Billetera mata proyecto de país. Frase que se deduce de la obscena propuesta gubernamental para desguazar de un modo que será irreversible al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)
Cuando uno cree que el escenario más dramático “ya pasó”, quedan expuestas todas nuestras recurrentes ingenuidades. Por el contrario, lo peor recién está asomando y dando sus primeros pasos. El infierno avanza, acompañado incondicionalmente por el poder judicial, el gran empresariado, la cloaca financiera sin más patria que la de ellos mismos, y patéticamente sostenido por amplios sectores que conforman el parlamento nacional y gobernaciones provinciales. Menú completo. El saqueo puede ser llevado a cabo sin serios obstáculos a la vista.
Por caso, veamos lo que comienza a suceder con numerosos terrenos pertenecientes al INTA, nuestra institución señera dedicada a la investigación y desarrollo de herramientas para optimizar la producción agrícolo-ganadera a diferentes escalas, creación de vacunas y muchas otras vetas imprescindibles para ese costado esencial de nuestro desarrollo como país, rumbo entre otras cuestiones, a la anhelada soberanía alimentaria.
El portal de periodismo dedicado a dicha área temática, “Bichos de campo” reveló días tras un plan de fuerte ajuste, que de acuerdo al mencionado, “La nueva conducción del INTA, a cargo de Nicolás Bronzovich, intentará llevar a cabo sobre la estructura actual del organismo tecnológico. La motosierra será implacable, pues se prevé la desaparición de más de un millar de puestos de trabajo en 2024, así como una profunda revisión de los gastos en combustible, viáticos y telefonía”.
Indican en dicho portal, en nota firmada por el brillante periodista especializado, Matías Longoni, que el gobierno encabezado por Javier Milei busca poner a “disponibilidad” de la Administradora de Bienes del Estado (AABE) un total de 27 mil hectáreas de tierras productivas en más de 20 experimentales de todo el país, con el objetivo, liso y llano, de venderlas.
¿Qué podría implicar semejante decisión? La posibilidad, por un lado, de vender las tierras, o bien arrendarlas a terceros. De una u otra manera, el dinero obtenido no quedará dentro del INTA para cubrir gastos de funcionamiento sino que serán absorbidas directamente por el Tesoro Nacional.
“La decisión es realizar un gran negocio inmobiliario a partir de los campos en poder del Instituto”, sentencia Longoni.
Para nada lentos cuando de hacer negocios se trata, y muy en especial cuando implica realizarlos a costa del erario público, avanzarán sobre 22 campos experimentales, que por cierto ya han sido mensurados y puestos a consideración de las autoridades.
¿Te enteraste de todo esto a través de alguno de los grandes medios “independientes”?
Así las cosas, varias de las Estaciones Experimentales más relevantes del INTA, como lo son la ubicada en Balcarce, Pergamino, Concepción del Uruguay, Rafaela, Hilario Ascasubi, Anguil, San Pedro, Reconquista, Junín de Mendoza y otras, perderán el control y manejo de sus terrenos, al menos la gran mayoría de los mismos. En total, las 22 estaciones experimentales poseen 30874 hectáreas, de las cuales pasarían “a disponibilidad” de la AABE el 87,5% del total. 27019 hectáreas proyectadas para ser vendidas a particulares. Como reserva del propio INTA a los fines de investigación, apenas les quedarían 3990 hectáreas.
Retomando la investigación de Longoni, señala que el proyecto fue bautizado como “Plan de acción comercial propuesto según superficies a disponibilizar”. En el caso de Medianos y Grandes Campos, se propone directamente la “venta en subasta pública”. Para lo que queda del 2024, la idea es llevar adelante el “desarrollo de tramitaciones tendientes a la evaluación técnica, desafectación y obtención de autorización del PEN para enajenar los inmuebles”. A partir de 2025 se procederá al “desarrollo de operaciones de subasta pública de los inmuebles, continuando en forma semestral con el mismo proceso”.
En una segunda categoría de “pequeños, medianos y grandes campos”, la estrategia oficial incluye la “concesión de uso por un plazo de 1 campaña agrícola renovable y posterior venta por subasta pública”. Touché!
