Los problemas a nivel político, social, cultural y ambiental son indudables, cada uno de ellos se relaciona y también retroalimenta produciendo malestar individual y social. Con respecto a los temas ambientales, la discusión en el parlamento de nuestro país sobre la posibilidad de realizar actividades, fundamentalmente mineras, en las zonas aledañas a los glaciares vuelve a poner en discusión no ya la posible contaminación de zonas vitales para la vida en el planeta, sino nuestra propia inclusión en la naturaleza. En efecto, las discusiones no deberían pasar sólo sobre los “servicios” que los glaciares brindan gratuitamente a los seres humanos, sino el respeto que merecen como de parte de este único y frágil planeta. Respeto por el agua, las plantas, las aves, los insectos, todos en sí mismo son valiosos no por lo que son y “dan “a los seres humanos, sino por lo que “son”, constituyen y representan.

Una segunda discusión, que es poco visible, se está dando sobre la producción de salmones en cautiverio en la provincia de Tierra del Fuego. Se presenta como una actividad económica sustentable que fomentará la demanda de trabajo y traerá progreso para la zona, el tal mentado pero nunca obtenido “derrame económico”. Poco se habla de la baja calidad nutricional de estos peces y de la contaminación del agua producto de la aplicación de insumos como los antibióticos. El alto empleo de antibióticos, utilizados en las actividades agropecuarias como la ganadería, la cría de aves estabuladas, en los cuales los animales están hacinados,  ha generado, y lo continuará haciendo, una fuerte resistencia de los microorganismos a estos productos. La utilización de cada vez mayores cantidades de estos químicos va generando mayor presión de selección, con lo cual “recreamos” súper bacterias que han concebido mecanismos para resistir. Esta situación determina el uso de más antibióticos o que deban cambiarse por otros más potentes. El gran problema es que al generar estas resistencias bacterianas al producirse infecciones en los seres humanos, por ejemplo las intrahospitalarias, los antibióticos pierden su eficacia en el tratamiento, con los cual se registran más defunciones luego de una operación.

Todo se relaciona: el agua, las bacterias, nuestro alimento, la salud del planeta, nuestra salud. Por ello, en este fin de año te propongo pensar en el alimento y de cómo lo obtenemos. La idea es que podamos producir una parte de nuestra comida cotidiana  y te damos las razones para ello, seguramente encontrarás algunas que comparten tus necesidades y búsquedas.  

Todos los seres vivos necesitamos alimentarnos con la finalidad de crecer, desarrollarnos y realizar nuestras funciones vitales (correr, trabajar, soñar). A los humanos, obtener estos alimentos nos lleva una parte de nuestra vida, ya para cultivarlos como para obtener los ingresos suficientes para obtenerlos en el mercado. Diversas causas entre las que sobresalen: el bajo acceso a los bienes comunes naturales, la tierra y el agua, la falta de trabajo, los bajos salarios, el encareciendo de los precios  de los alimentos, el cambio climático determinan que una cantidad creciente de personas no accedan a una alimentación adecuada en cantidad y calidad. Obtener, por lo menos una parte de nuestros alimentos, no solo nos permitirá alimentarnos mejor, sino ocupar nuestro tiempo, generar trabajo, hermosear nuestra casa, crear ingresos y hacernos más libres e independientes de todos aquellos que impiden la consecución de la soberanía alimentaria.

1- Nuestra casa está más linda. Los colores, olores, formas de las plantas de nuestra huerta harán que los espacios libres y compartidos, por ejemplo el jardín de nuestra casa luzcan mejor. Las flores de caléndulas, tagetes, arvejas, ajíes, tomates dotarán de colores diferentes  a nuestros espacios, así como también atraerán a toda clase de  insectos.

2-Ahorramos dinero. El cultivo de nuestra huerta nos permitirá ahorrar dinero y al mismo tiempo obtener las hortalizas en el momento justo en que las necesitamos. La cantidad de hortalizas que podemos producir dependerá  del espacio de la huerta, de cómo lo utilizamos, del método de cultivo, del riego y también cuánto tiempo le podemos dedicar.

3- Nos alimentamos mejor. Las plantas cultivadas en nuestra casa, producidas en terrenos con abundante abono orgánico,  no solo crecen mejor sino que además poseen más cantidad de vitaminas, minerales y poseen mejor sabor que aquellas cultivadas en base a fertilizantes y plaguicidas químicos. A su vez,  estas plantas poseen un mejor sabor y color, dadas las variedades que cultivamos, por ejemplo el tomate platense y el zapallo plomo. Los consumimos frescos, recién cortados, aspecto que hace a su sabor y textura. Por último, dado que en nuestra huerta agroecológica no usamos plaguicidas, nuestras hortalizas son más sanas al carecer de restos de estos tóxicos que dañan nuestra salud. También podemos producir plantas medicinales y aromáticas con las cuales podemos realizar infusiones, cocimientos, tinturas y pomadas para prevenir y curar enfermedades, por ejemplo podemos incluir  la menta, la melisa, la ruda las caléndulas y otras especies.

