Hoy, aunque aún no ha asumido el cargo de codirector del Departamento de Eficiencia Gubernamental que ocupará en la gestión de Donald Trump, comienzan a surgir problemas. En el entorno del presidente electo dicen: “Quiere opinar, sobre todo, decidir sobre todo, aun si no tiene autoridad para ello[…]. Se comporta como si fuese el copresidente de EE.UU., e intenta asegurarse de que todos lo sepan”.

“Y se atribuye gran parte del mérito de la victoria del presidente. Presume de Xy de América PAC [‘lobby’ pro-Trump creado por Musk] ante cualquiera que vaya a escucharle. Intenta que el presidente Trump se sienta en deuda con él, y el presidente no está en deuda con nadie”.

El presidente Javier Milei había reconocido que la desregulación de la provisión de Internet se hace para favorecer el ingreso a ese mercado de empresas como Starlink de Musk, a la que mencionó explícitamente. Lo que omitió decir, entonces fue qué recaudos se iban a tomar para proteger la libertad de información y la soberanía del pueblo argentino. Sobre todo ante las denuncias de funcionarios y ciudadanos norteamericanos por las limitaciones que estos principios sufren por efecto del control territorial que ejerce la empresa de comunicación digital por satélite.

Paralelamente a este contexto, “X”, (La red social anteriormente conocida como Twitter), empresa que es también propiedad del multimillonario ha implementado cambios muy criticados y muchos de sus usuarios migran hacia otras plataformas.  Se especula con que además de los cambios, los resultados de las pasadas elecciones presidenciales en los EEUU y la recompensa de Musk con un puesto de gobierno, parecen ser la gota que colmó el vaso para millones de usuarios.

Mientras estas decisiones adoptadas indican en parte un perfil de este personaje, en nuestros pagos, parecen ocurrir situaciones vinculadas a este denominado amigo del presidente Milei.  Con el desfinanciamiento de la empresa estatal de telecomunicaciones y tecnología satelital ARSAT, el Ejecutivo parece querer vaciarla para avanzar en su privatización, algo que ya había manifestado en su momento.

La falta de ejecución de créditos ya asignados, el congelamiento de proyectos, el atraso salarial y un programa de retiros son indicios de que se apunta en esa dirección.

Aprovechando la difícil situación económica, la teoría absurda de que el Estado no sirve y que todo se hace para “ahorrar”, siguen avanzando para destruirlo todo. Nada dicen del sobreendeudamiento astronómico que sucede mes a mes, como tampoco te la cuentan sobre los países que carecen de soberanía. Los recursos estratégicos de un país, ya sean minerales, petróleo, gas, comunicaciones, no deben estar en manos de cualquiera…

ARSAT, por ejemplo,  es la empresa estatal que opera los satélites de telecomunicaciones nacionales (ARSAT 1 y 2), la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO), las transmisoras de televisión digital abierta (TDA) y un data center de gran capacidad que gestiona la información que maneja el Estado y también da servicios a privados. Es una empresa estratégica por sus funciones. Desde la llegada al Gobierno de la actual administración, la empresa se encuentra en una crisis que sólo se fue profundizando a lo largo del año.

Volviendo sobre los pasos de quién se “beneficiaría” con esta empresa, este no es otro, como dice el presidente, que Elon Musk. Que es alguien que tiene unos principios que, si no te gustan, enseguida tiene otros.

Veamos. En octubre de 2022 Musk propuso en Twitter la cesión de Crimea a Rusia por parte de Ucrania, que además debía renunciar a su intento de ingresar a la OTAN. El 10 de noviembre del año anterior criticó el accionar israelí en la Franja de Gaza. En la semana siguiente, desde su plataforma X, anunció que suspendería a todos los usuarios que, según el mismo, se expresasen sobre el genocidio ocasionado por Israel.

Sus opiniones sobre distintas cuestiones siempre generan reacciones encontradas. En la política estadounidense, Musk apoyó a Barack Obama en 2008 y 2012, a Hillary Clinton en 2016 y a Joe Biden en 2020.  Aunque en 2022 migró hacia el Partido Republicano, aunque contradiciendo sus posiciones ideológicas: está a favor de la renta básica universal, del derecho a la libre portación de armas, de la libertad de expresión y de un impuesto sobre las emisiones de carbono, pero al mismo tiempo se opone a las subvenciones gubernamentales.

Cuando en abril de 2022, los servicios de Internet en Ucrania fueron destruidos, SpaceX donó 3667 de un total de 5000 terminales Starlink que USAID proveyó a Ucrania. Starlink donó las cuotas por servicio o abonos que debía haber abonado Kiev. Starlink es una empresa de provisión de servicios de Internet por satélites.

Las terminales satelitales de SpaceX se tornaron cruciales para las operaciones militares ucranianas. Pese a ello, en el verano boreal de 2023, la contraofensiva ucraniana en Zaporiyia se frenó, cuando su vanguardia se dio cuenta de que, traspasada una cierta línea, la conexión a Internet ya no funcionaba. Ante la presión mediática, Elon Musk no dio respuesta directa. Manifestó su rechazo a una solicitud ucraniana para extender la conexión satelital hasta Sebastopol, ya que no quería involucrar a SpaceX en la guerra. Se rumoreó dentro de ese contexto sus buenas relaciones con Vladímir Putín.

Hay pocos precedentes de que un civil se convierta en árbitro de una guerra entre naciones de forma tan intensa o del grado de dependencia que Estados Unidos tiene ahora de él en diferentes campos. En éstos se incluyen desde el futuro de la energía y el transporte hasta la exploración del espacio. SpaceX es actualmente el único medio por el que la NASA transporta tripulación desde suelo estadounidense al espacio, al menos hasta el próximo año.

ARSAT tenía el proyecto de usar el ancho de banda asignado para poder hacer enlaces inalámbricos entre puntos de fibra óptica, para atravesar accidentes geográficos, como quebradas o valles en enlaces cortos. El Gobierno anunció que le sacaría el espectro que ARSAT tiene reservado. Pero si se lo sacan vamos a tener que alquilarle la frecuencia a alguien.

Casualmente, y a diferencia de un servicio de fibra óptica, Starlink. alcanza velocidades de descarga entre 25 y 220 megabytes por segundo (mbs), aunque puede superar los 100mbs, mientras que, según la propia empresa, la latencia varía entre 25 y 60mbs en tierra y más de 100mbs en ubicaciones remotas.

A nadie parece llamarle la atención que una potencia como EE.UU. reconozca los riesgos que trajo la creciente influencia del pulpo tecnológico de Musk, y el poder que le ha dado al remplazar al Estado ausente en territorios y áreas de políticas públicas esenciales. ¿Aquí ignoran o no pueden siquiera imaginar los peligros que amenazan a nuestro país, o son cómplices de acrecentar los mismos? Sobre todo, en un país que está descuidando funciones esenciales que hacen al mantenimiento de la soberanía y la libertad de los argentinos. Mencionan rápidamente a una empresa que “solucionaría nuestros problemas”, modernizando todo, como si fuese el sponsor oficial del gobierno.

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