La salida definitiva de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud quedó ratificada en la Asamblea Mundial de la Salud y ya tiene efecto legal retroactivo al 17 de marzo de 2026. El gobierno nacional celebró la decisión como un acto de soberanía sanitaria, aunque implica abandonar mecanismos internacionales de cooperación, monitoreo epidemiológico y articulación frente a emergencias globales.

El canciller Pablo Quirno aseguró que el país cuenta con “capacidad sanitaria, técnica y decisión política” para actuar de manera autónoma. Sin embargo, detrás del discurso de autosuficiencia aparece una señal política de aislamiento: mientras el mundo profundiza redes de coordinación sanitaria tras las lecciones de la pandemia, la Argentina opta por correrse de la mesa donde se discuten las respuestas globales.

Por c2002403

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