Entre la belleza y la intemperie, Lester Young sopla su historia hasta volverla eternidad.
Una vez más, en el Borde de una nueva semana. Hoy nuestro invitado es Lester Young, saxofonista que transcurre desde la era del Swing hasta su desaparición en 1959.
Va fortaleciendo su carrera desde Oklahoma, donde también conoce a Billie Haliday.
De su época de Swing, vamos a escuchar «Lady Be Good» (1936)
Sufre la convocatoria al ejército hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hay mucha tela para cortar sobre esto, se dice que fue engañado… sufre un servicio en unos barracones inmundos donde, básicamente, es enviado para ser castigado. Cuando sale de ahí, según sus biógrafos, ya no era el mismo.
De cualquier manera, sale increíblemente fortalecido musicalmente.
En 1945, luego de su baja «deshonrosa» del servicio, graba D. B. Blues. Y ahí ya vemos lo grande que podía llegar a ser este artista.
Seguidamente vamos a escuchar Mean to Be. 1958 ya bastante grande, con toda esa carga emotiva, con las adicciones… el sistema es perverso: le dan máquina para grabar y después resulta que te sacan la tarjeta para trabajar, te prestan dinero y después lo tenés que devolver grabando… en fin, un escenario horrible.
No obstante, aquí en Mean to Be se lo ve muy bien y como solista:
Y para finalizar esta velada, vamos a escuchar «Fine and Mellow», y esto es una joyita que quise ponerla para que se vea la diferencia entre el estilo de los grandes saxos de aquella época, que están en la orquesta de Billie Haliday: Coleman Hawkins, Ben Webster, Gerry Mulligan. Y aparece una intervención chiquita de Lester Young. Esto es de 1959, a nada de morir.
Es inagotable lo que podríamos hablar acerca de este genio, que fue influencia de todos los grandes saxofonistas que vinieron desde el Bebop en adelante. La seguimos la semana que viene.
