Esta semana será tratado en la legislatura bonaerense la suspensión de las PASO, que dicen por lo bajo –y no tanto- que sería aprobada sólo como antesala de una nueva y aún más impúdica pelea para ver cómo se conforman las listas del peronismo-kirchnerismo. De momento, abunda el ruido y naufragan las certezas al respecto.

Claro está que, al igual que otras luchas internas –por caso, entre LLA y el macrismo- o temáticas de relevancia internacional, como lo es la criptoestafa $Libra, nada de eso le mueve el amperímetro a la opinión pública en su amplia mayoría. Todos los asuntos que no estén ligados al devenir económico en su impacto con la más sencilla cotidianidad de las personas, está reducido al interés de minorías intensas –cada vez más minoritarias, por caso- aún interesadas en forjarse una formación política e informativa adecuada.

¿Se partirá el peronismo kirchnerismo del todo en la provincia de Buenos Aires, con la implicancia que ello tendría en el mapa nacional? Los ex cambiemitas y libertarios, ¿Ya no tienen retorno en su puja de negocios y egos, en ese orden, y también marcharán divididos en la mencionada región?

En materia económica si bien todo luce planchado, el gobierno arrastra el síndrome de la frazada corta; si mantienen el dólar bajo, atentan contra la “vocación liquidadora” de los exportadores y su ruta de acumular reservas. Y si el dólar subiera, disminuirá el descenso inflacionario, con el riesgo que ello, sólo quizás, impacte negativamente en materia electoral.

El FMI ha dicho lo suyo

Más obscena y explícitamente que nunca antes, habló el FMI e impartió directrices a seguir. El oficialismo, devenido abiertamente en gerencia colonial de una nación intervenida sin tapujos por una potencia extranjera, dispondrá de recursos para aguantar, estable, hasta octubre. Lo siguiente puede enmarcarse en el famoso “Paredón, y después…”

El FMI, brutalmente, se puso al frente de la campaña del oficialismo nacional. La Gueorguieva dijo que el país tendrá elecciones en octubre, y es “fundamental” que no descarrile “su voluntad de cambio”. Llegó al extremo de tomar como propio el latiguillo repetido por el Toto Caputo acerca de que “esta vez es diferente”. Nunca se vio algo así, es una novedad que se manifiesten con semejante grado de impudicia.

Están todos los dedos del FMI marcados en esta mega estafa que arroja al abismo la soberanía de un país entero. No solamente desembolsaron 20 mil millones adicionales, sin que Milei les haga pagado uno del préstamo preexistente por otros 45 mil millones, sino que además le hacen la campaña.

Vale evocar una nota que rescató Alejandro Vanoli el viernes pasado, que fuera escrita por Maximiliano Montenegro el 2/4/2002 y publicado en Página12. El título remitió al “Plan para extranjerizar al gobierno argentino”. Se proponía un equipo extranjero para intervenir y asumir el manejo argentino “en áreas críticas como el control y la supervisión del gasto público, la impresión de dinero y la administración tributaria”. Y después de “ceder soberanía temporalmente en esos aspectos” el FMI podría asistir al país en materia financiera. “Los desembolsos irían llegando a medida que un Comisionado general, con residencia en Argentina, y de quien dependerían todos aquellos instrumentos del Estado, fueran autorizándolo”. En aquel informe de hace 23 años, redactado por el economista Rudiger Dornbusch, se agregaba que “alguien tiene que manejar la Argentina con mano firme, y una dictadura no sería creíble ni deseable”. Por eso alertaban que “más dinero del Fondo sin una profunda intromisión extranjera para cambiar las reglas del juego, no evitará la autodestrucción del país”. Se reclamaba la privatización masiva de puertos y aduanas, y así las cosas, Argentina recién entonces ofrecería un “nuevo look, fresco y alentador”.

El problema de todo ello, es que la subjetividad masiva no registra ni un ápice de todo este drama que se ha venido cocinando a fuego lento desde vieja data.

¿Influirá en ello la falta de alternativas capaces de ser explicadas con claridad, firmeza… y renovados liderazgos? Se verá. Aún así, me reservo el derecho a una poderosa duda al respecto.

Argentina, por voluntad propia, ha quedado atrapada por Washington en su lucha de intereses con China. Y no puede decirse que el Jamoncito y sus mandantes no hayan sido ferozmente francos. Y la receta la redondea con el odio y el ninguneo hacia todos los que piensan diferente a él y su entorno, tal es la prédica constante del gobierno. De allí vino que “no está siendo suficiente el repudio a los periodistas opositores” y que producto de las casualidades permanentes, esa bestialidad de Milei haya coincidido a las pocas horas con la agresión física a Roberto Navarro.

El que nos gobierna fue auténtico en su propuesta de gobierno neocolonial. Mucho más que los hipócritas a sueldo que lo apuntalan parlamentaria, jurídica y mediáticamente pero fingen rasgarse las vestiduras hablando de democracia y soberanía y bla bla bla.

Cabe preguntarse si aún existe alguna mayoría a la que le importe semejante cipayeada.

Podríamos seguir reflexionando juntos y ofreciendo análisis de nuestro devenir… pero el primer diagnóstico desde el cual evaluar qué y hasta dónde, es que la mayoría de esta sociedad no presenta interés en leer o ni siquiera en meditar respecto a la realidad institucional dentro de la cual se ahogan lentamente, acaso sin siquiera percibirlo, cual primera clase del Titanic… cuando en verdad son los laburantes que viajan en tercera, encerrados bajo candado para que no se atrevan a ganar ningún asiento en los botes de rescate.

En estos términos, nos vamos reduciendo a una “queja” sin asidero masivo, en un corpus social desinteresado no sólo de la política sino, más dramático aún, en todo cuanto ataña al desarrollo futuro tanto social como nacional, mientras flotan apoyados enfermizamente en el chip del individualismo a ultranza, bajo el remanido espíritu del sálvese quien pueda. ¿Y lo que le suceda al otro? El otro… que reviente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *