Nuevamente desde el borde, con Semanario Huellas. En este caso, vamos a convocar nuevamente a Miles Davis. Y nunca es poco…
Miles Davis, aquel que en su juventud formara parte de la orquesta de Billy Stein, junto con otros tantos músicos famosos. En aquel momento, la orquesta de Stein era como un trampolín que pasaba de los tiempos del swing al bebop, que del bebop se lanzaba hacia el cool, el hard bop y que superaba la represión blanca, sufriendo terribles palizas de los policías.
También superó su adicción a la heroína, que casi lo deja afuera, y lo hizo solo. Le pidió al padre que lo dejara encerrado en la casa, con un gimnasio. Y bueno, se boxeó a sí mismo y a la bolsa durante un mes. Al cabo de ese mes volvió y fue protagonista de episodios de gloria del jazz: Bird of School, por ejemplo; grandes agrupaciones con Dizzy, con John Coltrane y, posteriormente, en el bebop, con nada menos que Ron Carter y Herbie Hancock. Impresionante, una carrera fulgurante.
Llega al modal. El modal ya era algo más que todo lo que había hecho, pero todavía no llegaba el free jazz. En realidad, yo diría que nunca lo sedujo el free jazz como género, como cosa para hacer.
Hoy vamos a escuchar una grabación de 1988, en Múnich. El tema es conocido, se llama Time After Time. Es muy lindo, lo hace muy bien, pero, fundamentalmente, lo que quiero destacar en este caso es la sensación de libertad.
La sensación de libertad que produce Miles con su grupo; libertad y buen gusto, economía musical, buena presentación, libertad en el vestir y respeto por sus músicos.
Él tenía un fuerte carácter, eso ya se sabe, pero no lo demostraba en el escenario. Allí, el trato con los músicos, en general muy jóvenes, era paternal y, sinceramente, cálido, dentro de lo que podía ser Miles.
Bueno, Time After Time, un canto a la libertad, si se me permite, pero a la buena, no a la otra.
Mientras esperamos noticias alentadoras de algún punto del universo, les dejo mi saludo y esta música, que pueden seguir escuchando, obviamente, por la red.
Que tengan una excelente semana. Todavía la primavera anda a los saltos, pero todo pasa, ¿no?
