Es cierto. Hay espíritus sensibles… impresionables. Bien decía nuestro ex-presidente Carlos S. Menem: “No puedo ver preso ni a un pajarito”. Lástima la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero (noviembre de 1995)
Hace pocos días se han cumplido dos aniversarios que, caprichosamente, yo he ligado.
El 22 de agosto de 1864 se acordó el Primer Convenio de Ginebra, entre un puñado de estados europeos, con la participación de la Cruz Roja. Y a instancias de su creador, el Doctor Henry Dunant, quien buscaba proteger a los prisioneros de guerra.
La imagen de cabecera muestra el documento original.
Por otra parte, el 16 de agosto de 1869 es la fecha de la batalla de Acosta- Ñú. Origen del homenaje que se brinda en Paraguay en el Día del Niño Paraguayo. Que no es para incentivar el comercio de juguetes…
Ese día, la caballería imperial brasileña, al mando del Conde d´Eu, masacró un batallón de aproximadamente tres mil quinientos niños de entre seis y catorce años, con apoyo del ejército argentino.
La «proeza» fue justificada por la pluma implacable de uno de los responsables de la participación argentina en esa sucia guerra. En tal sentido, Domingo Faustino Sarmiento señaló: “Si hemos vencido fue porque hasta a los niños paraguayos hemos matado”.
La historia nos deja en claro hoy que los ejecutores del plan contra el Paraguay fueron quienes siguieron las órdenes de la diplomacia británica. Una Inglaterra que no toleraba el crecimiento de una nación sudamericana independiente, con industria metalúrgica propia, que se autoabastecía con sus cultivos de algodón y no dependía de los préstamos usureros de las potencias europeas.
El Conde d´Eu, título nobiliario de Luis Felipe María Fernando Gastón de Orleans, era francés de nacimiento pero estaba integrado a la familia imperial de Don Pedro II de Brasil (emperador en tiempos del Brasil no republicano), con su matrimonio con Isabel de Braganza, hija y heredera de Pedro.
Se le atribuye además de la responsabilidad en las decisiones en esa batalla, la subsiguiente de mandar incendiar el Hospital de Peribebuy, con sus heridos encerrados dentro.
Se me ocurren varios escasos y breves comentarios más:
- Don Henry Dunant, fundador de la Cruz Roja, no se habrá enterado de que su esfuerzo para lograr trato humanitario en las guerras, con el convenio de Ginebra, no aplicaría en Paraguay.
- Tampoco habrá estado al tanto de estos disparates su Santidad Pio IX, quien convocó al Concilio Vaticano I, que declaró “la infalibilidad papal”.
- Más allá del paso de tiempo transcurrido, sigo sin hallar la manera que nos pueda lavar las culpas por Acosta Ñú.
- Pero menos aún tendrán la posibilidad nuestros hermanos brasileños de lograr algo similar, en tanto los restos del Conde d´Eu descansan, repatriados, en la Catedral de Petrópolis, tierra firme del Brasil.
Tengamos fe. herman@s. La Justicia vencerá..
A modo de reflexión musical, les comparto el tema musical de Emilio Biggi (en el centenario del hecho), sobre los versos de Federico Riera..

