Racing consiguió un triunfo enorme en la Bombonera: venció 1-0 a Boca, lo dejó afuera del Torneo Clausura y se metió en la final, donde espera por Estudiantes. Adrián “Maravilla” Martínez, que arrastraba diez encuentros sin convertir, apareció a los 75 minutos para sellar una clasificación que la Academia celebró con alma y vida en pleno campo de juego.
Aunque Boca venía mostrando un rendimiento sólido en los últimos dos meses, la despedida del torneo se dio con una mezcla de resignación y reconocimiento por parte de su gente. Del otro lado, el equipo de Gustavo Costas volvió a demostrar por qué atraviesa su mejor momento: supo manejar los nervios, controlar el ritmo del partido y golpear en el momento justo.
El encuentro comenzó con un ambiente típico de final, cargado de tensión. Los primeros pasajes fueron más de estudio que de riesgo, con Boca manejando la pelota sin profundidad y Racing dedicado a cortar el juego y esperar su oportunidad. La falta de claridad fue tal que el primer córner del partido recién llegó pasada la hora de juego. Ese envío de Paredes terminó provocando la acción que casi le cuesta la expulsión a Barinaga, obligado a frenar a Vergara en una contra.
Con el correr de los minutos, Racing modificó su postura: se adelantó unos metros, presionó mejor y empezó a encontrar espacios por los costados. Boca, en cambio, mostró poca precisión en el mediocampocon Leandro Paredes erráticoy una delantera desconectada y sin peso.
El momento que desató el malestar en la Bombonera llegó cuando el cuerpo técnico decidió reemplazar a Exequiel “Changuito” Zeballos, el más peligroso del local, para darle ingreso a Alan Velasco, que llevaba más de dos meses sin actividad y no había logrado convencer desde su llegada.
Apenas cuatro minutos después de ese cambio, Racing explotó los huecos que venía detectando en la defensa xeneize. Almendra filtró un pase ideal, Gabriel Rojas desbordó por la banda y envió un centro preciso para que Martínez, por primera vez en la noche, se impusiera ante los centrales de Boca y quebrara su sequía goleadora. El delantero celebró con evidente alivio, mientras el local mostraba una impotencia cada vez mayor.
En los últimos quince minutos, Boca prácticamente no encontró formas de reaccionar. Con cambios disponibles, sólo ingresó Rodrigo Battaglia para buscar un cabezazo en un tiro libre sobre el final, una señal clara de que las ideas se habían agotado.
Así, la Academia firmó una victoria que la coloca en la definición del campeonato y la acerca a la clasificación a la Copa Libertadores. Boca, por su parte, inicia sus vacaciones con interrogantes sobre la continuidad del cuerpo técnico, que había generado ilusión pero quedó golpeado por una derrota que dolió más que ninguna.
Estudiantes ganó el clásico (como de costumbre)
Estudiantes continúa viviendo un Clausura de ensueño: derrotó 1-0 a Gimnasia en el clásico platense, volvió a imponerse en una de las citas más destacadas del calendario y se aseguró un lugar en la final, donde enfrentará a Racing. El gol de Tiago Palacios sentenció una historia cargada de emoción en un Bosque repleto.
La sensación en La Plata fue la de un destino que insiste en repetirse. Una vez más, el desenlace terminó con Estudiantes celebrando y con Gimnasia sumido en una frustración profunda. El estadio, que había recibido al equipo local con una ilusión enorme, quedó en silencio tras el golpe del Pincha, un impacto tan fuerte como las expectativas generadas en la previa.
El conjunto dirigido por Eduardo Domínguez mostró carácter en territorio enemigo y se transformó en dueño absoluto de la noche. No había tenido un buen primer tiempo, pero logró sostenerse cuando Gimnasia presionó con más envíos que juego asociado. Justo en el momento en que el local parecía tomar impulso, llegó la jugada que cambió el encuentro: Cetré aceleró por la banda, Giampaoli falló en el cierre al tropezarse y el colombiano envió un centro preciso que Palacios conectó con seguridad para establecer el 1-0.
El gol desacomodó emocionalmente a Gimnasia, que venía dominando ese tramo del partido. El Pincha, consciente de que el contexto había cambiado, manejó la pelota para enfriar el ritmo. El Lobo pudo reaccionar recién sobre el final, pero se topó con un bloque defensivo muy sólido: Muslera y la dupla NúñezGonzález Pirez respondieron en cada intento, transformándose en una muralla difícil de atravesar para un equipo que terminó hundiéndose en la desesperación.
Gimnasia llegaba con una racha de cinco triunfos consecutivos y con la ilusión de volver a pelear un título grande, algo que no logra desde 1993. A pesar de la derrota, los hinchas despidieron al equipo con aplausos, reconociendo el esfuerzo de un plantel que supo levantar su nivel luego de haber estado comprometido con el descenso durante la fase regular. Pero el Bosque, lejos de ser un amuleto, volvió a ser un escenario esquivo ante el club de la Brujita Verón.
Del otro lado, Estudiantes consiguió revalidar su identidad competitiva. Había cerrado la fase regular con tres caídas seguidas y se clasificó a los playoffs gracias a resultados ajenos. Sin embargo, desde su conflicto institucional con la AFA el equipo pareció encontrar otra energía: eliminó sucesivamente a Rosario Central, Central Córdoba y ahora a Gimnasia, siempre como visitante y siempre ganando 1-0.
El ciclo de Eduardo Domínguez, que hace semanas parecía desgastado, encontró aire en el momento justo. El técnico irá ahora por su cuarto título en el club, tras haber conquistado la Copa Argentina 2023, la Copa de la Liga 2024 y el Trofeo de Campeones 2024. La final ante Racing será otro capítulo en el camino de un Estudiantes que, fiel a su historia, vuelve a competir por cosas grandes

