La sociedad local no se come más la curvita de “nosotros o la derecha”. Simplemente porque todos han demostrado probada y extendidamente tener apreciables porciones de responsabilidad y culpa en el menos que pobre presente distrital. Entonces seamos claros y sin ambages: Unos y otros son parte esencial del problema general.

Los hechos

El lunes arrancó con una bomba informativa: El intendente de Morón, Lucas Ghi, había destituido al secretario de Gobierno, Diego Spina, y disuelto esa cartera. Con el Decreto Nº 2274-2024 y con las firmas del jefe comunal conjuntamente con la Dra. Estefanía Franco y el Dr. Hernán Sabbatella “dispónese el cese del Sr. Diego Spina a partir del día 16 de diciembre 2024 en el cargo de Secretario de Gobierno”. Hubo quienes señalaron que el elemento que terminó de convencer a Ghi de actuar de tal modo casi a fin de año, fue el haberle asignado a Spina responsabilidad central en el rechazo que los concejales tributaron el jueves pasado a la ordenanza fiscal e impositiva que se trató en la sesión del HCD distrital.

De reflejos rápidos y seguramente atentos a que este desenlace iba a suceder de un momento al otro, ardieron los teléfonos, circuló el café y algunos mates tan urgentes como acalorados durante el fin de semana y el propio lunes, y a la mañana del martes ya estaba circulando una declaración del conjunto de los concejales oficialistas, anunciando el retorno de Spina a su bancada y por decisión unánime, el otorgamiento de la jefatura de bancada, en disconformidad manifiesta con los manejos del intendente Ghi.

No hace falta ser David Copperfield para darnos cuenta de qué clase de “oficialismo” dispondrá el Ejecutivo en el HCD de ahora en más…

Posteriormente, arreció la lluvia de posteos en redes sociales, mayormente vituperando el accionar del tándem Ghi – Hernán Sabbatella y en menor medida pero también algo mencionado, Adrián Grana. Numerosos medios “compañeros” también hicieron su aporte en la misma sintonía, con lo cual de un modo menos confrontativo y, naturalmente, más sutil, se aporta su granito de arena ya inocultable a la erosión del Ejecutivo municipal. ¡Así las cosas, país! Diría un presentador de noticias en TV.

La ofensiva, hoy por hoy, está en manos de los supuestos “damnificados”. Los otros, los tildados de “villanos”, optan por una resistencia de modales silenciosos pero no menos desenvueltos entre bambalinas. Pero hay un trasfondo que viene de mucho más atrás, y que es imprescindible exponer de una buena vez. Porque, estimados lectores, no hay carmelitas descalzas en la política general, y tampoco entre las huestes que se ocupan de tales aspectos al interior del municipio de Morón.

Internas a plena luz; escrúpulos abandonados en el desván del olvido

Nada brota de un repollo… hay situaciones que venían preparándose desde hace rato, quizás antes incluso del proceso electoral del año pasado. Mejor dicho, no quizás: Con absoluta certeza, esto lleva un par de años largos haciendo caldo de cultivo.

Este año, la interna feroz entre Axel Kicillof y el binomino Máximo – Cristina se trasluce de un modo burdo en el ámbito local. Lucas Ghi, Adrián Grana, Hernán Sabbatella y entorno, muy cercanos a la gestión del gobernador bonaerense, en tanto Martín Sabbatella, Diego Spina, Mónica Macha y salvo muy contadas excepciones, el resto de Nuevo Encuentro, totalmente alineados con las directrices del hijo de la ex Presidenta de la Nación.

A todo esto, los espacios políticos asociados a Nuevo Encuentro, que también constituyen Unión por la Patria, ¿Qué tipo de madera van a demostrar tener en este contexto? ¿Mostrarán de una vez un perfil autónomo y potente para sostener la construcción frentista, o harán honor al legendario Obdulio Varela, con aquello de “los de afuera son de palo” y serán arrastrados por la corriente con rumbo incierto? O peor aún, ¿Prestarán servicios legislativos para volcar la balanza de una interna sin cuartel, que promete llevarse a todo Morón incluso hasta el precipicio?

Martín Marinucci, líder del Frente Renovador local, hace apenas un mes, tomó la punta de lanza y salió en los principales medios locales a reclamar “gobernabilidad” para Lucas Ghi. Toda una declaración de principios. ¿Esa será la directiva para los integrantes del espacio creado por Sergio Massa, que ocupan bancadas en el HCD local?

