A poco más de una semana de la fascinante movilización en contra de las avanzadas fascistoides libertaristas (conservadoras y ultramontanas decimonónicas, para los paladares exquisitos que rechazan la categorización del gobierno nacional como “fascista”), la partición en numerosas partículas de la bancada opositora en la votación sobre la eliminación de las PASO volvió a exponer lo improbable de un freno al gobierno mientras el grueso de la dirigencia opositora deambule a la deriva.
Por cierto, el sistema de elecciones primarias y abiertas estaba harto agotado, y hay que señalarlo, y a la gran mayoría de la población ya era cosa que le profundizaba su preocupante fastidio contra todo lo que tenga algún atisbo a electoral –y democrático-, pero no es éste el objeto de análisis al menos en la editorial huellera de esta semana. Lo concreto es que es otro severo traspié opositor, justo cuando arrecia la ofensiva gubernamental en todos los terrenos.
Y en ello no escapa la crisis interminable del justicialismo en todas sus vertientes internas. Así como importantes dirigentes del peronismo respaldan la figura de CFK, también admiten las demandas por un liderazgo más unificado… y eso siempre claro está, en el mejor de los casos, para no ahondar en diversas tribus dizque peronistas que se hallan muy cómodas siendo mandaderos del Virrey Celeste que actúa en Balcarce 50, sólo circunstancialmente y bajo una inmensa presión del cloacal mundo de “los mercados”.
No obstante esas debilidades con las cuales muchos se aferran para autoconvencerse de un inminente derrumbe mileísta por falta de dólares, lo cierto es que la agenda pública es enteramente controlada por el gobierno, de la mano de la interminable diáspora de los que se autoproclaman adversarios del modelo de gestión colonial vigente.
Las mayores demostraciones de descontento social han estado a lo largo de estos 14 meses de mandato nacional, a cargo de la ciudadanía independiente, aunada a organizaciones sociales, culturales y estudiantiles, con el acompañamiento en algunas ocasiones, de partidos políticos casi como furgón de cola y sin que brille una cabeza capaz de sintetizar a las mayorías de dichos marchantes.
No podemos mencionar la actuación de la CGT, sencillamente porque lleva al menos 9 meses brillando por su ausencia. Lo cual, como todo el mundo sabe, es en sí misma una definición más que clara del rumbo, de algún modo, acatado por sus principales mandantes.
Con el objetivo detectado y debidamente apuntado
La ofensiva comunicacional y política contra la provincia de Buenos Aires es tan bestial como difícil de equiparar con ataques sincronizados de otros tiempos, mientras nación asfixia las partidas presupuestarias que le corresponden. Ello también redunda en un bochorno en cuanto a la soledad al interior del propio peronismo con la que Kicillof debe desempeñarse, lo cual revela el carácter insolidario (dicho con suma elegancia y moderación, que cualquiera puede percibir en la vida cotidiana se trata de disvalores mucho más nefastos) de propios compañeros de partido. Al mismo tiempo, el gobierno nacional es pragmático para negociar con gobernadores del resto del país despachos de fondos, por encima y por debajo de la mesa. Así son las cosas. Y en ese aspecto, tampoco es tan distinto a lo que siempre ha sido. Digamos todo. El tándem Milei – Caputo extorsiona con eso, y por supuesto encuentran vocaciones favorables para transar en un todo, más allá de cualquier firmeza ideológica o como le quieran llamar. La ética política, y mantantirulirulá.
Todo ello, en última instancia, puede producirse porque el peronismo está acéfalo. ¿Ello se debe a la ausencia de liderazgos, o más profundo aún el asunto, a una significativa ausencia de ideas alternativas que no remitan exclusivamente al folklore de épicas ya pasadas? Eso deberían dilucidarlo y resolverlo cuanto antes, si no es que se conforman con concatenar derrotas muy seguido pero con la supuesta “épica” de bellos discursos compartidos desde redes sociales.
Mientras unos se devanean sin atisbos de hallar soluciones que redunden en una nueva síntesis satisfactoria, ciertos salvajes avanzan con suficiente base para sentirse impunes, llevando como punta de lanza a un audaz irresponsable, que sumerge a todo un país en una vergüenza institucional sin fondo visible, y cuyas desmesuras sólo anclan en la demencial confianza en los favores que el “mundo” le otorgará cuanto más se arrastre… y nos obligue a arrastrarnos al conjunto de la población. Incluso a esas enormes hordas de veraneantes que respaldan una vez más las tablitas cambiarias, exponiendo ya sin vergüenza personal su inacabable analfabetismo cívico y político, que a la vista está, se esparce de generación en generación, y sin solución de continuidad.
Si no son realmente cómplices, la verdad es que lo sobreactúan demasiado bien…
La decisión de retirar a la Argentina de la OMS la explica claramente en nuestro semanario el Dr. Jorge Rachid, y cada una de sus muy graves consecuencias. Aún así, es una situación en la que el sólo gesto de atreverse a tanto, se impone a la posibilidad de su real concreción.
Y al margen de todo ello, ¿Cómo es posible que no haya una sola esfera por fuera de las continuas provocaciones, manifestaciones de desprecio y demás elementos constitutivos de la degradación nacional a toda máquina, acaso definitiva, que no sirvan para organizar de una vez una contraofensiva con aspiraciones de victoria con los estandartes de la nueva hora popular bien al frente, y las conducciones timoratas o zigzagueantes, discretamente al fondo?
Aunque se chille y patalee queriendo sostener laureles que el propio devenir de las dirigencias populares han convertido en cenizas de un lejano e irreparable “paraíso”, lo cierto es que el gobierno juega solo. En sus avanzadas y en sus yerros autoinfligidos. Un gobierno que se da el lujo de jamás utilizar en su retórica palabras como producción y trabajo, y que le seguirá jugando todos los plenos de nuestras vidas al FMI y demás amigotes de las finanzas. Hasta el día en que todo acabe como todo el mundo sabe que, inexorablemente, terminará. Y en el derrotero, otro insondable martirio para las amplias mayorías de la sociedad.
Nada cae exclusivamente por sus propias miserias, mientras del otro lado se paseen naderías y chiquitajes a granel.
Pero atenti unos y otros, porque por abajo, los primeros rumores van llegando de que se va poniendo de manifiesto en cada movilización, que podría estar germinándose “algo”… algo que incluso, derive en un nuevo signo que se constituya en cambio de época, incluso para eyectar de la arena a una larga lista de nuestros actuales dirigentes.
Aún no se sabe a ciencia cierta si ello ocurrirá, y en todo caso cuándo tomará cuerpo y consistencia de masas. Para ello requerirá de alguna esperanza conductora, y de una unificación lo más amplia posible que cinche en dicha dirección.


