Los aranceles son, simplemente, impuestos aduaneros que, con el libre comercio internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, fueron bajando progresivamente. Pero en estos tiempos que corren, han regresado con fuerza de la mano del presidente de Estados Unidos. El uso de frases hechas o remanidas es algo desgastante en un texto, pero en esta ocasión hay una que merece ser tenida en cuenta.
La historia ocurre dos veces: «la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa» …
Estamos atravesando la que diría es la segunda opción en ese postulado. Solo espero que no reaparezca una tercera opción, que sea similar a una vieja historia que veremos más adelante. Mientras tanto, continuemos en el hoy.
En un mensaje pronunciado desde la Casa Blanca, en su momento, Donald Trump había indicado que su nueva política comercial iba a marcar una «declaración de independencia económica» de Estados Unidos, pues alegó que el mundo ha estado sacando ventaja de su país durante mucho tiempo.
Hace pocos días, la administración de Donald Trump acaba de anunciar un hito sin precedentes en materia de recaudación arancelaria: EE.UU. ha obtenido 150.000 millones de dólares desde que se embarcó en una guerra comercial, con un pico mensual de 28.000 millones solo en julio, la cifra mensual más alta del año, refieren datos difundidos por el Departamento del Tesoro y replicados por Fox Business.
Según dicho informe, la recaudación arancelaria ha ido aumentando mes a mes: en enero se ubicaba en 7.900 millones de dólares, en abril subió a 16.300 millones, en junio, marcó un récord de 27.000 millones algoquefue superado inmediatamente por los datos preliminares de julio. La administración estadounidense actual proyecta que la cifra total de ingresos por aranceles podría superar los 300.000 millones antes de fin de año.
Pero, parece que siempre hay un pero que arruina los favorables anuncios (sobre la economía estadounidense en este caso). La pregunta,en estecontexto es… ¿Quién paga esos aranceles? Luego, y a pesar del discurso oficial, la misma Fox Business aclara que son empresas estadounidenses las responsables de abonar esos impuestos a las importaciones. El pagonoha estado a cargo de los gobiernos extranjeros. Y aunque la Casa Blanca presentó la medida como si fuera un triunfo recaudatorio, el costo económico podría terminar trasladándose a los consumidores a través de aumentos de precios.
Las políticas económicas de Trump como sanciones y aranceles están incrementando los precios en productos y bienes de algunos sectores de EEUU tal cual Powell lo dijo la semana anterior,, y ahora se empieza a detener la producción de empleos.
Al asumir Trump, la deuda de EE.UU. era de 36.376.200.000.000. En estos mismos 6 meses, esa deuda creció en 792.150.000.000, o sea quintuplicó los «ingresos» por los aranceles pagados por los mismos empresarios… norteamericanos. Hasta aquí, “la gran historia” que se parece a una farsa.
Para ver la historia oscura de los aranceles, por como terminó, hay que remitirse a 1922. Ese año, con la aprobación del Arancel Fordney-McCumber, EE.UU. tenía para ser un país acreedor uno de los aranceles globales más altos. Pero al no lograr convencer a ese país de que redujese sus aranceles, tanto los países sudamericanos, como los europeos tomaron la decisión de aumentar los propios en represalia. En el período que transcurre desde 1925 y hasta 1929 se produjeron en veintiséis países europeos, treinta y tres revisiones arancelarias con profundos cambios. Por su parte, en Latinoamérica, hubo diecisiete revisiones y modificaciones sobre aranceles. A su vez, Australia, Nueva Zelanda y Canadá, en respuesta al arancel Fordney-McCumber aumentaron sus aranceles en 1927 y 1928.
Canadá se vio muy perjudicado por los efectos del arancel. Muchas de las empresas de ese país cerraron sus oficinas en Nueva York. Esto lograficaba C.E. Burton, gerente general de Robert Simpson Company, de Toronto, por padecerlo en carne propia y aclarando que Canadá, principal cliente de EE.UU. recibía un trato injusto por dicha ley arancelaria.
Los gobiernos de España y Francia aumentaron sus tasas, como respuesta al arancel. Los franceses aumentaron en abril de 1927 los aranceles de importación en general, pero hicieron foco sobre las empresas automovilísticas estadounidenses, aumentando los mismos del 45% al 100%. A su vez, plantearon renunciar a estos aumentos si EE.UU. rebajaba los correspondientes a sus sedas, encajes artesanales y perfumes.
Al mes siguiente, el gobierno de España aumentó un 40% los aranceles sobre productos estadounidenses.
Durante ese mismo año, y con la preocupación que despertaban las guerras arancelarias, la Sociedad de las Naciones organizó la Conferencia Económica Mundial en Ginebra, Suiza. No hubo acuerdo pese a la presencia de un representante de EE.UU., país que no integraba dicha Sociedad. De todos modos, lo que este país proponía fue que cualquier acuerdo que se lograra, solo se aplicaría a los aranceles europeos y no a la Ley Fordney-McCumber.
Tanto Alemania como Italia elevaron sus aranceles de importación del trigo estadounidense tras el fracaso de la Conferencia Económica. Los argumentos esgrimidos por EE.UU. para justificar sus altos aranceles, comenzaron a ser utilizados por los europeos. “El productor nacional tiene derecho a proteger su mercado. Y el trabajador a la protección de su empleo y a salarios más altos”.
El nacionalismo y el aislacionismo han surgido tras la Primera Guerra Mundial. Esto condujo al retorno del proteccionismo, al aprobarse en 1921 el Arancel de Emergencia y luego, en 1922, el Arancel Fordney-McCumber. Su correlato fue el perjuicio que ocasionó tanto a la economía nacional, como a la internacional.
EE.UU. profundizó el derrotero al firmar, el presidente Herbert Hoover, el Arancel Smoot-Hawley, en 1930, mucho más proteccionista que los anteriores.
Los estadounidenses retornaron al libre comercio tras la Gran Depresión en 1933. Fue entonces cuando el presidente Franklin D. Roosevelt y Corder Hull, su secretario de estado, y a través de acuerdos bilaterales y multilaterales con otros países bregaron para acabar contra el proteccionismo.
Extractando en una síntesis, se puede apreciar que la guerra de los aranceles, entre 1922 y 1928, terminó con la peor crisis económica conocida de la historia. Luego sobrevino el colapso global de 1929 y en Europa, el ascenso tanto del fascismo, como del nazismo.
En la actualidad, tanto Donald Trump afirman que todos los países están pagando los aranceles. La realidad advierte que los aranceles de EE. UU. son pagados por los importadores estadounidenses, no directamente por países extranjeros. Los costos a menudo se trasladan a los consumidores estadounidenses a través de precios más altos, según estudios económicos (por ejemplo, Tax Foundation, Yale Budget Lab).
Tanto New York Times, como Político y Bloomberg, escribieron sobre las políticas de Trump para 2025: Los aranceles han aumentado los ingresos ($168B), pero han elevado los precios 1.8%, arriesgando una desaceleración del PIB y tensiones en el comercio global, aunque algunos acuerdos estimulan el crecimiento doméstico.
¿Mantendrán estas políticas en EE.UU.? ¿Llegará el momento en que la realidad tome dimensiones que no puedan ser ocultadas y disparen respuestas, hoy inimaginables? Muchas situaciones, aún con distintos matices, que se producen son similares a las que ocurrieron cien años atrás. ¿Podrá repetirse un colapso económico global? Nada de eso se avizora en el presente, pero igual habrá que prestar atención….