4-Podemos reciclar nuestros residuos.  En efecto, la huerta agroecológica familiar posibilita por ejemplo, compostar, hacer abono compuesto con todos los residuos de origen orgánico. Todo lo que alguna vez vivió puede utilizarse. Este abono mejora las características físicas, químicas y biológicas de los suelos, posibilitando un mejor crecimiento y desarrollo de las plantas. Las plantas que crecen en suelos sanos son más saludables y a su vez alimentan a personas sanas. A su vez las cajas, los maples de huevo, las latas grandes pueden utilizarse para hacer almácigo, mientras que las latas más pequeñas las podemos usar para realizar repiques y /o poner plantas. Los frascos de dulces o café, los podemos utilizar para conservar semillas. Las cubiertas en desuso, caños de desagüe, pueden utilizarse para hacer tablones o bancales donde cultivar nuestras hortalizas.

5- Podemos generar ingresos. Además de ahorrar plata y alimentarnos mejor, el cultivo de vegetales nos permite generar ingresos ya por la venta de hortalizas como de semillas, plantines y abono. Si nuestra huerta posee un tamaño adecuado, y cuidamos de manera apropiada nuestras plantas, podemos obtener excedentes para vender o intercambiar con nuestros vecinos. Si al final del ciclo de cultivo dejamos dos plantas, por ejemplo de rúcula, acelga o radicheta, podremos obtener semillas para nuestro propio cultivo, para regalar o intercambiar con los vecinos.  También la confección y venta de plantines, realizados con nuestras propias semillas, con nuestro propio abono y en macetas recicladas, puede convertirse en una actividad placentera y que posibilita obtener adecuados ingresos

6- Compartir, y aplicar saberes  y prácticas, en el cultivo de vegetales. La huerta nos posibilita valorar, compartir y co – crear saberes en múltiples dimensiones y aspectos entre los miembros de las familias, por ejemplo sobre manejo del suelo, la realización de abonos, el manejo de los insectos con preparados caseros, y hasta en la preparación de los alimentos. Saberes situados, construidos y recreados en las propias comunidades desde las propias experiencias y prácticas.

7-  Aprovechar el espacio libre de nuestra casa. Podemos diseñar y cultivar en nuestra huerta de múltiples formas,  según nuestro espacio disponible, nuestras costumbres y saberes.  En este sentido es posible realizar nuestra huerta de modo tradicional, en el suelo, o también la denominada agricultura vertical aprovechando caños, botellas de plástico, contenedores, etc. Podemos hacer huerta / jardín entre la plantas de rosas, caléndulas, dalias, sobre mesas y aún en macetas en el mismo patio. Solo debemos recordar que las plantas requieren entre 7 y 9 horas de luz por día, y que el tamaño del recipiente sea adecuado para contener las raíces de una planta adulta.

8- cultivar nuestra huerta nos hace más libres. Obtener nuestros propios alimentos, con nuestras semillas, hacerlo en el momento oportuno y necesario nos independiza de  las decisiones de los agentes del mercado, sus imposiciones de precios, de variedades, estados de calidad y tipo de vegetales. Pero también nos independiza del estado y sus decisiones acerca de que debemos sembrar o de qué alimentos se pueden recibir. Libres de acción y libres en las decisiones. Creativos, organizados e independientes.

Volvemos al inicio: podemos a partir de nuestra huerta obtener alimentos de alta calidad, podemos generar ingresos, podemos recuperar el cultivo de especies de hortalizas olvidadas… para ello necesitamos un espacio de cultivo, las semillas, agua, herramientas y tiempo, un tiempo de trabajo, para la creatividad, de descanso reparador donde ponemos nuestros sueños y prácticas. Recordemos siempre que, si bien las plantas pueden crecer solas, se hace necesario acompañarlas y cuidarlas.

Un abrazo a toda la “muchachada” huellera y a todos los lectores, quienes nos permiten acompañarlos cada semana. Feliz Navidad.

Un comentario en «Enfrentando los problemas ambientales desde las acciones cotidianas: Las búsquedas para producir nuestros alimentos»
  1. La lectura nos lleva suavemente a todos esos sueños de una vida en plenitud. Gracias por todos y cada uno de los artículos que nos van nutriendo.
    Felicidades !!!!!

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