Morón supo ser, durante años, una referencia en materia de democracia participativa. Un distrito donde los vecinos no sólo eran consultados, sino que decidían. Hoy, ese modelo aparece bajo cuestionamiento, envuelto en denuncias, reproches cruzados y una interna política que suma temperatura.

Según expresiones difundidas en un video que circula en redes sociales (ver enlace al final), de los 18 proyectos ganadores del Presupuesto Participativo 2024, apenas 2 habrían sido ejecutados. Si se agregan los correspondientes a 2025, la cifra escala a más de 30 iniciativas votadas por vecinos y vecinas que, siempre de acuerdo a estas versiones, permanecen sin concretarse.

Las denuncias no surgen en el vacío. Se inscriben en el marco de una disputa política cada vez más visible entre la actual gestión municipal de Morón y sectores vinculados al espacio político Nuevo Encuentro, referenciado en Martín Sabbatella, histórico exintendente del distrito y figura central en la construcción de ese esquema de participación ciudadana.

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En el video que linkeamos arriba, dos militantes identificadas como Majo y Sole, plantean con crudeza que el Presupuesto Participativo estaría siendo “desactivado” en la práctica. Sus afirmaciones, sin embargo, deben leerse en ese contexto de tensión política: no se trata de una evaluación neutral, sino de una denuncia situada, con actores claramente posicionados en la interna local.

Este artículo no afirma ni convalida de manera independiente esos datos, sino que expone las versiones y acusaciones que hoy circulan en el debate público moronense.

Aun así, el planteo abre interrogantes difíciles de esquivar, cuando siempre evocamos aquello de que «en ciertas circunstancias, callar es mentir»: Si efectivamente existe un nivel significativo de incumplimiento en proyectos votados por la ciudadanía, el impacto excede lo administrativo. Se trata de una posible erosión de una herramienta que, en su momento, fue emblema de gestión y participación.

Del otro lado, desde el oficialismo local no han tardado en señalar en otros ámbitos limitaciones presupuestarias, cambios de prioridades o reconfiguraciones de políticas públicas. Argumentos que, en medio de la disputa, compiten con la narrativa de vaciamiento que denuncian los sectores opositores.

Así, el Presupuesto Participativo queda atrapado en una pregunta incómoda: ¿es víctima de dificultades de gestión o de una decisión política de relegarlo?

En Morón, donde la participación supo ser bandera, la discusión ya no es sólo técnica. Es profundamente política.

Y mientras tanto, en el medio de esa puja, hay algo que queda en suspenso: la voz y el voto de los vecinos.

Por c2002403

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