombra siguen apareciendo sucesos que van a complicar aún más la situación.

Otro hecho es lo que está ocurriendo en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), donde, según la mirada oficial, abundan las regulaciones. Se calcula que se realizan en la actualidad unos 900 trámites cuando, según la evaluación del Ministerio de Desregulación, la cifra debería reducirse a la mitad. No se preguntan, ni se interiorizan, si son importantes o necesarias: argumentan que son muchas y que hay que reducirlas.

Ya han comenzado con el proceso desregulación, pero nunca se sabe hasta dónde van a llegar.  Por ahora se ha oficializado una medida que refuerza el proceso de desregulación que comenzó recientemente. Con la nueva normativa, se establece que la ANMAT dejará de intervenir en la importación de ciertos productos de cuidado personal, incluyendo cosméticos e insumos de higiene, siempre que sean artículos de uso individual.

La medida fue formalizada a través de la disposición 3562/2025, publicada en el Boletín Oficial. En esta disposición, el Gobierno presenta una lista extensa de productos que ya no requerirán autorización para ingresar al país, lo que marca un cambio significativo en la regulación de estos artículos. Entre ellos se encuentran: pastas dentales y enjuagues bucales, pañales descartables para bebés y adultos, toallitas femeninas, protectores diarios y absorbentes de leche materna, tampones y colectores del flujo menstrual, incluida la copa menstrual.

Además, a principios de mes con la normativa N° 2857/2025, se eliminaron controles sobre productos médicos de uso directo sin receta profesional. Habrá que ver hasta dónde piensan llegar, ya que ANMAT siempre fue un muro de contención, un resguardo para la población de país.

Es de conocimiento público que, al menos 34 personas han muerto en Argentina por el uso hospitalario de fentanilo contaminado, en lo que se ha convertido en una grave crisis sanitaria.

Esta droga, es conocida como ‘droga zombi’ en EE,UU., ya que genera altos grados de adicción, y provocó una epidemia con miles de víctimas que, antes de morir, pierden la conciencia y deambulan perdidos en las calles. En Argentina fue suministrada legalmente y provocó infecciones bacterianas en pacientes de terapia intensiva.

La ANMAT emitió una alerta para prohibir de manera urgente el uso, la comercialización y la distribución de una concentración de fentanilo en su presentación de solución inyectable, comercializada por HLB Pharma Group

Desde entonces, la ANMAT confirmó el secuestro de 23 botellas de fentanilo de 500 mililitros pertenecientes a distintos lotes; 2.400 ampollas de la misma sustancia; tres bidones con un peso total de 4,8 kilos con inscripciones vinculadas al fentanilo; así como 17 cajas con 3.000 unidades de este producto, informes, documentación y otros elementos relevantes para la causa. 

La investigación del caso ha quedado a cargo del juez Ernesto Kreplak, quien esta semana reforzó los allanamientos a laboratorios y droguerías, ya que hay sospechas de que podrían haberse distribuido más lotes contaminados, lo que en el plazo inmediato elevaría el número de víctimas. El laboratorio HLB Pharma Group está bajo investigación.

¿Seguirá siendo ANMAT el organismo de protección que siempre ha sido, o las imposiciones de la plantilla de Excel de Federico Sturzenegger lo terminarán transformando en un organismo decorativo?

Mientras esto sucede, se anuncia con bombos y platillos un punto de inflexión en la organización sanitaria global. Argentina y Estados Unidos reafirmaron su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) e invitaron a los demás países a crear una nueva red de cooperación sanitaria basada en la evidencia científica, la soberanía y la transparencia.

El comunicado conjunto fue emitido por el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., y el ministro de Salud argentino, Mario Lugones, tras una reunión celebrada en Buenos Aires.

Ambos gobiernos, tanto el de Javier Milei como el de Donald Trump expresan su profunda preocupación por el desempeño de la OMS durante la pandemia de COVID-19, mientras que destacan “deficiencias estructurales y operativas” que, lejos de aportar soluciones, dificultaron una respuesta eficaz ante la crisis.

En este contexto, ambos países avanzan hacia la creación de un modelo alternativo de cooperación internacional en salud, que privilegie la integridad científica, la rendición de cuentas y el respeto por la soberanía de cada nación.  Resulta difícil de comprender que nuestro país hable de integridad científica mientras va dejando de lado a las instituciones integradas en el tema, desfinanciándolas.  Más aún: Cuando soberanía parece ser una palabra inexistente en su diccionario.

Esa especie de “OMS paralela”, pero con un enfoque radicalmente distinto será impulsada por el Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., alguien sin vínculos con la ciencia.

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