Existen, pese a quienes sostengan su inutilidad, las posiciones de izquierda y derecha
Es la diferencia entre quienes buscan un poco más de equilibrio en la distribución de la riqueza y quienes no. Hay distancia entre el reparto del poder y su concentración o abuso. Los que piensan que la desigualdad es producto de la historia y los que creen que es la propia naturaleza.
Quienes sostenemos la capacidad de la política y sus mecanismos de transformación, por ejemplo en el manejo de las acciones del Estado, en la convicción de que éstos pueden devolver beneficios a quienes generamos bienes y capital, mucho más de lo que nos asignan los dueños de los medios de producción.
Los que disponen de capital para hacer trabajar a otros suelen ser reacios a pagar mejores sueldos y a reconocer impuestos por el derecho a vivir en una sociedad organizada. Menos aún a devolver algo de sus ganancias a quienes ponen el cuerpo en producirla, como lo dice la Constitución que dicen defender.
La oligarquía le robó la tierra a los pueblos originarios. Otros se enriquecieron por estafas varias, deudas impagas, heredando de los primeros confiscadores, con dinero del Estado, coimas de empresarios o lavando dinero del narco. Después reproducen las condiciones para que las generaciones venideras reconozcan como natural algo que no lo es. O alguien se acuerda o devolvió algo de lo que se robaron en las dictaduras?
Una vez más, recordemos que la propiedad privada es siempre alguien que se queda con lo que debiera ser de utilidad social.
Habrá propagandistas en los medios (por una tajada) jueces dispuestos a defenderlo (asociados a las ganancias/ altos sueldos…), políticos que perfeccionarán el método (con o sin cascadas), policías y servicios que castigarán a sus opositores (por un hueso o zona de depredación), redes y algoritmos para que compres el modelo o no pienses mucho en eso. Y siguen las firmas…
El resultado de esta bella historia humana nos está llevando a la extinción por exceso, no por escasez. Conviene repasarlo.
Pues bien, las posiciones conservadoras tienden a que el conjunto acepte el robo histórico y la capacidad de extraer más riqueza a costa del trabajo ajeno.
Habrá iglesias que bendecirán ese orden de las cosas y hasta alguna reconocerá como una bendición de algún Dios el que unos pocos tengan la posibilidad de esquilmar al colectivo.
Cada generación debe aceptar o rebelarse contra ese esquema social, asi que nunca (mientras haya propiedad privada) habrá paz para las comunidades.
Es necio no reconocer esto; el conflicto es la norma… eso es, que nunca de los jamases “todos tiraremos del mismo carro para el mismo lado”. Salvo en los goles del mundial y por un rato.
El juego es construir mayorías y cambiar algo, o ser menos y seguir como perdedores.
Y acá va una pregunta para lxs queridxs crxs de las fracciones de izquierda: ¿Sirve disputar contra los referentes de esas mayorías en formación, por conseguir unas sillas y sueldos para la militancia? ¿O es más útil tener un proyecto de transformaciones profundas, equipos técnicos y cuadros políticos formados para llevarlos a cabo, respaldo en pluralidades para defenderlos, mecanismos democráticos y a la vez de síntesis de líneas internas (inevitables para posicionarse ante cada dificultad)?
¿Queremos unos diputados más o vamos a la conquista del poder en serio… ese que reside en la embajada y los dueños del campo, las finanzas, la industria concentrada, emportadores, narcos, sus servicios armados, su prensa… sus jueces?
¿Existe al menos la voluntad de construir algo así, fuera del peronismo? ¿La pelea es con el peronismo o contra la clase dominante y sus amos externos?
Hace mucho que dejé la ingenuidad perdida en alguna plaza, en alguna pancarta. Pero eso no me impide pensar que hay personas que evalúan por sí mismas y pueden identificar claramente enemigo de aliado. Que pueden ver la futilidad de poner en un mismo plano todos los problemas del mundo o considerar que hay soluciones mágicas.
Es necesario un largo trabajo de sembrado y cultivo de ideas. Auto aprendizaje en conducción. La metabolización colectiva de un modelo de sociedad justo y equilibrado. Eso lleva décadas, no un par de años hasta la proxima elección… y madura en el momento en que se encuentran liderazgos no previstos con algo de experiencia y voluntad de dar la vida por lo necesario.
Ser inteligentes y reconocer el momento y la oportunidad de avanzar en un programa revolucionario, en empujar desde el conjunto en construcción con sabiduría y pedagogía práctica, es más provechoso que bloquear lo que no coindice con la consigna oportunista y pegarle al oponente equivocado.
La coherencia escasea porque lleva una vida producirla. Se somete a prueba cada día y en cada acción. Es la verdadera carrera de izquierda.
