Vayamos desde  el principio de las cosas, y disipando las tinieblas de este nuevo Génesis en puerta: empieza a derrumbarse, en ensordecedor fracaso, un ciclo político que, quizás, estaría durando mucho menos que lo esperado. Ya nada volverá a ser igual, incluso por más que el gobierno pudiera alcanzar cierta recuperación en las elecciones nacionales de octubre.

El gobernador bonaerense ganó por goleada –algo que, puesto en esos términos, sólo Jorge Asís había afirmado la semana previa a las elecciones -, ganó por paliza también su propia interna contra los fuegos amigos, contra quienes no agachó la cabeza ni cedió a sus innumerables caprichos e ínfulas rupturistas cuanto de imposiciones de nombres. Así las cosas, también al interior del campo nacional y popular hay sectores de militancia ex-juvenil que se forjó al calor de los mejores años del kirchnerismo, que salen derrotadas de esta contienda; sería imperdonable el retorno a pujas intestinas después de semejante paliza y de la tan impactante reacción de la mayoría del pueblo bonaerense.

Asimismo, Kicillof puso de manifiesto a la vista de propios y extraños en cada rincón del país, que sabe gestionar en medio del obsceno ahorcamiento financiero al que lo somete el gobierno nacional desde el minuto uno de su ejercicio del poder. Así lo entendió el pueblo y los más de 100 municipios bonaerenses que eligieron darle por tercera vez en serie su confianza al actual gobernador y su equipo.

Y luego de tantas afrentas y adjetivaciones descalificantes perpetradas por el nauseabundo de Milei contra un Kicillof siempre estoico, este respondió anoche una vez más, con gran altura y agudeza en su análisis:

“Las urnas le dijeron al presidente Milei que no se puede frenar la obra pública, las urnas le explicaron que no se le puede pegar a los jubilados, las urnas, con 13 puntos de diferencia, le explicaron que no se puede abandonar a las personas con discapacidad. Las urnas, Milei, gritaron que no se puede desfinanciar ni la salud, ni la educación, ni la universidad, ni la ciencia, ni la cultura en la Argentina”.

Desnudos, histéricos y sin plan B, como marca la historia universal, los fascismos en decadencia no encuentran herramientas para dar un volantazo que morigere el rumbo al precipicio y amengüe el desencanto social –que como todos sabemos, es un milagro de autocontrol ciudadano que aún no haya devenido en abierta violencia social- . Lánguidamente, comienzan a derrumbarse en un prolongado grito sordo más lleno de patetismo y terror, que de cualquier atisbo que se asemeje a la dignidad.

Todo eso ya comenzó. Y hacia allí vamos. Una vez más.

En magnífica semblanza de sí mismos, anoche Jamoncito no del todo lúcido en función a lo que iban sentenciando las urnas bonaerenses, habló de espaldas a la sociedad y se limitó a garantizarle a sus patrones del Dios Mercado que ratificaría el mismo rumbo… que condujo a este desastre.

Siempre sagaces y rápidos del reflejo, las también por estas horas golpeadas fuerzas del establishment trabajan para encontrarle una salida institucional a este accidente insólito de la historia argentina que representan los hermanos. Necesitan sacarse de encima, de alguna manera, a un adolescente –cuando menos- desequilibrado que es capaz de chocarlos. No van a quedarse de brazos cruzados. Atentos a esas variables en puerta.

Lo concreto y harto evidente, es que este lunes desde media mañana, las finanzas internacionales de la mano de las nativas, ya dictaminaron que el modelo económico del gobierno está agotado. Y que exigirán llevarse todas las porciones de la torta antes que el drama argentino escale a mayores.

Desde julio a esta parte, estalladas casi todas las variables de los indicadores de la economía, con sus autoridades exclusivamente dedicadas a medidas de control de daños, no hubo un solo día en que las huestes y/o los esbirros imperiales con enclave virreinal en lo mileiano, dejaran de dispararse a los pies.

Y aunque el Pro aparezca entre pulverizado y terminado, otro que en el silencio de sus amplias habitaciones sonríe con incontenibles risotadas en soledad, es Mauricio Macri. quien nunca dejará de figurar en cualquier conjetura donde quepa incluir a servicios de inteligencia.

No existe que este tipo de modelos, aplicado en economías de carácter neo-colonial, puedan sustentarse sin su corrupción estructural. Jamoncito es la cara impresentable -descubren algunos o muchos ahora- de una casta rapiñera que requiere del Estado sólo eficiente a efectos de sus intereses.

También en todo caso, el paradigma de afanar a gente con discapacidades fue demasiado fuerte como para ignorar que el Estado ausente es una catástrofe.

La alegría corre paralela a aquello de que el modelo económico se agotó. Después de lo sucedido, y antes o luego de las intermedias del mes que viene, seguirá estando ahí, acá, que la deuda es impagable, que el Gobierno ya casi no tiene resto y que la economía cotidiana de las mayorías hizo un esfuerzo a cambio de nada. De absolutamente nada que no sea un ajuste del que sólo sacan tajada los malditos que perpetran las hijoputadas de siempre, pero en forma más salvaje todavía.

El partido de con cuál liderazgo y dirigentes se saldrá a posteriori de este atolladero, parece comenzar a zanjarse. Al menos, el primero ya quedó demarcado por voto masivo. Para los segundos, existen innumerables puentes de contactos, donde la gran ensalada política argentina –rica en saltimbanquis y oportunistas desde los cuatro puntos cardinales- tarde o temprano también buscarán puntos de acuerdos y consensos en un marco de retorno a una aceptable convivencia democrática. Que, más allá de los sectores que ya enarbolan en la práctica dichas banderas, también deberá incluir a una renovación de un centro variopinto con dirigentes no siempre abocados a esta pedagogía, y hasta un centroderecha signada por los valores democráticos imprescindibles para reconstruir colectivamente el total desmadre nacional, que pronto quedará absolutamente expuesto e indisimulable.

Mientras tanto, a jamoncito se le han caído los pantalones y aún no se ha dado cuenta de su deplorable presente y apariencia. Habrá que esperar a los próximos días para comprobar si a los libertarios les queda algún tiro significativo, o si en efecto como muchos conjeturan, jamás entenderá del todo lo que pasa a su alrededor y con el propio desgranamiento de su imagen ante los ojos de la sociedad.

Probablemente tampoco aceptará asimilar que no existen amigos ni aliados entre el mundo de los «mercados» y los países periféricos a los que pura y exclusivamente, los primeros buscan saquear en modo sistemático.

No le dieron «changüí» ni de medio día a Milei y sus pseudo amiguitos tras el veredicto electoral bonaerense. Ya le empezaron a explotar todo el basamento económico-financiero que sostenía a jamoncito y su pandilla de propios y arribistas ajenos.

Para redondear el sainete y reconvertirlo en realista drama, sólo faltaría que antes de la caída final del telón, los representantes de la AEA, en un imaginario patíbulo político, le digan antes de patearlo por un peñasco, «no es nada personal».

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