Seguimos con las reflexiones en torno a la utilización y efecto socioambiental del herbicida Glifosato tratando de ampliar el debate, de recuperar miradas, de contribuir a informar sobre su efecto ambiental con datos de investigaciones realizadas en nuestro país.
En torno a ello en el año 2009 y en relación al establecimiento de una norma que determinó que la aplicación de plaguicidas en la ciudad de Ituzaingó, Córdoba, se debía realizar a más de 1.500 metros de las viviendas de la comunidad, decíamos “….se dan algunas preguntas que debe inspirar profundas reflexiones: ¿el problema se origina solo en el cultivo de soja? ¿Qué sucede en otras actividades agrícolas? ¿Es solo un problema del herbicida glifosato? ¿Se utilizan más o menos productos químicos que años atrás? ¿Se dan solamente en las fumigaciones aéreas? ¿Es un problema de administrar la ley o la legislación es insuficiente? ¿Existe investigación científica sobre el impacto de los plaguicidas en la salud? ¿Puede existir una aplicación correcta? ¿Es un problema en la etapa de aplicación o se vincula con todas las etapas del uso de plaguicidas? ¿Es posible producir alimentos en cantidad suficiente, de alta calidad intrínseca y en forma rentable sin utilizar plaguicidas?” (Souza Casadinho, Javier, 2009) (1)
A 17 años de la publicación de dicho trabajo, trataremos de repensar dichas preguntas.
¿Es un problema del glifosato restringido al cultivo de soja? No. La utilización desaprensiva y sin atender a criterios ecológicos y a veces económicos, se da en todas las actividades agrícolas y tiene que ver con el modo de producción vigente. El modelo productivo imperante basado en la producción de monocultivos relacionado con la utilización de semillas mejoradas -a veces transgénicas- los fertilizantes y obviamente los plaguicidas trasciende a la producción de granos. El paquete tecnológico es inherente al modelo, los monocultivos son ecológicamente imposibles de llevar a la práctica si no se “sostienen” a partir del suministro de abonos químicos y plaguicidas. En este caso los procesos nutrición de suelos llevado a cabo por las rotaciones y suministro de materia orgánica intenta ser reemplazado por la utilización de fertilizantes solubles de la misma manera que el control de las ocasionales plagas, que en la naturaleza es llevado a cabo por predadores y parásitos, es reemplazado por la utilización de plaguicidas. Intento de substitución a todas luces vano e incompleto dado que no solamente no cumplen su cometido sino que a su vez posee un notable impacto ambiental. El problema del uso de plaguicidas se reproduce en la región de producción de hortalizas del área metropolitana de Buenos Aires, el Alto valle de Río Negro en la producción de manzanas y peras y en la producción de tabaco. En todos estos casos se reproduce un mismo modo de producción, excluyente y altamente demandante de capital que determina una creciente expulsión de productores, una pauperización en las condiciones de vida y trabajo de la mano de obra y contaminación ambiental incluidos los seres humanos como parte indisoluble del medio. Además, el herbicida glifosato se utiliza en parques, jardines, veredas, terrenos baldíos, etc. para controlar hierbas silvestres con lo cual se incrementa la exposición de los ciudadanos que habitan áreas urbanas.
¿El problema es solo del herbicida glifosato? No. El problema del glifosato es grave por las cantidades que se utilizan, por el modo de aplicación y por su impacto en la salud, pero no es el único. En la actualidad se utilizan una serie de plaguicidas altamente peligrosos con capacidad de producir daños en la salud tanto de nivel agudo –a corto plazo -como crónico- enfermedades que aparecen luego de años del contacto con el plaguicida-. Es el caso de los insecticidas cipermetrina, imidacloprid, fipronil, de los herbicidas 2, 4 D y Paraquat y fungicidas como el benomil y el carbendazin.
¿Existe una aplicación correcta o segura? No. Aunque como en la aplicación de cualquier tecnología, se puede reducir el riesgo durante la aplicación, son tantas las variables que se deben tener en cuenta que el uso seguro es muy poco probable de llevar a la práctica. El principal problema son las características químicas, físicas y toxicológicas de cada principio activo que los torna altamente peligrosos más allá de las condiciones de uso. En los plaguicidas se da el caso de investigaciones sobre efectividad, seguridad de uso y aprobación en situaciones ideales para luego ser aplicados en situaciones reales, en las cuales las condiciones económicas – la presión del mercado-, las situaciones climáticas, el acceso a la información suelen influir en las verdaderas condiciones de uso.
Los plaguicidas se aplican sin un conocimiento adecuado de su peligrosidad, de apuro, con personas realizando tareas en las inmediaciones. La venta de productos fraccionados, la escasa información existente en los marbetes, la inexistencia de equipos de protección y de capacitación efectiva de quienes los aplican, resultan a las claras la mejor evidencia de que las condiciones de uso recomendadas no son llevadas a la práctica.