Vayamos un poquitín más a fondo: ¿Se animarán a avanzar hacia un pedido de destitución al intendente en marzo venidero? ¿Sumarán al menos tres votos de las bancadas opositoras a tales fines? ¿Los diez concejales de Unión por la Patria, llegarán a actuar en pos de tamaño desenlace, o trabajarán durante el verano para encontrar el modo de apaciguar un poco las aguas? ¿A qué precio mantendrán, si aún existe tal deseo genuino, la unidad en el terruño moronense? Incluso varios de los ediles, cómo olvidar este detalle nada menor, han accedido a sus bancadas de la mano de la tan resonante como sorpresiva victoria electoral de octubre 2023, en la cual –todo el mundo lo sabe y muchos lo reconocen en voz baja por diferentes pasillos de nuestra política vernácula- buena parte de la ciudadanía aportó al batacazo por la elevada imagen positiva que poseía el actual intendente, mucho más a título personal que sectorial. Y ese enorme capital, acaso más humano que político en sí, fue el decisivo para vencer… sumado a la inestimable colaboración de la división opositora en dos grandes listas, como fueron las que encabezaron Leandro Ugartemendía y Ariel Diwan, quienes de haber ido juntas, seguramente hubieran alcanzado el triunfo con relativa holgura.

El runrún hace mucho tiempo que habla de carpezatos de vieja data, trompadas dentro de algún importante despacho durante la campaña electoral pasada, y alguna que otra amenaza judicial deslizada como quien no quiere la cosa… hasta que tanto va el cántaro a la fuente… que ésta termina resquebrajándose… y el contenido salta para todos lados.

Cómo sigue el sainete

Por estas horas se corren rumores muy fuertes y por todos lados, que en afán de derrotar un sector al otro, quienes cuentan con las mejores posibilidades en la pulseada estarían operando (muy expertos en ello) una estrategia para “incinerar” a un muy importante dirigente del espacio, tanto en los ámbitos periodísticos como hasta el extremo de empujarlo en términos judiciales. Si no me acompañas, éstas serán tus aciagas consecuencias, pequeño Billy… (aunque Mc Phantom lo pronunciaría mejor que quien redacta)

Otro motivo más de grieta a esta altura muy probablemente insanable, fue la presencia del intendente Ghi en el acto del pasado 17 de octubre que lideró Axel Kicillof. Lo cual causó esquirlas y consecuencias. Una acción que reveló autonomía personal y política, cayó como patada al hígado en importantes reuniones desarrolladas horas después de lo acontecido, en el búnker de French y Avenida Rivadavia.

¿Hasta qué punto los cálculos políticos que se están evaluando a estas horas, le servirán a unos para salir con duras operaciones a enchastrar a otros?

¿Estarán dispuestos, en aras de vencer en esta interna cada día más sórdida, a arrojar al municipio de Morón por la borda, y dilapidar el escaso crédito real que conservan entre la mayor parte de la sociedad local? Ojo: No es gratuito salir a denunciar “graciosamente” a otros integrantes del espacio político. Demasiados serán los que deberán desfilar por medios nacionales saliendo a ofrecer explicaciones del caso, que por supuesto el público general no tendrá mayor interés en escuchar, y mucho menos aún, creer.

¿Un conveniente juego de pinzas?

En simultáneo, sectores de los trabajadores municipales se mantienen en pie de guerra contra el Ejecutivo local a causa de los inocultables – vergonzosos salarios, con básicos que están por debajo de los $200.000… esos también son hechos tangibles e irrefutables.

Por si todo esto fuese poco, los pasillos son tan amplios y permiten que el eco de las conversaciones se expandan y lleguen hasta todos los oídos atentos o simplemente curiosos, y los tejes y manejes dejan de ser cien por ciento reservados… de modo tal que también es vox populi que “por si las moscas” algún hombre del mundo sindical podría articular con ediles de bancadas opositoras de cara a una eventual votación de carácter destituyente contra el Ejecutivo local. Tener los votos necesarios abrochados con antelación es asunto de relevancia, al parecer. “Acordáte de este amigo que ha de jugarse el pellejo / pa´ayudarte en lo que pueda, cuando llegue la ocasión…” diría el tango.

“Se sospecha que hay una mano fuera de la provincia que comienza a cerrarle el círculo a Lucas Ghi” me dicen mientras otra fuente señala que un funcionario saliente “dejó una bomba de tiempo, un acuerdo con los trabajadores que ese dirigente no firmó, y que ahora el municipio a causa de la baja del pago de tasas y de recaudación general, no puede cumplir… entre eso y un reclamo por el pago de un bono muy superior al que ronda los $40.000 que el Ejecutivo les ofrece actualmente a los sindicatos municipales, se genera un mecanismo explosivo”, y se prevé una mayor (¿deliberada en este contexto político tan particular? Chi lo sá…) conflictividad sindical en contra del gobierno municipal.


Una de las fuentes confidenciales también señala a Huellas que “todas estas bombas el Poder Ejecutivo local tiene plazo para desactivarlas con gestión antes del 1º de marzo… caso contrario, le quedará demasiado poco margen de maniobra de allí en más”.

La mesa está servida. El sainete ingresa poco a poco en su ansiado desenlace. Si tienen la habilidad y la vocación real de aprovechar tal cúmulo de debilidades y estropicios en el oficialismo, entonces el gran banquete opositor tendrá lugar a lo largo del próximo año… y subsiguientes. Son los grandes jueces de todo este aquelarre. Habrá que esperar a ver qué es lo que desde esos sectores privilegian llevar a cabo.

Un comentario en «Morón, entre Casio y Borocotó»

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