Estuvimos presentes en el abrazo multitudinario de la comunidad educativa a la puerta de la EP 11 de Hurlingham tras los incidentes ocurridos contra su directora
Estuvimos presentes en el multitudinario abrazo simbólico que realizó el conjunto de la comunidad educativa de Hurlingham durante esta jornada de paro distrital, en respaldo a la directora de la EP Nº11 y una docente de dicho establecimiento, que fueron víctimas de accionares violentos de parte de familiares de alumnos.
Entre discursos convocando a la solidaridad y la construcción comunitaria en paz y regidos por la tolerancia, llegó acaso el momento más emocionante de la jornada, cuando una marea de compatriotas cantaron nuestro himno nacional frente al acceso al citado establecimiento educativo en plena área central de la populosa localidad. Participaron de la movida diversas representaciones sindicales del ámbito docente.
El testimonio de Gustavo Zapata
De vasta experiencia en diversas luchas sindicales, Gustavo destacó la numerosa presencia de “docentes, auxiliares, vecinos, madres de la escuela que se dieron cita para abrazarnos tras este hecho tan aciago que estamos atravesando, y que es un producto más de una sociedad que está siendo violentada, que está rota… donde algunos la salud mental la vuelcan hacia adentro con el suicidio, con enfermedad, y otros la vuelcan hacia afuera pegándole al primero que encuentren. En este caso se trató de un hecho de violencia hacia una directora e intento de violencia hacia una maestra. Nuestra obligación es abrazar a nuestros compañeros trabajadores, y también al conjunto de la comunidad educativa”.
Posteriormente profundizó en este estado de situación general: “En la calle uno ve que cualquier pequeña diferencia se transforma en un hecho de violencia… vemos que en las salas de primeros auxilios, en los primeros cinturones donde el estado pone la cara para abrazar a la comunidad, porque ésa es su función… en los hospitales y en las escuelas, la gente en vez de salir y proteger su patrimonio, ejercen un hecho de bronca, de agresión violenta contra el que realmente los está abrazando. Y aún así, nuestra obligación es no soltar de ninguna manera a nuestra comunidad, seguir haciendo nuestro trabajo cada vez mejor, darles lo mejor de nosotros, aún sabiendo que a veces no recibamos todo el reconocimiento que se merecen nuestros compañeros docentes”.
Un incendio silencioso…
Subrayó Zapata que el contexto es imprescindible para tener una aproximación al entendimiento de esto que pasa: “Nos gobierna una persona que está altamente sospechada de cometer delitos, apuntalado por un pretendido gobernante mundial que secuestra presidentes, que mata sin aviso previo y con bombas a niñas y a líderes religiosos de otros países… y este es el mundo que nos toca vivir. Aún en este contexto, necesitamos voces racionales, mucha tranquilidad, planificar, pensar claramente. Abrazarnos y reconocernos como seres humanos que peleamos por los mismos objetivos: La educación de nuestros pibes, la salud, que coman bien y que tengan oportunidades de trabajo en una Argentina que hoy está siendo devastada”.
Desde dónde seguir construyendo
En este aspecto, Gustavo fue al hueso y con total claridad, señaló que, si bien la provincia ha escuchado reclamos, la tarea viene acometiéndose un poco lenta para lo que realmente se precisaría: “No hemos encontrado todavía la dinámica que se necesita para la prevención de estas cosas. La solución no pasa por poner policías en las escuelas, ni llenar de cámaras, como dice Palantir, ni por poner detectores de metales en la puerta de las escuelas como hacen en Estados Unidos y aún así no pueden evitar la violencia entre estudiantes. Pasa por el diálogo, generar mucho diálogo con la comunidad educativa y hasta que no le encontremos remedio a una comunidad rota como está pasando en todo el país, hasta tanto no cambien las políticas nacionales… este abrazo sólo va a ser otro paliativo más” concluyó.
A continuación podés ver el resumen de la actividad, desde nuestro canal de Youtube


