El comité central de la UCR Morón abrió sus puertas para dar por inaugurado el ciclo de charlas del Instituto de Políticas Públicas de Morón, con la participación del diputado nacional, Mg. Fabio Quetglas, quien disertó acerca de la necesidad de fortalecer y optimizar políticas públicas como base de desarrollo para un proyecto de nación.
Quetglas se define como un «apasionado por construir ciudades más justas, sostenibles y bien gobernadas», y expresó su satisfacción por la concurrencia de afiliados y simpatizantes a la actividad. «Donde hay un comité del radicalismo abierto, hay un lugar donde se lucha por la libertad… en un sentido cabal» enfatizó.
Mg. en Gestión de Ciudades, Fabio Quetglas es diputado Nacional por la UCR – Cambiemos por la provincia de Buenos Aires.
A continuación los dejamos con la síntesis de la rueda de prensa que ofreció a medios locales, y la charla en sí, antecedido por las palabras del presidente de la UCR local y concejal distrital, Dr. Rolando Moretto, y del titular del citado instituto, Martin Dolhagaray:
Algunas definiciones de Fabio Quetglas
«No es fácil ser radical en el Gran Buenos Aires, donde la hegemonía política del peronismo ha transformado en hostil la convivencia».
«Nosotros somos fuertes en el interior (de la provincia de Buenos Aires) donde la política es más de proximidad, y en ese sentido nuestro partido tiene una larga tradición de vínculos más personales, por lo cual se genera una naturaleza de mayor arraigo. En el Gran Buenos Aires el peso de lo mediático y la influencia del aparato del estado son mayores…»
Con respecto a la problemática netamente urbana y particularmente metropolitana, de la dificultad para desplazarse a causa de permanentes complicaciones en el tránsito, Quetglas fue conciso: «la tendencia mundial de mejor gestión urbana es más inversión y mejores bienes públicos. En el caso argentino quizás se necesite además un ente de coordinación metropolitano»
«Un desafío para nuestra generación debería implicar la generación de políticas para el desarrollo territorial para todo el país» de modo tal de comenzar a descentralizar poblacionalmente a las grandes áreas metropolitanas y potenciar el crecimiento de pueblos y ciudades más pequeñas a lo ancho y largo del territorio nacional. «Es una asignatura pendiente que es como un ´don pirulero´ que nadie lo toma… Argentina tuvo un esfuerzo entre fines del siglo XIX y principios del XX de consolidación territorial en el trazado de las redes ferroviarias, el riego del Alto Valle, la consolidación del sistema portuario, la creación de las empresas nacionales, entre otras… y eso no fue un proyecto de un solo gobierno. Hoy tenemos una serie de cosas para hacer, tales como la extensión de la hidrovía hasta Corrientes, la reconfiguración del sistema de cielos abiertos, la promoción de algunas actividades económicas para algunas provincias que hoy son casi desiertos económicos… todo ello debería ser el desafío de una generación que esté fuera de la disputa chiquitita» describió el dirigente.
También enfatizó que la política «ha abusado, y eso nos incluye, del uso del instrumento estatal para construir legitimidad política. Y la sociedad se hartó de eso. Porque además sabe que a la larga, ello conlleva consecuencias negativas, como estrés financiero sobre los recursos públicos. Por otra parte, hay un porcentaje muy alto de la población que necesita de respuestas públicas del estado. Una salud pública que los atienda, una escuela pública que eduque a sus hijos con cierta calidad, etc. Y eso va a generar un debate en Argentina acerca de aquello que debe ser público, cómo debe ser gestionado. Creo que no se puede volver a la idea de una gestión aluvional: hay que pensar en la profesionalización de la gestión de los sectores públicos seriamente. Es un tema que todos tenemos pendiente. Y nadie nos va a creer que vamos a mejorar lo público mientras tengamos actitudes predatorias».
«Soy un defensor de una austera gestión de lo público, pero también reconozco que no hay ninguna sociedad desarrollada que llegue a tal lugar sin bienes públicos de calidad. Los bienes públicos tienen que tender a equilibrar las relaciones sociales» sintetizó.
Ya en plena disertación para la numerosa concurrencia que se dio cita en el histórico comité de la UCR sobre calle Sarmiento, en las cercanías de la estación Morón, Quetglas señaló que un quiebre en el conurbano estuvo signado por el «Rodrigazo» ya que hasta entonces, de acuerdo a las aseveraciones del expositor, «la economía de sustitución de importaciones, de industrialización, funcionaba con grandes empresas, acá estaba La Cantábrica, o teníamos a La Bernalesa, que tomaban mucha mano de obra, había casi pleno empleo y el crédito funcionaba sobre la base del recibo de sueldo. Eso, más el loteo popular, más la escuela pública que funcionaba, eran una enorme máquina de inclusión social. Con el Rodrigazo, desaparece el loteo popular porque no se puede vender a plazo, y eso genera una gran complicación social y familiar… y todo eso ya no pudo recomponerse más por muchísimos motivos que exceden a esta charla».
«Es la primera vez que la sociedad argentina vota a una opción extremista. En general, nos votaran o no a nosotros, la sociedad argentina se había manifestado como una sociedad de elecciones moderadas, no revolucionarias. Es la primera vez que la sociedad opta por una construcción antisistema. Y añado, no sin dolor, que (Javier) Milei dice que él viene a destruir el estado, pero yo digo que Milei llega al gobierno porque el estado ya estaba destruido. Si nuestra infraestructura pública estaría óptima, los hospitales y las escuelas públicas hubieran estado óptimas, una opción como la de Milei hubiera sacado un 3 por ciento de los votos. El proceso de degradación de lo público es muy anterior a Milei, y es el punto sobre el que nosotros tenemos que reflexionar. Cómo se construyen políticas públicas, cómo se crean, cómo se financian y cómo se sostienen» remarcó.
«Si el sector político institucional no tiene capacidad de dar respuestas a diferentes problemáticas de la sociedad, estamos en problemas. Y ahí es cuando aparece alguien como Milei con una manera impiadosa, con su motosierra… como reacción de la que puedo ser comprensivo de las personas que se manifiestan así, pero no me parece una reacción racional», en tanto sintetizó que desde el rol del estado, «la calle tiene que estar bien, limpia, el semáforo tiene que funcionar, tiene que haber cupo en las escuelas, si voy a un hospital me tienen que poder atender médicos en condiciones de atenderme… esa es la parte a atender de los bienes públicos. De la felicidad dejemos que se encargue cada uno».
Finalmente, destacó que nuestro país «necesita buenas políticas públicas, y para ello también precisa una buena burocracia, y para tener una buena burocracia hay que gobernar al estado desde otro lugar. El estado tal como se gobernó hasta ahora, no puede generar los mecanismos adecuados, el estado que se reparte como botín de guerra. Eso ha degradado tanto al estado como a la confianza de la sociedad en la dirigencia política, y mi sensación es que, a pesar del triunfo de Milei, el resto del sistema político nacional no toma registro de que si quieren volver, lo de Milei no será un paréntesis: Hay que volver de otra manera. Hay que volver con una profesionalización de la política mayor, hay que volver con más respeto por los puestos públicos. El piso de un estado no deficitario debería ser el punto en común de la política argentina… por lo tanto este trauma que es el momento mileísta también debería ser para nosotros una oportunidad para pensar un reformismo con sentido contemporáneo y un modelo de intervención política más acorde a nuestro tiempo».



