El camino de la unión por el odio nos conduce hacia el abismo, como no podría ser de ninguna otra forma.
¿Cuántas figuras penales terminarán acumulándose sobre la trapisonda de la que forma parte central Javier Milei, desde el viernes último pasado, y que ya lleva más de 100 denuncias por todo el planeta?
Está claro que se les estropeó la fiestita del índice inflacionario a los libertarios. Índice inflacionario que lo volvía a envalentonar, sin importarles si ello se dio a costa de una medición desactualizada, ni del pauperizado poder adquisitivo de las mayorías, ni del panorama dramático en el corto y mediano término, como consecuencia de la locura de los valores artificiales de la bendita macroeconomía.
La magnitud a escala global de esta estafa debería hacer mella en la credibilidad de los hermanitos presidenciales, de sus cómplices que se revisten de dialoguistas, del grupúsculo de su entorno que construyen el diseño institucional, e incluso de factores de poder que empiezan a mirar con inquietud al horizonte financiero.
Incluso, para añadirle mayor patetismo, de acuerdo a las afirmaciones del periodista Ari Lijalad, “el gobierno está desesperado por tapar que fue Karina Milei la intermediaria entre todo el mundillo cripto y su hermano”.
Ahora bien, para sostener aquello de la honestidad intelectual, digamos todo: Resta, seriamente, dilucidar en los próximos días qué tan grande es la porción de esta agenda, notoriamente putrefacta, que influye realmente en el ánimo de la sociedad. ¿Cuál es el interés masivo que se le asigna a todo esto?
Porque mientras este escándalo mundial se sigue desmenuzando y amplificando, por estas tierras no paran de suceder atropellos o resoluciones cargadas de contradicciones, y nada de ello pareciera resultar de relevancia para una porción muy numerosa de una sociedad que difícilmente mira más allá de la punta de su nariz e intereses híper individuales. Veamos algunos asuntos de reciente impacto:
Días atrás, bajo presiones, amenazas y decisión oficiales, se censuró una actuación artística en lo que fue el más emblemático de los campos de concentración.
El nuevo Secretario de Ambiente admitió que el gobierno “falló” en la prevención de los incendios patagónicos, y alegremente horas más tarde dijo que lo que dijo, fue por falta de información.
La “ficha limpia” resultó votada por muchos de los personajes más sucios de nuestra política: ¡Cristian Ritondo votando ficha limpia! ¡Espert! País generoso…
La comandante Bullrich, con gorra a la usanza, inauguró un alambrado en la frontera con Bolivia, y a la media hora removieron el palo porque, aunque parezca inaudito, aparecieron los presuntos propietarios de esa tierra reclamando una indemnización.
Frente a todo ese aquelarre, emerge otra pregunta, que es la misma desde hace algunos meses: ¿Cuánto más durará el espejismo de estabilidad económico financiera? Antes del viernes, el gobierno se asentaba en la cuestión inflacionaria así como también en la determinación con que manifiesta, y ejecuta, toda barbaridad imaginable. En los próximos días se verá qué queda en pie de todo lo anterior.
La otra vereda y su sainete particular
Enfrente, los contendientes no aciertan ni de lejos a estructurar aquello de las ideas alternativas. El gobierno se aferra a su manual como única opción, y es evidente su incapacidad política (¿y psicológica?) para retroceder en cualquier asunto, por nimio que sea. Confían aún en el poder de sus salvajadas protegidas por sus aliados que bailan en su conjunto cuales marionetas de un poder tan lejano a nuestro país como omnímodo.
A nadie se le puede ocurrir, no obstante, que la dispersión opositora se mantenga así aeternum. ¿Cuánto más de ombliguismo resta exponer? ¿Cuánto más de ausencia de liderazgos renovados? Sin ir más lejos, en el municipio donde construimos la base de este medio, a la misma hora que brotaba el escándalo de $Libra y Milei, un ex intendente seguía difundiendo en todas sus redes sociales, su decisión de ir a internas para vencer a su otrora “delfín” y actual intendente municipal. ¿Cuánta más ausencia de vocación e impulso de trabajar en unidad será necesario tolerar para el común de los vecinos?
De programa superador de la decadencia presente, obviamente, ni hablar. Reclamar la elaboración de un programa político económico de salvación nacional, claramente es algo que desde todos lados se mira como demodé.
La partición del peronismo y sectores del kirchnerismo en distintas partes del país, no sólo en Buenos Aires o en la provincia de Santa Fe, es un síntoma negativo y que revela la carencia de una conducción nacional que estipule lineamientos nodales. Así las cosas, muchos de esos actores de la política regional suelen quedar expuestos al arbitrio de las extorsiones y favores del gobierno central… y de sus propias agachadas, que no son pocas.
Con la cabeza opositora desmembrada, el tembladeral en Balcarce 50 puede respirar con relativo alivio estos días, únicamente en cuanto a los efectos que la estafa de las cripto pueda asestarle en el ámbito nacional… pero con determinadas latitudes del hemisferio norte no se jode con estas “trampitas” financieras, por lo cual desde allá es desde donde se avizoran, acaso, las peores pesadillas para el presidente y su troupe, en un interminable desfile de denuncias cual barril sin fondo. Y en esa nave, todo el país a la deriva, pagando los platos rotos.
Para dialoguistas que en su fuero interno, no soportan más el nauseabundo sendero de saqueo y colonialismo represor del cual se vanagloria a diario el oficialismo, sepan que puede que ésta sea la última oportunidad para que tengan el valor –si no político, por lo menos moral- para saltar del barco del colaboracionismo alcahuete, y salir más o menos airosos sin que la interminable senda de esta matriz impregnada de excrementos los manche tanto partidaria como individualmente, acaso en una magnitud de la cual ya no haya retorno.
Culmino esta editorial citando al escritor porteño, Leonardo Killian, quien sintetiza con mordaz realismo nuestra situación integral como pueblo y como nación, ahora y hacia el futuro que amenaza irrumpir a toda orquesta desde el firmamento:
“Ustedes eran muy chicos y seguramente no recuerdan que este sujeto se auto proclamaba como candidato al premio Nobel de Economía, aconsejado por el espíritu de Conan, su perro muerto, o las cartas del Tarot de su hermanita (El Jefe) que parece por lo que sé, fue la verdadera impulsora de la estafa colosal y en la que ella hizo más guita que la que ni en sus sueños pensó ganar.
Pero esto fue hace muchísimo tiempo… apenas unos meses.
Pobre Patria nuestra, manejada a su antojo por delincuentes y delirantes.
Cuando alguna vez termine esta pesadilla sentiremos no sólo que el país ha sido devastado, sino una vergüenza infinita. Pero ya será muy tarde.”


El último periodista comunista de Morón, de la provincia, del universo JA JA JA JA