Estamos tan colonizados y alienados por este presente de opresión máxima fascio-conservadora, que en estos días terminó pasando totalmente de largo la advertencia del FMI en cuanto a las reservas nacionales que no se engrosan de acuerdo a lo exigido. ¿Estaremos sentados sobre el mismo polvorín estructural que ya se evidenciaba previo a las elecciones, y al salvataje de obsceno tinte colonial que impuso Donald Trump por aquellas semanas, no tan lejanas?

El mayor endeudador de las arcas nacionales en nuestra historia, don Toto Caputo, fue desaforadamente felicitado por jamoncito por el retorno al mercado de capitales, a través de la emisión de nueva deuda en dólares. Cuestión que ya está en marcha. Deuda para pagar más deuda, en este caso con un bono a 4 años. Si por esas rarezas de la vida, llegaran a perder, todo resultaría muy conveniente para dejarle un gigantesco muerto al que siga en la fila.

Caputo, así las cosas, contrae más endeudamiento para pagar lo que él mismo generó durante el gobierno de Mauricio Macri. Y total normalidad ante una sociedad mayoritariamente ignorante de esta y casi todas las problemáticas institucionales, económicas, políticas, educativas, sanitarias, asistenciales y las habidas y por haber, mientras no se sientan seriamente amenazados en sus pobres viditas individualistas a ultranza.

Vayamos con más aporte de datos tan duros como irrebatibles, al menos por “personas serias”. El informe anual de Amnistía Internacional sobre Argentina advierte que el Estado consolidó un modelo de deterioro de derechos fundamentales. El gobierno de Milei “expande su capacidad represiva” al mismo tiempo que “retrae su obligación de brindar protección y justicia social”, afirmaron.

El índice de Precios de la Capital Federal reflejó una nueva aceleración de la inflación, y alcanzó el 2,4% en noviembre. La inflación porteña acumula un salto interanual del 32,6%.

Mientras tanto… la deuda externa argentina, en números redondos, era de 64.000 millones de dólares, un 14% del PBI, digamos antes de 2019 para puntualizar fechas. En junio de 2019, cuando ya iba perimiendo el gobierno de Macri, esa deuda ya había ascendido a 168.000 millones de dólares. Es decir, un 40% del PBI. La memoria respecto a este tipo de datos ya no existe, así como la memoria masiva respecto a casi todo lo que vaya más allá de un pequeño puñado de meses… o incluso menos. Así es el tiempo de las dictaduras digitales.

La fórmula dólar barato + tasas altas + apertura importadora salvaje a tono con el perfil gobernante, importan poco menos que tres pitos en el reino de la inmediatez y el ombliguismo sin empatía ni mayor decoro. Sin embargo, la realidad está ahí. Y pega durísimo. Apresta ya a derrumbar todo de un momento al otro, incluso a riesgo de que millones después salgan a rasgarse las vestiduras en actings de una hipocresía tan ramplona como digna de asco, y griten a los cuatro vientos “yo no lo voté” o peor aún, “yo no sabía que iba a hacer esto…”

Lamento que Groucho Marx haya partido de este mundo hace casi 5 décadas. De lo contrario, le habríamos regalado material de sobra para parodiar y crear acaso, su ópera prima de todos los tiempos. Hubiera sido justo y necesario.

La imagen gubernamental y de las perspectivas económicas continúan siendo mayoritariamente negativas, como no podía ser de otro modo. Es el renovado contraste con la invisibilidad de toda propuesta opositora que genere esperanzas sólidas de otra cosa. Un proyecto que la sociedad lo perciba creíble y de probable realización, claro está. Porque de quimeras y guitarreros, ya estamos hasta el tuétano.

Sobra información del industricidio en marcha. Por caso, vamos a algunos datos duros al respecto: El sector automotor, a causa del incremento de importaciones en el rubro, tuvo una caída de casi el 20% en noviembre respecto a octubre… y contra el mismo período del año anterior, la caída es del 30%. Ello impacta e impactará pronto mucho más, en la repercusión que ello tiene sobre los puestos de trabajo, en su gran mayoría calificados, que tiene una rama como la automotriz. Ello se suma a la catarata de cierres y quiebras. La utilización de capacidad instalada industrial estaba en septiembre apenas en el 61%, son los mismos números que reflejaba la industria en plena cuarentena del Covid19.

La multinacional Mondelez decidió frenar la producción de galletitas y alfajores en la planta de Pacheco, debido a la caída del consumo. No obstante todo ello, en la temperatura social de la calle se sigue escuchando con fuerza aquello de que “hay que aguantar”, “a mí nadie me regala nada”, “lo volví a votar porque a quién querés que vote?” y otras sandeces similares.

Mientras tanto, el peronismo acéfalo y en la peor crisis política de su historia, sigue con su propia diáspora y los saltimbanquis ávidos de oportunismos y promesas de prebendas de parte del oficialismo, van y vienen de una bancada a la otra, sin el menor respeto por su propio electorado… ni siquiera por su propio decoro personal. De esa manera, terminaron perdiendo la primera minoría en Diputados ante libertarios robustecidos por esos pases, más el desguace cuasi final del Pro.

La principal fuerza opositora, como ellos mismos dejan ver a diario, se desgaja sin cesar, y acaso tardíamente o a tiempo –ello se dilucidará en los próximos meses- la propia CFK llamó a conformar una mesa de conducción que evite la balcanización del movimiento. Lo que siga, además de ir preparando de a poco otra vez la gigantesca olla para reeditar un gran guiso, de sabor y apariencia no siempre agradables, será la aceptación de todos respecto a que no hay lugar para conducciones compartidas, más allá de alguna coyuntura de emergencia y por escaso período de tiempo.

A pesar de la enorme ventaja que esta oposición le continúa concediendo a los libertarios, éstos hasta ahora, sólo han podido o querido desarmar lo viejo, sin construir fehacientemente algo “nuevo”.

Y vale el mensaje para los opositores al régimen de Milei: Ya es tiempo de dejar de reposar en todo lo viejo, porque en este mundo que transitamos, en esta sociedad, y en esta coyuntura asfixiante, nada de ello ya funciona, en caso que se intente entusiasmar sólo con eso.

Mientras los unos se siguen contando las costillas y se agreden en internas irrelevantes y desubicadas frente al dolor de millones de pobres y hambreados que malviven en este país, a los otros se les sale de la vaina la efervescencia, de ribetes orgiásticos, por apurar reformas estructurales que configuren un paisito miserable, de pacotilla, recubierto de una pantomima democrática que sólo una parte de la población local elegirá creer, por más que desde el exterior se observe con aversión en lo que nos vamos convirtiendo, y los nubarrones de la represión a ultranza, la miseria institucionalizada y el saqueo hasta la última gota de sudor nacional, sean una lamentable realidad, en la que a las minorías que todavía intentamos poner el grito en el aire… no nos salga ni el tiro del final.

Desencuentro (Tango)

Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón


Amargo desencuentro, porque ves
que todo es al revés…
Creíste en la honradez
y en la moral…
¡qué estupidez
!

Por eso, en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.

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