Es un chiste, obvio. Pero todo chiste esconde un propósito. Somos los hijos de los desaparecidos. Somos los hijos del fracaso de la revolución. Los hijos del fracaso del flower power y de la imaginación al poder.

Entonces, ¿Qué nos quedaba en medio de la niebla menemista que satisfaga nuestras hormonas? La furia. De la desocupación y pobreza nace esa expresión conocida como rock barrial o rock chabón donde se mezclaba la música con el aguante futbolero de las hinchadas. Era la década dorada de las barras. Cientos de micros destartalados cruzaban las ciudades dispuestos a aguantar en cualquier lado.

El rock chabón terminaría en Cromañón y con la prohibición del público visitante en los estadios, las barras bravas tuvieron que reinventarse. Pero esto es otra historia.

Volvamos a 1996, Parque Rivadavia. Recital gratuito por Walter Bulacio (mártir del rock, asesinado por la maldita policía en la puerta de un recital de Los Redondos). Tocan gratis las bandas más convocantes del momento: Caballeros de la quema, Los piojos y La renga. Pero también un montón de bandas punkis provenientes de los abismos del under conurbano. A estas bandas las seguía una organización autogestiva y anarco llamada Poder Negro que militaba el antifascismo rabiosamente.

Yo estaba con mi novia (con la que tuve bastante tiempo después a Santino y Lupe) y presenciamos el momento exacto donde desde el escenario alguien de Poder Negro exclama ¡Muerte a los skins! (para el que no sepa, Parque Rivadavia siempre fue cuartel general de los fascistas violentos de Baires) y a partir de eso todo fue una masacre. Dantesco. Corridas por todos lados. Ambulancias. Policía.

Al irnos, de camino a la estación de Caballito para regresar a Morón, saqueamos una vinería de la calle Rivadavia. Recuerdo elegir el vino, uno que sea único y prohibitivo para un adolescente pobre como yo. Un vino blanco con la botella en forma de pez.

Esa tarde murió pisoteado en el piso del Parque Marcelo Scalera. Un joven skin. La noticia salió por todos lados. El año que viene habrán pasado 30 años ya.

¿El vino? Bastante bien. Tardé muchísimo en tomarlo. Lo compartí con mi amigo Andrés. Ahí les muestro la foto.

#PoderNegro #rock #parquerivadavia #marceloscalera #años90

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