Con entrada sin cargo, subsidiada por el gobierno local, el Teatro Municipal Gregorio de Laferrere/Espacio Incaa proyectará reconocidos largometrajes.
En un contexto de enorme preocupación por el destino de Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, las salas de todo el país continúan brindando funciones. La administración de Javier Milei advirtió a la ciudadanía sobre la reducción del organismo a su mínima expresión, sin subsidios para festivales ni apoyo de ninguna índole a la cultura nacional.
Simultáneamente, la sala local programó reconocidas películas del genero. Entre los títulos se encuentran dos que fueron dirigidas por realizadores del oeste: Demián Rugna y Pablo Parés. Las entradas se retiran minutos antes de cada función en Brown y San Martín, Morón centro.
Jueves 28, 19hs. | Sábado 30, 21hs.
Cuando acecha la maldad, de Demián Rugna | Terror sobrenatural | 96MIN | Sólo apta para mayores de 16 años
Con Ezequiel Rodríguez, Luis Ziembrowsky, Silvina Sabater

En un pueblo remoto, dos hermanos descubren a un hombre infectado por fuerzas malignas que está a punto de dar a luz a un demonio. Desesperados por evitar la entrada del Mal a su pacífico mundo, los hermanos descubrirán la terrible verdad: es demasiado tarde.
Viernes 29, 21hs.
Pussy Cake, de Pablo Pares | Terror Zombies | 82MIN | Sólo apta para mayores de 16 años
Con Maca Suárez, Aldana Ruberto, Sofía Rossi

Una banda de rock integrada por 4 chicas y su manager llegan al pueblo en donde supuestamente darían su nuevo concierto, pero misteriosamente no hay nadie, hasta que descubren que todo el pueblo ha sido infectado por un extraño parásito que llegó a nuestro mundo tras un experimento fallido, por lo que ahora las chicas tendrán que encontrar una solución y salir del pueblo cuanto antes.
Domingo 31, 20hs.
Algo que pasó en año nuevo, de Jorge Pinarello | Comedia negra | 90MIN | Sólo apta para mayores de 16 años

María y Manuel planean pasar Año Nuevo en casa de la hermana de Manuel para pedir un favor, donde es escenario de sucesos extraños, más raros que las creencias New Age de los dueños y sus inquietantes sirvientes vestidos de blanco a los que llaman sus “ahijados”.