¿Es posible relacionar el impacto de los plaguicidas con el deterioro en la salud de la población expuesta? Sí. En este caso la investigación epidemiológica brinda las herramientas a fin de vincular a los plaguicidas con la aparición de enfermedades. Si bien en algunos casos es difícil separar el impacto que pueden tener estos tóxicos de aquellos relacionados con la alimentación, el contacto con otras sustancias químicas, los transformadores con PCB, etc., investigaciones realizadas en laboratorios, estudios retrospectivos y los registros de casos de intoxicación dan cuenta de una vinculación real entre la aparición de enfermedades agudas y crónicas y la exposición a plaguicidas. Los estudios epidemiológicos comunitarios, estudios prospectivos y retrospectivos, investigaciones realizadas con animales en laboratorios y la estadística hospitalaria dan cuenta de la existencia de una vinculación entre los plaguicidas -alcance de las partículas- y la aparición de determinadas enfermedades.
Respecto al glifosato, en las intoxicaciones agudas pueden aparecer los siguientes síntomas; irritación de los ojos y de la piel, daños en el sistema respiratorio y a nivel pulmonar, mareos, descenso de la presión sanguínea, dolor abdominal, destrucción de glóbulos rojos y fallas renales. Pero lo que es más importante es la aparición de enfermedades de tipo crónico; desarrollo neurológico anormal, incremento en la incidencia del linfoma no –hodking, afección en la placenta humana con probable incidencia en el desarrollo de abortos.
También puede actuar en la división celular con una posible incidencia en la aparición cánceres.
Les compartimos los datos de una serie de investigaciones las cuales nos permiten reconocer la problemática asociada a la fabricación y uso de herbicida glifosato en diferentes territorios.
La empresa Atanor desarrolla sus actividades en una de sus plantas en el distrito de San Nicolás, en las cercanías del río Paraná. Recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires confirmó una sentencia contra esta empresa productora de plaguicidas haciéndola responsable por “la contaminación irreversible del río Paraná en San Nicolás… El proceso judicial, iniciado hace 12 años, se consolidó tras denuncias de la Asociación Civil Cuenca Río Paraná, que expuso irregularidades sistemáticas en la producción de la firma y en los controles estatales… el fallo adquiere relevancia adicional por los nuevos episodios de contaminación registrados en 2026 y por la explosión de un reactor en la planta meses antes, que obligó a evacuar barrios cercanos y dejó a vecinos con síntomas respiratorios.” (noticiasambientales.com, 2026) (2)
Cabe resaltar que se ha demostrado la evidencia de contaminación en el agua. “Investigaciones recientes realizadas tanto por la organización Greenpeace y del Consejo Nacional de investigaciones Científicas y Técnicas confirmaron la presencia de agroquímicos en descargas pluviales que desembocan en el Paraná.
Entre los compuestos detectados se encuentran: herbicida Glifosato, AMPA (producto de degradación del glifosato), el herbicida Atrazina y sus metabolitos asociados a su degradación como la Atrazina-Hidroxi, en concentraciones extremadamente elevadas. Estos hallazgos refuerzan la sentencia judicial y evidencian tratamientos insuficientes por parte de Atanor para eliminar los contaminantes.
Por su parte en la provincia del Chaco, en un reciente fallo, la Justicia chaqueña acaba de responsabilizar al gobierno provincial y a dos empresas agropecuarias del grupo que dirige Eduardo Eurnekian por el impacto de las fumigaciones sobre comunidades originarias de Pampa del Indio y Presidencia Roca. El caso remite a denuncias radicadas de forma ininterrumpida desde hace 20 años por sucesivos hechos de intoxicación, pérdida de cultivos de autoconsumo y hasta la contaminación de reservas de agua con niveles muy elevados de glifosato.
Ambas son parte del holding Corporación América Internacional, propiedad de Eduardo Eurnekian. Uno de los estudios toxicológicos elaborado por la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA junto al CONICET establece que el 90% de las muestras de agua analizadas en la región no son aptas para consumo humano, según lo establecido por el Código Alimentario Argentino.
Además, informaron la presencia de glifosato en pozos domiciliarios, aljibes, lagunas, cursos naturales de la zona y hasta en el agua de red potabilizada en Presidencia Roca. En un pozo hogareño, la concentración fue de 88,5 nanogramos por mililitro, la más alta del muestreo.
El punto más crítico del caso ocurrió en octubre del 2021, cuando la deriva de herbicidas e insecticidas llegó hasta la Colonia San Francisco, el casco urbano de Presidencia Roca, y a orillas del Río Bermejo (bichosdecampo.com, 2026) (3)
Analizando la dispersión de estos compuestos en el medio físico, un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrollado por Aparicio et al. (2017) (4) tuvo por objetivo analizar la evidencia disponible sobre la presencia, distribución y transporte de plaguicidas en distintos compartimientos ambientales. Su metodología consistió en una revisión sistemática y compilación de diversas fuentes bibliográficas e investigaciones previas realizadas por el INTA, universidades y centros científicos, a través de esta búsqueda documental, los autores recopilaron datos cuantitativos y cualitativos, categorizándolos según la matriz ambiental evaluada en cada estudio (suelo, agua superficial, acuíferos, sedimentos y atmósfera).
