Algo por lo cual vale la pena luchar. Hasta las últimas consecuencias

Hoy les aporto ese “algo”: El sistema público y gratuito de atención a la salud, tanto en sus niveles nacional, provincial como municipal, que es el caso testigo que especificaré a continuación.

Uno, que forma parte del 50 y largo por ciento de compatriotas que padecemos el día a día por debajo de la línea de la pobreza, en más de una ocasión recurro al sistema público de salud, cuando las circunstancias así lo ameritan.

Escribo estas líneas aún desde la enfermedad y a la espera de comprobar si se agrava, o decae, mi cuadro actual; pero puedo sentarme a tomar una lapicera en mi mano izquierda y redactar. Puedo pensar con adecuada lucidez, y puedo sostener mis piernas firmes y mi abdomen sin explotar en un grito de dolor y mareos continuos… y todo eso gracias a la dedicación del cuerpo de trabajadores, médicos y enfermeras, del hospital municipal de Morón “Ostaciana B. de Lavignolle”

Durante los dos días en los que debí concurrir para permanecer en observación y con diferentes estudios clínicos, desfilaron por la guardia cientos de ciudadanos del ámbito local (no siempre con la mejor predisposición de carácter, digamos todo), con toda clase de patologías y dolencias, aunque la mayoría con cuadros muy similares al de quien escribe, relacionados con infecciones gastrointestinales severas, o directamente Dengue. Nadie se retiró disconforme. Todo lo contrario. El trato de caracterizó no sólo por la mera formalidad del cuidado profesional, sino por un sentido humanista de acercamiento amable hacia el vecino-paciente. Sin excepción.

Con todos los insumos a disposición, las medidas de prevención higiénicas adecuadas, y una permanente vocación de servicio, esos trabajadores de la salud pública, en este caso municipal, se esfuerzan día a día para salvar vidas humanas. Una labor silenciosa y tantas veces injustamente “retribuida” con la ingratitud de parte de numerosos sectores de una sociedad que, cada día más, huele a podrido desde lo profundo de su corazón.

Así las cosas, aquí me encuentro, testigo y actor directo en esto de ser salvado por el sistema público de salud, histórico orgullo de nuestro país y admirado desde numerosas latitudes del planeta. Peleándola y sabiendo que al menor decaimiento, allí me estarán esperando para volverme a poner de pie y continuar celebrando el milagro de la vida.

Escribo estas líneas para poder ser bien gráfico en una de las principales banderas que la verdadera “gente de bien”, que es el grueso del pueblo trabajador con sus idas y venidas a cuestas, debemos sostener en alto. Cuanto más se le permita al neoconservadurismo fascistoide avanzar sobre las herramientas públicas creadas para beneficio de la totalidad de la población, menores serán las chances de sobrevivir “en las malas” para millones de ciudadanos… como es mi propio caso.

Un abrazo especial para el Director del hospital municipal de Morón, Dr. Jacobo Netel, que siempre está dispuesto y súper proactivo en sus múltiples responsabilidades, y así lo he encontrado cada una de las numerosas veces que he concurrido al citado nosocomio, algunas de las mismas para entrevistarlo.

A los detractores, sugiero dejen de tocar de oído y sembrar cizaña: Yo expongo empíricamente el noble funcionamiento del área más sensible de todo hospital, la guardia para emergencias. En todo caso, para los críticos, les sugiero que también miren más allá, si les da el cuero de su propia honestidad, y busquen las limitaciones en el desfinanciamiento generalizado que les asesta Nación a cada una de estas instituciones… y aún así, y con muy bajos salarios, hacen su labor impecable en aras de intentar que todos sus pacientes salgamos de allí con un leve semblante de esperanza en nuestra mirada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *