Recientemente confirmado por el medio Kosova Press, la Asamblea Legislativa de la República de Kosovo aprobó un proyecto de ley en el que ratifica un acuerdo de defensa con el Reino Unido, lo que permite que personal de la Fuerza de Seguridad de Kosovo (KSF) se una a la Compañía de Infantería Roulement (RIC) británica desplegada ilegalmente en las Islas Malvinas.

Ese anuncio de las fuerzas kosovares se suma al constante despliegue militar británico en las Islas, concretándose recientemente el recambio de sus tropas permanentes en el territorio. El Regimiento Real de Fusileros Gurkhas (2RGR), que se encontraba desplegado en las tierras de Malvinas, fue relevado por la Compañía A del Tercer Batallón del Regimiento de Paracaidistas (3 PARA), asumiendo la función de unidad de infantería de relevo en el Complejo Monte Agradable (Mount Pleasant).

Hay que remarcar que estas acciones unilaterales son ilegales, principalmente porque rechaza los llamados a la comunidad internacional que enfatizan en el reclamo soberano de la Argentina sobre las Islas, aunque el gobierno actual, si no los omite. los ha ignorado demasiado.

Y ampliando aún más este potencial desmalvinizador: a partir de la mitad de este año, la petrolera israelí Navitas Petroleum comenzará con la extracción de crudo en Malvinas. Esto lo informó la propia compañía, que calcula que las reservas ascienden a 917 millones de barriles.

Pero lo que sucede es que, pese al silencio del gobierno de Milei, en septiembre de 2023 la Cancillería argentina del gobierno anterior había emitido un comunicado de prensa a través del cual se repudiaban las actividades ilegales llevadas a cabo por la compañía de origen israelí en dicho territorio.

Se argumentó que la empresa no contaba con los permisos de exploración y explotación de hidrocarburos de la autoridad competente. Además, la empresa apeló a la Resolución de la Secretaría de Energía N°240/2022, que declaró ilegales las actividades desarrolladas en la Plataforma Continental Argentina por la empresa NAVITAS PETROLEUM LP, y como consecuencia de ello, se declaró clandestina a dicha empresa por desarrollar actividades hidrocarburíferas en territorio argentino sin estar habilitada para ello por las autoridades competentes argentinas. Al tiempo que también se la inhabilitó por 20 años para desarrollar actividades en territorio nacional.

Quizá el gobierno de nuestro país no está enterado de todo este contexto… o peor aún, lo está ocultando o al menos lo está silenciando. Lo cierto es que, en una curiosa sumatoria de hechos, Navitas Petroleum decide impedir que la sociedad argentina acceda a sus publicaciones, que dan cuenta sobre el avance del proyecto de explotación petrolera dentro de la jurisdicción marítima de nuestro país. Todo lo pueden realizar gracias que obtuvo licencia ilegal británica; que lleva adelante a partir de las concesiones obtenidas por su socia, Rock Hopper Exploración

El portal web de “Navitas Petroleum” impide que usuarios de internet de la Argentina accedan a la información que suben a su web. Esto lo corroboró Agenda Malvinas luego de chequear con periodistas, combatientes y profesionales de ocho provincias argentinas, y sucede lo mismo con argentinos que viven en Europa. Demasiado amplio es el silencio que se puede percibir en nuestro terruño. Tal vez sea en parte, por que quienes participan en este proyecto hayan sido decretados como “aliados” recientes de nuestro país.

“Vaya forma de saber, que aún puede llover sobre mojado” parece ser, ya que se seguirá ampliando nuestra pérdida de soberanía. Total, no importa, si el Estado no sirve para nada, te dicen.

Al absoluto desinterés por Malvinas, se suma la desprofesionalización de nuestras FF.AA.  Al Ejército se lo está utilizando en tareas de gendarmes o de policía en el norte del país, algo defendido con mucho énfasis por el ministro Petri. A la Armada se le hacen desarrollar ejercicios de “control” en zonas urbanas.  A esto podemos sumarle el interés de EE.UU. por tener una base en Tierra del Fuego.  En otras épocas era zona importante como paso entre los dos océanos.  Hoy se reitera esto, aunque lo que prima en realidad es su cercanía a la Antártida y sus recursos. Y más aún, con la problemática que se les planteó a los anglosajones, primero con adquirir u ocupar Groenlandia, como así también con apoderarse de los recursos naturales del Ártico.

Las tensiones geopolíticas por las Islas Malvinas y la Antártida se reavivaron por la firma de un acuerdo entre Chile y el Reino Unido para el fomento de la industria naval. Esto se puede interpretar como parte de una estrategia geopolítica británica que apunta a reforzar su influencia en el Atlántico Sur y la Antártida. Este pacto, que contempla inversiones británicas en infraestructura y desarrollo tecnológico naval en territorio chileno, ha sido calificado por expertos como una posible vía de «militarización encubierta».

Francisco Martin, especialista argentino en Políticas Públicas y Asuntos Internacionales, expresó en declaraciones al medio Acentos que este acuerdo no debe analizarse únicamente desde una perspectiva económica. “La realidad es que tiene un sentido geopolítico detrás, que básicamente es por la proyección que busca el Reino Unido a partir de Malvinas en el Atlántico Sur y, sobre todo, en la Antártida”, afirmó.

Según él, dicho acuerdo está reflejando una estrategia de «encierro» que podría debilitar la posición regional de países como Argentina. “Argentina tiene una posición geopolítica muy importante porque tiene presencia en dos continentes: en América del Sur y en la Antártida, y esto es algo que Chile también tiene”, explicó. Manifestó la necesidad de una mayor cooperación bilateral sudamericana que contrarreste la injerencia británica.

También remarcó no solo el valor estratégico por los recursos naturales de su entorno – como pesquerías y potenciales reservas energéticas- que las Islas Malvinas tienen, sino que además son una plataforma clave para las proyecciones hacia el continente antártico. Por su cercanía geográfica se facilitan tanto operaciones logísticas como de presencia militar.

La nueva aproximación entre Santiago y Londres vuelve a colocar en el centro del debate regional la disputa por la soberanía de las Malvinas, y también el rol que deben jugar los países sudamericanos en el escenario antártico. Porque los reclamos de soberanía y la competencia por los recursos naturales se intensifican bajo la presión de potencias extra-regionales.

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