Retomando las notas semanales continuamos comentando nuestros trabajos de investigación acción participativa en relación a los desperdicios en el distrito de Merlo.
Según datos registrados, en la Argentina se generan cerca de una tonelada de basura cada dos segundos, siendo en la mayoría de los casos manejada de manera poco sustentable (Devincensi, A, 2018)[1]. Entre las causas de esta situación se hallan: la falta de una normativa integral y común a nivel de distritos locales, provinciales y nacionales, la discontinuidad en las medidas planificadas y ejecutadas, la escasa información ambiental sobre alternativas y consecuencias de desecho inapropiado y los pocos controles y penalidades.
A los principios anteriores cabría sumarle la falta de voluntad política en legislar y llevar a la práctica planes de gestión integral de los residuos, el énfasis en el consumo determinado en los planes económicos, y la carencia de leyes específicas. Por ejemplo, ley de envases y de responsabilidad extendida al productor. El promedio diario de desechos por habitante es de 1,03 kilos, equivalente a casi 45.000 toneladas diarias para el total de la población (una tonelada cada dos segundos) y alrededor de 16,5 millones cada año. Un documento realizado en el marco de la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (ENGIRSU) sostiene que, en el período 2005-2010, los orgánicos, el papel y el vidrio redujeron su participación, mientras que la proporción de plástico aumentó, en concordancia con la tendencia mundial. (Devincensi, A . , 2018)[2]
Los desperdicios, la basura, los desechos, los residuos, los subproductos constituyen las designaciones y conceptualizaciones que los seres humanos les damos. Todos los días, según nuestras costumbres, hábitos y pautas de consumo, generamos una gran cantidad de residuos que pudiéndose reciclar, terminan en basurales a cielo abierto o son incinerados. Cada día los dejamos en la puerta de nuestra casa, ignorando por quiénes y cómo son llevados y eliminados. Desde la extracción al descarte de subproductos y bienes no consumidos, se produce la emisión de líquidos, gases y sólidos con capacidad de generar contaminación de las aguas, el suelo y el aire con su consecuente efecto en la salud socioambiental. En cada fase del ciclo de vida de los materiales se producen desperdicios, que podrán incorporarse o no, a otros ciclos según las cosmovisiones, la visión sobre la “basura” y su reutilización, las tecnologías disponibles y las relaciones costo /beneficio. En este sentido es muy común en la actualidad que los “cartoneros/as” realicen, o no, el reciclaje cotidiano según el precio obtenido por el vidrio, metales, cartón, papel… por supuesto que estos dependen de los precios internacionales influenciados por la demanda de China.
Aunque muestra mirada en la mayoría de las ocasiones se centra en los desperdicios de origen doméstico que pueden acabar en basurales a cielo abierto cuando no en calles, rutas y laterales de vías ferras y baldíos, también se producen desperdicios durante las fases de extracción minera, de producción agraria, de fabricación textil, papelera, etc.
Las causas de la disposición inadecuada de los residuos
Ampliando lo que presentamos en la última nota en las reuniones, entrevistas y conversaciones informales con vecinas y vecinos surgen varias causas, relacionadas entre sí, de disposición inadecuada de la basura o desperdicios:
1. Una deficiente recolección de esta por parte de las áreas específicas de cada municipio. Según los municipios, y dentro de ellos las zonas específicas como la densidad de población, el camión recolector de la basura transita entre una a tres veces por semana, “si es que esto ocurre” como dicen los vecinos. En algunas zonas, por ejemplo en los barrios Jardín de Merlo, Villa Posse de Mariano Acosta y el Prado de Marcos Paz en los días de lluvia el sistema está suspendido ya que las calles de tierra son intransitables. Otro problema vinculado a lo anterior se relaciona con las prácticas desarrolladas por los recolectores, a fin de realizar las tareas con mayor rapidez, y según se mencionó para ahorrar combustible: cabe mencionar la práctica del “achique” que consiste en acumular la basura de varios domicilios en las bocacalles de la cuadra, para luego proceder a la incorporación en el camión. En el mismo sentido, la rapidez de las tareas lleva a que se preste poca atención a que todo el material se incorpore al vehículo. En uno y otro caso, una parte de los residuos quedan en las calles a merced de roedores y animales domésticos.
2- Los vecinos con hábitos inadecuados. Como parte de los trabajos de campo surge de manera clara que para una parte de los vecinos el problema de la basura se origina en las prácticas inadecuadas de “los otros”, de “vecinos inescrupulosos”, aquellos que no se preocupan del barrio y la salud, incluso se menciona que habitantes de otros barrios arrojan sin escrúpulos la basura en el “barrio de uno”.
3- Las prácticas de las empresas. En las recorridas fueron visualizados microbasurales frente, o detrás, de comercios, industrias o prestadores de servicios. En este caso, las estrategias de las empresas son criticables por la acción en sí misma, además de los materiales acumulados; restos de cajas, plásticos, metales y aún, en el caso de una clínica de Merlo, jeringas descartables, medicamentos vencidos, etc.
4- Quema controlada en lugares no habilitados. En este caso cabe mencionar la quema en el llamado “Eco punto” de Merlo, lugar habilitado sólo para acumular residuos de poda y materiales reciclables, pero que se transformó en un basural a cielo abierto al cual se llevan residuos domésticos sin clasificar para su posterior combustión. Durante este procedimiento la basura despide olores y material particulado, que llega hasta los domicilios de los vecinos que residen en barrios limítrofes. La quema no resuelve el problema de los residuos, por el contario los incrementa. Al convertirlos en sustancias más tóxicas que las originales.
5-. Acumulación, y en ocasiones quema, en contenedores y canastos. En algunos barrios se han colocado contenedores cerrados o canastos abiertos para que los ciudadanos arrojen allí la basura, por lo general sin clasificar. Esta práctica, si bien posibilita facilitar la recolección de la basura menguando la cantidad que lleva el servicio de recolección puerta a puerta , al no proceder a su separación y al no sacarse la basura a tiempo, implica que los contenedores desborden o, aún peor, que sean incendiados al intentar los vecinos reducir la cantidad de basura.
Los hábitos, como una mochila que cargamos, nos acompañan e influyen en nuestra percepción y acciones. Nos llevan a actuar de una manera; por ejemplo eliminar la basura de la manera más rápida posible, descartarla sin atender a las consecuencias
Nos llevan a percibir nuestras acciones de una manera, por ejemplo quemar la basura sin evaluar las consecuencias a mediano y largo plazo. Nos llevan a valorar nuestras actitudes de un modo particular en contraposición a otras prácticas, por ejemplo quemar la basura versus arrojarla a una lugar deshabitado o reciclarla.
Nos llevan a pensar de una forma o manera, por ejemplo las consecuencias de nuestras acciones en contraposición a otras, por ejemplo el compostaje.
Ateniéndonos a estas afirmaciones, es posible cambiar hábitos en relación a nuestras visiones, prácticas, relación con la basura. Es posible siempre y cuando se modifiquen las circunstancias, las estructuras, que dieron origen a dichos hábitos. En este caso deberían darse cambios de escenarios en la familia, la escuela, el barrio, el trabajo, los amigos tal que impliquen otras miradas sobre la basura en general, el peligro de una eliminación inadecuada y los beneficios de un manejo integral, de manera tal que impliquen nuevas disposiciones en este caso más sustentables y no contaminantes desde el punto de vista socioambiental. También los cambios pueden darse por represión, en este caso la existencia y aplicación de sanciones de tipo morales, económicas, y sociales.
En relación a la generación y consolidación de microbasurales, el trabajo de campo, que incluyó el registro y análisis macroscópico del contenido de los componentes, posibilita hacer las siguientes presentaciones:
- Recorrida y registro en la calle Sabbattini del distrito de Merlo; A lo largo de 16 cuadras se registraron 24 microbasurales de entre 1 a 60 metros cuadrados. Entre los componentes se hallaron: Plásticos (botellas, bolsas, juguetes, residuos de poda, materiales áridos, bolsas, residuos de talleres de confección de zapatos y vestidos, residuos de verdulerías y carnicerías). El microbasural más grande tenía 60 metros cuadrados y se hallaba frente a una barrera del ferrocarril Belgrano sur. Según el operario de ferrocarril “la basura la tiran los vecinos y también varios carreros que le cobran a los vecinos para traerla desde su casa”
- Recorrida por la calle Lafayette del distrito de Merlo; a lo largo de 12 cuadras se hallaron 24 microbasurales de entre 1 Metro cuadrado y 20 metros cuadrados, conteniendo restos de poda, desechos hospitalarios, desechos electrónicos, plásticos y maderas. Hasta se halló una pileta de plástico de 10 metros cuadrados
- Recorrida por la calle Moreno del distrito de Merlo.; a lo largo de 11 cuadras se hallaron 15 microbasurales cuyos componentes eran; residuos plásticos, ropa usada, mesas y sillas en desuso, residuos áridos, componentes de autos en desuso, etc.
Como pudo analizarse, muchos de los componentes de los microbasurales pueden reciclarse, incluso realizar abono orgánico mediante el compostaje. Esta situación demuestra que la existencia de microbasurales es una constante en los barrios visitados, que una vez que se constituyen, por el primer vecino o empresas que arrojan la basura, este accionar se consolida en el tiempo. La segunda reflexión es que los municipios hacen poco ya por evitar la aparición de estas prácticas, como por su erradicación.
[1] Devincensi, A. Producción de basura; cual es la realidad de Argentina y que se podría hacer Diario El Cronista 4 de marzo de 2018 Buenos Aires. Argentina.
[2] Devincensi, A. Producción de basura; cual es la realidad de Argentina y que se podría hacer Diario El Cronista 4 de marzo de 2018 Buenos Aires. Argentina.