¿Algo de todo esto llegará como viento de escándalo hasta el Congreso de la Nación? ¿Los legisladores se sentarán cómodamente a negociar prebendas, coimas o bacheos en rutas provinciales a cambio de dejar pasar que hagan pelota, literalmente, los campos del INTA, y que la inconmensurable ganancia de la venta de aquellos, vaya discrecionalmente a las arcas del tesoro Nacional? Visto en retrospectiva lo que viene sucediendo desde enero hasta la fecha, lamento traerles malas noticias. Pero esa vía de la transa sistemática e invariablemente enraizada en un sentir profundamente antinacional, es lo que más probablemente suceda con el grueso de las dirigencias políticas. Mirar para otro lado, “hacerse los burros” y a otra cosa mariposa.
Así las cosas, el objetivo del programa es que esas más de 27 mil hectáreas pasen finalmente a manos privadas. En el catálogo de campos –y como dato tentador para los posibles compradores, se pone la distancia de cada predio al puerto más cercano.
No conformes con ello, Bichos de Campo profundiza en su investigación y revela que esto sería apenas la primera etapa de un desguace mucho más profundo, que dejará al INTA al filo del sinsentido y un prolongado desangrarse hasta fenecer en sus funciones primordiales. En este aspecto, un largo listado de “otros campos del INTA” podrían correr la misma suerte y abarcan cerca de 100.000 hectáreas adicionales, aunque cerca de la mitad de estas (45.149 Ha) corresponden a un mismo predio ubicado en la AER Santa Victoria Oeste, en Salta.
Como dato significativo que nos ilustra la magnitud de lo que se pondrá a la venta, las 27000 hectáreas previstas a subastar en la primera etapa de este plan, equivalen a 1,3 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. Es muy difícil estimar el precio total de estas tierras, ya que dentro de las mismas conviven muy diferentes calidades de suelos, algunos no tan buenos, y otros que se encuentran entre los mejores suelos de la Argentina en cuanto a su aptitud productiva. Es por eso que resta evaluar estos aspectos para avanzar definitivamente en el “operativo subastas”.
Y en simultáneo, la espada de Damocles que pende como nunca antes, al menos en lo que va del corriente año, sobre trabajadores del INTA, ya que el plan incluye “reducir” la planta de personal en unos 1000 compatriotas. Aunque hay quienes rumorean que dicha suma podría elevarse hasta 1500 profesionales.
Es por eso que el propio Longoni, haciendo uso de su vasto conocimiento y un delicado sarcasmo en su estilo narrativo, señala que las tareas para evaluar las condiciones de cada suelo bien podrían ser realizadas por los profesionales del INTA, “que están sobradamente capacitados para ello. Salvo, claro, que para ese momento, ya no quede ninguno”.
Y ahora, díganos compatriota, vecino de zona oeste del conurbano bonaerense. ¿Cómo piensa justificar argumentativamente este accionar del gobierno nacional?
Las cartas están expuestas sobre la mesa. En el fondo, todos, sin excepción, sabíamos que el perfil de quienes conforman la cartera nacional actual, eran materia abierta para que toda esta clase de accionares sucedieran, más temprano que tarde. Algunos nos oponemos. Otros hacen la vista gorda y se consagran, al decir de Víctor Jara, en esa desagradable sustancia social de los que no son “ni chicha ni limoná”… otros –allá ellos- justifican cada paso que asesta el oficialismo contra cada una de las instituciones y riquezas del Estado nacional.
Considero que ya hace rato ha terminado el plazo para esconder los rostros como avestruces, y que cada quien, de una buena vez, deberá comenzar a justificar de qué lado de la vida nacional se encuentra situado. Porque a medida que esto avanza, se desmoronan los cimientos de cualquier atisbo de convivencia democrática y en paz, de cara a un futuro para nada lejano.



Las ideas del comunismo se terminaron de derrumbar a inicios de los años 90, señor Chavez. Pero debo erconocerle que por lo menos, usted es coherente en sus columnas defensoras de un estatismo agobiante, corrupto y elefantiásico que solo alguien de su ideología puede sostener en pleno siglo XXI
Se ve que hablas sin saber, como buen Libertario, el INTA tiene un sistema de Gobernanza integrado por 3 representantes del estado 2 de universidades (1 por veterinaria y 1 por agronomía) y los otros 5 del sector privado de las organizaciones agrarias, a quienes no se les dió participación ni se consulto. De comunista no tiene absolutamente nada, es más fue creado por la revolución Libertadora REALMENTE FUSILADORA. Asesorate antes de hablar pavadas