Dicho acuerdo de comercio luego de 25 años de negociaciones abre un mercado de 700 millones de personas, aunque también pone en riesgo la producción local ante el arribo de artículos con bajos o nulos aranceles. El hecho se produjo en el marco de la 65ª Cumbre del Mercosur de la que también participó la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, quien viajó especialmente para cerrar las negociaciones.
Luego de ser firmado, hay que tener en consideración que habrá que esperar para ver si en realidad se va a aplicar. Esto se debe a que debe ser refrendado con 16 de los 27 países de la Unión Europea, que tengan al menos el 70% de la población y también existe una minoría de bloqueo de 4 países.
Alemania y España lideran una coalición de 11 Estados a favor del acuerdo. Son 11 Estados de la UE y deseosos de encontrar nuevas oportunidades comerciales, en un momento en que Donald Trump amenaza a la Unión Europea con una guerra comercial y la UE quiere reducir su dependencia de los mercados chinos.
Mientras que Alemania y España apoyan firmemente el acuerdo de Mercosur, Francia intenta reunir a una minoría de bloqueo para frenarlo. Espera que Italia, Austria, Polonia y los Países Bajos se unan a París. También Irlanda ve un peligro en este nuevo tratado. No olvidemos los problemas que ha habido con el sector agrícola europeo estos tres últimos años.
Así las cosas, el Mercosur y la Unión Europea firmaron el tratado de libre comercio. Los bloques económicos cerraron el acuerdo en la cumbre de presidentes sudamericanos, realizada en Montevideo, Uruguay.
Tras 25 años de negociaciones, el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea han sellado este viernes el tratado de libre comercio (TLC)
La firma de este convenio, que fue anunciada en 2019 por ambos bloques económicos, se concretó en el marco de la XLV cumbre de jefes de Estado del Mercosur, donde el presidente anfitrión, Luis Lacalle Pou, recibió a sus pares de Argentina, Javier Milei; Brasil, Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva; y Paraguay, Santiago Peña. En la cumbre también participó el presidente de Bolivia, Luis Arce, por primera vez en calidad de miembro pleno de dicho bloque.
En el evento regional también participó la titular de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, una de las impulsoras de cerrar el convenio que aprovechó la ocasión para reunirse con los jefes de Estado del bloque y ultimar los detalles del TLC.
El líder brasileño Lula también fue clave en las negociaciones. Frente a los reparos que tuvieron los gobiernos de Francia e Italia, el mandatario advirtió que era la Comisión Europea la que debía tomar la decisión. «Úrsula von der Leyen tiene la potestad para sellar ese acuerdo y yo pretendo firmarlo incluso este año», dijo durante un foro sobre industria en Brasilia.
Von der Leyen afirmó que «esta alianza va a fortalecer las cadenas de valor, va a desarrollar industrias estratégicas, va a apoyar la innovación y va a crear trabajaos y valores para ambos lados del Atlántico», en una intervención que cerró sosteniendo que hoy «es un buen día para Mercosur, un buen día para Europa y un momento histórico».
Se trata de un acuerdo sin precedentes para ambos bloques y de uno de los más importantes en la historia a nivel global. Según estimaciones del Mercosur, crea un mercado de bienes y servicios de unos 700 millones de consumidores y casi una cuarta parte del PBI mundial.
El 28 de junio de 2019, la UE y el Mercosur alcanzaron un entendimiento de principio para contar con un Acuerdo de Asociación bajo tres pilares: diálogo político, cooperación y comercio.
En un contexto global de aumento del proteccionismo, ambos bloques «construyen una zona de libre comercio y apuestan por la cooperación para el fomento del crecimiento económico, el empleo y las inversiones, en beneficio de sus pueblos», destaca el texto.
La alianza busca promover el intercambio comercial entre las partes, la cooperación aduanera, la liberalización de aranceles y el fortalecimiento de las relaciones entre los bloques europeo y sudamericano, entre otros puntos.
El acuerdo permitirá eliminar numerosas barreras arancelarias y no arancelarias. En particular, el Mercosur y la UE liberalizarán el 91 % y el 92 % de sus importaciones, respectivamente, a lo largo de un período de 10 años de duración.
La oposición de Francia. Las autoridades de Francia rechazaron categóricamente el tratado, lo que se tradujo protestas por todo el país.
El argumento se basa en que el acuerdo aumentaría las importaciones agrícolas desde Sudamérica, y esto, según los agricultores de ese país, perjudicaría sus economías.
El Gobierno francés había expresado el jueves su rechazo a través de los canales de comunicación oficiales. «El proyecto de acuerdo entre la UE y Mercosur es inaceptable tal como está. El presidente Emmanuel Macron se lo ha vuelto a decir hoy a la presidenta de la Comisión Europea», señaló la Presidencia en un breve comunicado publicado en X. Y añadió: «Seguiremos defendiendo incansablemente nuestra soberanía agrícola».
Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, había anunciado el martes que la ocasión de esta cumbre del Mercosur podía significar la «última oportunidad» de la Unión Europea para cerrar un acuerdo comercial con el bloque sudamericano.
Existen opiniones sobre que los productos industriales europeos van a ingresar a un precio «menor,» terminando de destruir la industria del Mercosur — los productos agrícolas del Mercosur NO van a ingresar a la UE, ya van a encontrar alguna excusa como siempre ha sucedido. Se plantea desde la problemática de la deteriorada economía europea debido al financiamiento de la guerra por parte de la UE, como a la ausencia de la energía barata que tenían antes del comienzo del conflicto bélico. A esto se suma la relocalización de empresas propias en EE.UU. como también las propuestas económicas de Donald Trump.