Como resultado de esta revisión integradora, los autores demostraron que la contaminación por fitosanitarios es un fenómeno extendido y no limitado al sitio de aplicación, donde el suelo opera como el principal depósito de retención para moléculas de uso masivo como el glifosato y el AMPA. Asimismo, las investigaciones analizadas evidenciaron que la escorrentía superficial, la lixiviación y la deriva atmosférica movilizan de forma recurrente mezclas de agroquímicos hacia ríos, napas subterráneas y el agua de lluvia, concluyendo Aparicio et al. (2017) que resulta indispensable sostener monitoreos ambientales continuos y reevaluar las prácticas de manejo para mitigar la acumulación de estos compuestos en el territorio.
Por su parte, Lajmanovich (2020)²⁵⁵ buscó analizar también los mecanismos de desplazamiento, transporte y acumulación de plaguicidas a través de la matriz hídrica en agroecosistemas de Argentina, cuestionando la efectividad de las barreras de distancia terrestre y evaluando los riesgos consecuentes para la biodiversidad acuática, la salud humana y la producción agropecuaria. Se basó en la revisión y compilación de datos de monitoreo ambiental y fisicoquímico realizados en diversas provincias (Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe), evaluando la presencia y concentración de plaguicidas en aguas superficiales, sedimentos, acuíferos subterráneos, precipitaciones pluviales y agua de consumo en tambos (Lajmanovich, 2020).
Como resultado, se constató que los plaguicidas se desplazan horizontal y verticalmente por escorrentía, lixiviación y dinámica atmosférica. Entre los hallazgos destacan la presencia en cuerpos de agua superficial y en sedimentos, de concentraciones de glifosato en arroyos de Entre Ríos que superaron en más de 400 veces el límite de protección acuática nacional, alta acumulación de AMPA en tributarios del Río Paraná, y mezclas complejas de atrazina, clorpirifos y endosulfán en el arroyo Pergamino (Lajmanovich, 2020) (5).
En agua subterránea y de lluvia, presencia de glifosato en pozos de Pergamino (32 %) y Córdoba (66 %), además de la detección sistemática de glifosato en agua de lluvia en cuatro provincias, lo que demuestra contaminación desde la atmósfera. Por último, se destaca el impacto en la producción y ecosistemas, con presencia de glifosato (15 %), AMPA (53 %) y glufosinato (52 %) en tanques de agua de consumo en 40 tambos santafesinos, así como procesos de eutrofización en lagunas rurales por arrastre de nutrientes, evidenciando un riesgo directo para la salud ecosistémica e inocuidad alimentaria (Lajmanovich, 2020).
Una última reflexión, aunque parezca utópico, es posible producir alimentos sanos y en cantidad suficiente para nutrir a todos los seres humanos sin utilizar agrotóxicos. En este caso las decisiones son políticas a fin de generar iniciativas tendientes al desarrollo de investigación en agroecología junto a la puesta en práctica de medidas que faciliten la transición hacia sistemas productivos sustentables.
Es posible promover el desarrollo e implementación de sistemas agroecológicos a partir de iniciativas e instrumentos de política que faciliten por ejemplo, la adopción de tecnologías, el acceso al agua, a la tierra, a las semillas y a mercados de cercanía.
Fuentes mencionadas:
[1] Souza Casadinho, J.2009, ¿Es sólo el glifosato?Acerca de la utilización e impacto de los plaguicidasen la agricultura argentina. Algunas preguntas y respuestas básicas https://www6.rel-uita.org/agricultura/agrotoxicos/es_solo_el_glifosato.htm
[2] Noticias ambientales ttps://noticiasambientales.com/medio-ambiente/la-justicia-bonaerense-confirma-contaminacion-irreversible-del-rio-parana-por-atanor-en-un-fallo-historico/2026
[3] https://bichosdecampo.com/el-grupo-eurnekian-condenado-por-sus-aplicaciones-de-agroquimicos-un-fallo-responsabilizo-a-dos-de-sus-empresas-por-intoxicaciones
4] Aparicio, V., Gonzalo Mayoral E. S., & Costa J.L. (2017). Plaguicidas en el ambiente: presencia, distribución y dinámica ambiental. Ediciones INTA / EEA Balcarce. Repositorio Institucional del INTA. https://repositorio.inta.gob.ar/bitstream/handle/20.500.12123/2354/INTA_CRBsAsSur_EEABalcarce_Aparicio_V_plaguicidas_en_ el_ambiente_2018.pdf?sequence=1&isAllowed=y
[5]Lajmanovich, R. C. (2020). Consecuencias del modelo transgénico de cultivos resistentes a herbicidas en Argentina: ¿es solo un problema de distancias?. Ciencia Digna, (1), 64-69. https://dn721206.ca.archive.org/0/items/Lajmanovich/Lajmanovich.pdf

