El secretario de Salud de Morón denuncia el desfinanciamiento nacional, advierte sobre el colapso del sistema público y cuestiona la legitimación del discurso antivacunas. En paralelo, reivindica la Memoria, Verdad y Justicia a 50 años del golpe, y alerta sobre los riesgos del negacionismo en el escenario actual.
Siempre es un placer reunirme con el doctor Jacobo Netel, actual secretario de Salud del municipio de Morón.
Genuino, afable, solidario en toda circunstancia, y además siempre predispuesto para conversar con el Semanario Huellas sobre diversos ejes temáticos, días atrás lo visité bien tempranito en su despacho sobre calle Boatti, y allí analizó el estado general del sistema público de salud en tiempos de avasallamiento libertarista. También se refirió a la caída en las tasas de vacunación a nivel nacional, las dificultades que afrontan a diario para seguir brindando el mejor servicio posible, gratuito y de calidad a la comunidad, y en otro orden de cuestiones, brindó su sentir y su compromiso con las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, en el marco del 50º aniversario del golpe cívico militar acaecido, como todos sabemos, allá por el 24/03/1976.
Jacobo, ¿cómo se encuentra el sistema público de salud en estos tiempos “libertarios”?
El sistema de salud se encuentra en una situación complicada y difícil de atravesar; los insumos que deberíamos tener se hacen muy difícil de sostener, porque los recursos de los municipios y de la provincia no son los mismos que antes. El aporte por coparticipación que brinda nación es cero absoluto. Y el incremento que tuvo en los costos de adquisición estos últimos años todo lo relativo a insumos descartables, reparación y compra de equipamientos, aumentó en una proporción mucho más alta que los ingresos e inclusive que la inflación común.
El gobierno nos sacó de la OMS. A través de esta organización, los países pueden disponer de un sistema de monitoreo y control epidemiológico, que facilita, advierte y previene enfermedades locales y pandemias. La salida de la OMS también nos perjudicaría para la adquisición de vacunas, amén de perder la fluidez en el intercambio y contacto entre países en estas temáticas. Eso se está perdiendo. El presidente avisó que venía a destruir el Estado, y parte de esa destrucción incluye al sistema sanitario, así como todo lo demás, jubilaciones, trabajo, la protección a la discapacidad.
¿Y cómo vienen sobrellevando esta etapa en cuanto a la labor sanitarista y de cuidado de la salud popular en el terruño local?
Por otro lado, el aumento de la demanda también complejiza esta situación. Son muchos los vecinos específicamente hablando del municipio de Morón que se quedaron sin su obra social y pasaron a atenderse en el hospital público. Eso aumenta la demanda, lo mismo que aquellos vecinos que pagaban una prepaga y hoy no lo pueden hacer. Incluso muchos que sostienen el pago de la prepaga, también se atienden en el centro de salud u hospital público porque no pueden sostener los copagos. Se les hace muy difícil pagar los valores adicionales. Hacemos un esfuerzo enorme, si bien frente a la suma de todo esto, se nos viene haciendo muy difícil sostener adecuadamente el sistema público de salud.
El esfuerzo manifiesto de los trabajadores de la salud, los municipios y la provincia vienen permitiendo sostener el sistema, no en la medida que uno quisiera, pero estamos dando respuesta fundamentalmente a los tratamientos más largos, a las urgencias, a los tratamientos oncológicos. Necesitamos otorgar prioridad a las situaciones más complicadas. Y lo que son cirugías que pueden ser programadas, ahí sí tenemos una demora un poco mayor de lo que veníamos teniendo.
¿Resulta inquietante la caída en el porcentaje de la población que no se ha vacunado en el último tiempo, o aún no alcanza un nivel que amerite esa preocupación? ¿Qué estrategias, en caso de haberlas, están implementando para revertir esta tendencia, especialmente en un municipio que históricamente se ha destacado por mantener altas tasas de vacunación?
Acá entran en juego varios factores, si bien siempre buscamos tener a la mayor cantidad de personas vacunadas, para de esa forma, limitar la expansión de enfermedades. Pongamos el ejemplo del sarampión: si vacunamos al 95% de los chicos que tienen posibilidad de contagiarse, hacen que el otro pequeño 5% tenga posibilidades muy bajas de contraer esa enfermedad. Si la vacunación está en 50% y 50% entonces el porcentaje de riesgo para esa población es mucho más elevada.
