A lo largo de la historia de los videojuegos hemos visto una suba paulatina en el precio de éstos, desde la década del 70 donde el costo para poder divertirte y pasar el rato no era mayor a movilizarse a un Arcade y colocar una moneda en esas míticas máquinas. Las horas de diversión en solitario o con amigos eran prácticamente infinitas si te hacías con un buen tarro de monedas.
A medida que la industria fue creciendo, y las grandes compañías empezaron a hacer galardón de sus avances futuristas, miniaturizando esas máquinas arcade en consolas para tu hogar o incluso portátiles, también lo fueron haciendo los precios. Pero si bien para jugar debías comprar la consola y el videojuego, por su parte, en esos tiempos pasados los precios para entretenerte eran más que aceptables y sobre todo no hacía falta cambiar de consola para jugar a distintos y entretenidos videojuegos.
Hoy en día, con el gran avance de las empresas y sobre todo con el gran avance de los gráficos y físicas de los videojuegos, el coste por pasar unas horas detrás de esa pantalla se ha vuelto sobreexcedido: en la actualidad, debes elegir una consola para poder jugar a cierta compañía de videojuegos, y otra consola para sus correspondientes juegos según la empresa. No sólo eso, sino que a su vez hay distintos tipos de la mismas consolas con capacidades diferentes. Además de que, debido al gran avance de la industria y la tecnología, las antes mencionadas se han vuelto demasiado caras para la persona promedio.
Es aquí donde llega el verdadero problem:, hemos pasado de pagar una sola moneda por partida a casi 500 dólares por una consola u computadora aceptable para los títulos actuales, y a ello hay que añadirle el precio de la mayoría de lanzamientos AAA, que suelen oscilar casi entre 50 a 60 dólares por título.
Si la industria sigue de este modo, sólo quedará resignarnos a volver a las viejas páginas de los libros de nuestra estantería, y olvidarnos por completo de los videojuegos, ya que al fin y al cabo… será otro producto más que se transforma en un lujo de ricos.
