En Gaza, el gobierno terrorista de Israel masacra a 40 mil palestinos, mujeres, ancianos y niños para eliminar unos pocos de miles de combatientes por su tierra. Antaño el mismo gobierno apoyó a esa fracción de guerrilleros para debilitar la unidad política de aquel pueblo semita y musulmán.

En Ucrania, el comediante favorito del imperio prohibió a los 12 partidos opositores. A todos.

Luego el showman siguió la orden de boicotear los acuerdos de paz de Minsk, firmados de buena fe por el gobierno ruso en ese entonces por la autonomía, no la independencia, de las actuales repúblicas del Donbas de Lugansk y Donetsk. Incluso suspendió las negociaciones en turkye (ex Turquía), decenas de miles de muertos después y centenares de miles de bajas antes de la actual carnicería.

El complejo de propietarios y accionistas norteamericanos necesitan mantener el precio y ganancias de sus empresas. Eso se paga con sangre ucraniana y rusa.

Nada de esto fue objeto de posicionamientos claros y contundentes de nuestros/nuestras referentes políticos. Según parece, el mundo no es el otro. Es cosa «ajena y lejana».

Más cerca, en Perú, una señora bien, coleccionista de relojes, privilegios y riquezas, derrocó a un maestro del campo elegido como presidente por su pueblo. Incluso, esa señora bien ordenó la represión y muerte de quienes protestaron por ese atropello a la sacrosanta democracia capitalista. No conozco los repudios permanentes, será por la escasa repercusión de las declaraciones o la cautela para no ofender a los migrantes de ese país. El delito continúa su ejercicio y pocas voces lo reconocen o denuncian. La realpolítik necesita del silencio y el exceso de prudencia de los propios.

En otra patria del sur, todos los partidos firmaron el compromiso de aceptar los resultados del quinto poder constitucional, como lo es el electoral en Venezuela. Los mismos que atacaron el sistema informático, a la vez denunciaron fraude antes de conocer el final, con las actas en la mano garantizados por el mismo mecanismo electoral que las entregó en cada mesa, que salieron a publicar en las redes mediante planillas propias falseadas y sin las firmas correspondientes. Insisto: todos tenían las actas.

Hasta ahi, nada nuevo de lo que ejecutaron en las decenas de elecciones abiertas desde que el chavismo asumió el gobierno.

Incluso alguna vez se atrevieron a proclamar un presidente de la embajada norteamericana en una plaza y confiscar las reservas del oro del pueblo depositados en bancos exrtanjeros en su nombre. Por ahi andará el pobre títere buscando refugio en Miami, capifal de los gusanos y el deme 2.

Defecciones

Lo que remarcamos, sin acusar pero sí polemizando con firmeza, es la defección de las y  los defensores de la tercera posición, reclamando actas (ya presentadas por el Presidente acusado ante la justicia suprema) en coincidencia con las operaciones de deslegitimación, terrorismo y destitución abierta y desembozada desde el gran hermano del norte y sus hologramas presidenciales.

Nunca discutimos personas, y nos atrevemos a ser parte de un debate social y político ganado a fuerza de compromiso y militancia. Es un error grave exigir a Nicolás Maduro lo que no a otros y otras agresores de sus respectivos pueblos.

Por suerte la coherencia habita la conciencia de un modesto gobernador en una provincia asediada, quien desde la cordura y el sentido común ante las dificultades de otra realidad social, declaró que lo arreglen los mismos venezolanos… y nada más.

No es tan difícil ejercer la responsabilidad del silencio en lo que uno no sabe, no pone el cuerpo, ni será beneficiario o perjudicado por su resolución.

Por otra parte, y desde la perspectiva de la geopolítica, ya somos parte de la guerra mundial, gracias a la intemperancia obsecuente (lamebotas, diría un gran hombre cubano) de nuestro propio showman en Balcarce 50. Es hora de concentrar todos los esfuerzos, palabras y acciones para limitar la desmesura de nuestro chucky y no perder saliva o esfuerzos en quedar bien con quien siempre nos odiará y hará lo posible por nuestra desaparición.

Ni zancadillas internas, ni disipar la atención en ninguna otra cosa que no sea pensar el programa de salida de esta catástrofe en desarrollo. Luego unir fuerzas y sumar voluntades hasta que la masa crítica nos permita seleccionar el equipo de las y los mejores para llevarlo adelante y mostrar a quien quiera seguirnos, el camino hacia una Patria Justa, Soberana y Unida.

Hay demasiado sufrimiento en juego para desperdiciar  tiempo en cualquier otra tarea.

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