Hoy vamos a convocar a una figura que transita del swing al bebop, cuya influencia en otros saxofonistas ha sido muy importante y notable. Esa figura no es otra que Coleman Hawkins, nacido en Missouri en 1904 y fallecido en Nueva York en 1969, a los 64 años, lo cual, para esa época, era una edad más o menos regular.

Este señor, Coleman Hawkins, es para mí un clásico: un hombre de orquestas, un profesional con una gran formación musical desde su niñez. Estudió piano, violonchelo y clarinete, para recalar finalmente en el saxo. Un instrumento que, en ese momento, todavía no ocupaba un lugar de privilegio en las grandes formaciones, sino que era relativamente nuevo y se asociaba más bien al vodevil.

He aquí el gran mérito de Coleman Hawkins: comenzar a poner al saxo en consideración dentro de las grandes orquestas.

Decíamos que desde los 12 años trabajó como músico profesional en Kansas City. En 1923 comenzó a realizar sus primeras grabaciones con distintas orquestas y, poco después, fue convocado por Fletcher Henderson para integrar su célebre formación como primer saxofonista, convirtiéndose ya en una verdadera estrella.

Permaneció durante diez años en la orquesta de Henderson. Luego viajó a Europa, donde recorrió varios países. Fue expulsado de Alemania por el régimen nazi debido a las políticas raciales de la época y continuó su carrera en París.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, en 1939, regresó a los Estados Unidos. Ese mismo año llegó el gran hito de su carrera con la grabación de «Body and Soul», una interpretación que lo catapultó definitivamente al estrellato y que, con justicia, se convirtió en una de las obras fundamentales de la historia del jazz.

A partir de allí, Coleman Hawkins pasó a ejercer una enorme influencia sobre generaciones de saxofonistas, entre ellos Sonny Rollins.

En este programa vamos a escuchar, por supuesto además de la presentada Body and Soul, a «Speak Low»

Y, finalmente aportamos otro solo impresionante, al estilo de Body and Soul, titulado «Picasso», en homenaje justamente a Pablo Picasso.

De este modo, configuramos un programa dedicado a ese jazz que tanto nos gusta escuchar, sin necesidad de pensar en grandes despliegues de virtuosismo, en una multitud de notas o en búsquedas excesivamente complejas. Coleman Hawkins fue el músico del swing que aportó su instrumento y su inspiración al nacimiento del bebop a partir de los años cuarenta.

Nos resta decir que falleció en 1969, tras una prolongada adicción al alcohol.

Nada más por ahora. Nos esperan unos cuantos minutos de hermosa música, que seguramente se irán volando junto a una buena copa.

Que pasen una buena semana, hagan arte de sus vidas y, como siempre, un fuerte abrazo.

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