En el marco del ciclo «Alzar la voz» la Casa Malvinas del Centro de Veteranos de Guerra de Morón desarrolló una charla sobre la base de la muestra fotográfica titulada «Fotos del hundimiento del General Belgrano, una historia de traiciones y valentías»
Una siempre necesaria convocatoria para reflexionar acerca de Malvinas. En dicho marco, se narraron algunos pormenores de cómo lograron circular las fotografías del hundimiento del emblemático crucero, hasta llegar a las agencias de prensa internacionales, y desde ahí, entre muchos otros, a la tapa del New York Times… «mientras nuestra dictadura venía ocultando esas informaciones, y mostrando la felicidad» de nuestros combatientes, instalando como ya todos sabemos, un clima triunfalista, encabezados por las famosas tapas de la revista Gente o el diario Crónica, entre muchos otros.
Junto a los Veteranos de Guerra de Moron, todo ello se enmarcó en el décimo encuentro del ciclo de charlas Alzar la voz, realizado en Casa Malvinas, donde se presentó la muestra fotográfica “Fotos del hundimiento del General Belgrano, una historia de traiciones y valentías” por Cora Gamarnik, quien es Dra. en Ciencias Sociales UBA e investigadora del Conicet, y con la inestimable presencia de sobrevivientes.
Compartieron un repaso histórico de los acontecimientos que desencadenaron la guerra de Malvinas, la decisión de Thatcher de avanzar sí o sí hacia la contienda bélica, el retiro de la Armada nacional de la guerra desde el inicio de la misma, incluyendo su retiro de las tareas de aprovisionamiento de los soldados…
Ante un nutrido auditorio, mencionaron cómo los rollos con fotografías de Malvinas eran sistemáticamente interceptados por los Jefes de Inteligencia ya en las bases operativas continentales. Esas fotos no salían publicadas en los medios nacionales, sino que, en una oficina donde se reunían los medios extranjeros en el hotel Sheraton, esos mismos jefes de inteligencia negociaban los precios de esos materiales visuales, y luego de venderlas, eran publicadas en diarios de Norteamérica y Europa, por más que se tratara de elementos sensibles y que podían resultar de suma utilidad para el enemigo. Como ya se ha dicho muchas veces… el enemigo además, estaba fronteras adentro. Incluso dentro de numerosos despachos de los militares en pleno ejercicio dictatorial del poder en nuestro país por aquellos años.