¿Y hoy día cómo están esos valores a nivel general?
Hoy esos valores no están dentro de lo que uno desearía. Puede que haya varios factores, también familiares, de dificultades económicas para acercarse a un centro de vacunación… y un déficit muy importante que está aconteciendo es la falta de campañas que deberían emitirse desde el ministerio de Salud de la Nación. Desde el municipio intentamos salir al territorio. Tenemos vacunatorio central, un vacunatorio dentro del hospital y también se vacuna en los 15 centros de salud que posee el municipio. Además tratamos de colocar postas de salud, salir a vacunar en campañas. Por si todo esto fuera poco, el año pasado el gobierno nacional le permitió a un grupo de antivacunas utilizar un espacio público como lo es el Anexo del Congreso de la Nación para hacer campaña pública antivacunas. Todo esto genera confusión. La población necesita saber que hay métodos de prevención de enfermedades, y siempre son a través de las vacunas. Si el propio gobierno permite la proliferación de las ideas “antivacunas” entonces estamos en una situación gravísima.
Jacobo, al acercarnos al 50º aniversario del último golpe cívico, eclesiástico y militar, ¿cómo vivís esta fecha tanto desde tus convicciones políticas como desde tu rol profesional? ¿Genera preocupación la maquinaria político-mediática que viene promoviendo e intentando instalar como nueva “verdad histórica” el negacionismo respecto del accionar represivo y criminal de la dictadura?
Una noche trágica, aquel 24 de marzo de 1976. Un golpe también empresarial, ya que contó con la colaboración de muchos de ellos, rumbo a la instalación de un modelo que favorece a unos pocos y que desprotege a las mayorías. Nunca un golpe de estado es un camino favorable para los pueblos. Lamentablemente se veía que en aquella época en todos o casi todos los países de Sudamérica acontecían procesos similares. El famoso Plan Cóndor, con la finalidad de barrer a los gobiernos populares y llevar adelante una política económica para las élites.
Como militante político, como profesional de la salud y como defensor de los Derechos Humanos, continúo repudiando el Golpe del 76, es muy importante informar para que esa Memoria no se pierda, y seguir luchando por la Justicia y la Verdad. Esto no terminó. Los genocidas no se arrepintieron, no informaron nunca qué pasó con los cuerpos de los desaparecidos y con los hijos de desaparecidos que fueron apropiados. Hasta que esa deuda no se salde, tendremos que seguir militando por esas causas. Tuve el privilegio de atender a varias de las Madres residentes en esta zona, y en los últimos años acompañar a Norita Cortiñas, que fue quizás uno de los máximos símbolos en esas luchas. Aprendí muchísimo de ella.
Con todo este escenario que describís, ¿qué es lo que más te preocupa hoy cuando pensás en los vecinos que dependen exclusivamente del sistema público de salud?
Estamos trabajando en equipo, procurando articular con otras áreas y junto al intendente Lucas Ghi. Es algo que ya venimos llevando a cabo, junto a Desarrollo Social, Educación, Seguridad, incluso en los territorios junto a los centros de Salud, las UGC, comedores… porque en todos esos ámbitos podemos interactuar y aprovechar al máximo los recursos que tenemos que no son muchos, pero con este trabajo interdisciplinario podemos optimizar su aprovechamiento. Nuestro objetivo siempre es primero lograr la prevención. Pero a la hora de dar respuestas concretas en materia de salud a nuestros vecinos, nuestra preocupación siempre se centra en el no poder llegar a darles una respuesta satisfactoria. Intentamos administrar los pocos recursos que disponemos para llegar a darles una respuesta positiva a todos nuestros vecinos y vecinas. El equipo está. Y también como funcionarios, como trabajadores de la salud y como militantes, tenemos la obligación de concientizar a los vecinos en que este gobierno nacional que destruye a todo el Estado no tenga la oportunidad de estar otros cuatro años en el poder. Tenemos que seguir esforzándonos para esclarecer toda esta situación que nos atraviesa como sociedad.


