El blanco directo signado por cada ultimátum pueden ser, tanto Venezuela o Colombia, como lo es ahora Nigeria. Mañana, es seguro que alguna deidad proveerá otro blanco. Esta estrategia global apunta a que no exista ningún bloque que pueda construir rutas propias de desarrollo autónomo, tal como pueden llegar a ser China, Rusia o incluso la propia América Latina.

El Norte dispone de todas sus “herramientas de persuasión”. Puede imponer “sanciones financieras”, embargos tecnológicos, aranceles selectivos (caprichosos) o poner en marcha toda su maquinaria de guerra, que se apoyará en la infraestructura diplomática que desarrolló. Todo le sirve.

¿Que sabemos en nuestro país sobre el acuerdo económico con EE.UU. que solo era «viable» si Javier Milei era el vencedor en las elecciones? ¿Fue tan solo una advertencia?  ¿Sabemos qué peso tuvo en realidad? Pues bien, así se manejan, sobre todo cuando tienen un mandatario que les pertenece.

No es solamente una cuestión económica, que por cierto no parece andarles muy bien.  Es una necesidad geoestratégica, de quien se autoproclamó gendarme del mundo: es tener el control de los recursos naturales.

La conducción en las sombras del país, siempre estuvo en manos del Complejo Militar Industrial que decide sobre las políticas geoestratégicas. (algo que ya había sido advertido por el ex presidente Dwight Eisenhower en 1961. El entonces mandatario se había expresado sobre la creciente influencia de lo que denominó “el complejo militar-industrial” en la política estadounidense y los peligros que ello podría conllevar para la democracia).

Dicho ente se reconvirtió en el complejo tecno-militar contemporáneo. Es esencial para su funcionamiento tener el control de minerales críticos, como tierras raras, litio, coltán, hasta petróleo, gas o el agua dulce. Estos insumos son prioritarios y fundamentales en la cadena de valor en la guerra. Quien los domina, controla ese valor, porque a su vez, impide a otro que disponga de los mismos.

Si accede “normalmente” a esos bienes estratégicos, no pasa nada. Pero si los mismos se encuentran en territorios que tengan voluntad de soberanía, entonces nacerá un conflicto inducido.

En África, pusieron los ojos sobre el Sahel, como también en el África central, donde Níger, Malí, República Democrática del Congo o Sudán, contienen uranio, coltán, oro, cobre y tierras raras. En Asia, Irán les preocupa por su petróleo y desarrollo independiente, Siria por su posición geoestratégica y Myanmar por sus recursos minerales y su ubicación en las rutas del Indo-Pacífico.  Venezuela, Bolivia, Argentina y México, en nuestra América Latina, concentran enormes reservas de petróleo, gas, litio, agua dulce y biodiversidad.

Los conflictos que generalmente provocan se alejan de los que conocimos como guerra tradicional.  No son nuevas experiencias, pero hoy podemos hablar de guerras subsidiarias o por delegación o guerras “proxy”. Esto alude a un conflicto armado en el que uno o dos países utilizan a terceros para enfrentar a un enemigo sin involucrarse en forma directa en la batalla.

Existen guerras de cuarta generación: conflictos sin declaración, sin frentes definidos, donde se combinan sanciones, sabotajes, operaciones psicológicas y actores no estatales que desarticulan desde dentro cualquier intento de autodeterminación.

La guerra de 5ta. Generación implica «el uso de todos los medios disponibles para lograr la victoria, incluyendo los medios políticos, económicos, culturales y psicológicos». La G5G trasciende el ámbito militar y se extiende a todos los aspectos de la vida social, convirtiendo a la información, la percepción y la cognición en armas de primera línea.

La lógica del Imperio, auto designado gendarme global indica “per se”, que puede decidir qué gobiernos son legítimos, qué pueblos merecen apoyo y qué territorios deben ser tutelados, algo que viene desde lejos.

Aunque lo que dicen que sucede en un país sea real, ¿quién les dio ese derecho a intervenir?  En teoría, para la resolución de conflictos internacionales se creó, entre otras cosas, la O.N.U. pero visto lo ocurrido en Gaza, se ha convertido en una estructura burocrática meramente irresoluta en su accionar dentro de la concepción unipolar del mundo

Venezuela es asediada desde años, con sanciones unilaterales, sabotajes, etc. En 2002 hubo un golpe de estado contra Hugo Chavez, que duró un suspiro.  Lo sucedido salió a la luz gracias a la presencia de un equipo de la televisión irlandesa que estaba en el país y que pudo acceder a todos los sectores involucrados (En 2003 publicaron un documental llamado “The Revolution Will Not Be Televised” o “Chávez: Inside the Coup”). En 2019 tuvieron un presidente autodesignado como Juan Guaidó, hoy asilado en EE.UU.. La amenaza actual, es con la maquinaria naval de guerra, con las excusa de un “Cartel de los Soles dedicado al narcotráfico», del que poco se sabe y que ellos mismos detectaron recientemente. ¿Será?

Ahora le ha llegado el turno al país africano Nigeria. En este territorio existe una más que complicada situación interreligiosa que ha provocado numerosos actos de genocidio contra la población cristiana local, por parte de grupos islamistas durante los últimos 17 años. Repentinamente surgió una reacción por parte de Washington. Trump admitió la posibilidad de enviar tropas y lanzar ataques aéreos contra los campamentos de los grupos armados en ese país. Lo justifica como protección a los cristianos ante el genocidio. ¿Es lo que busca Trump, o es tan sólo un pretexto?

Nigeria es un gran exportador de petróleo y se encuentra entre los 20 primeros países en cuanto a reservas probadas. Ocupa el octavo lugar en el mundo en cuanto a las reservas de gas, además de ser uno de los principales productores de GNL. El problema que enfrenta el país para desarrollarse es en lo que respecta a la construcción de infraestructura de transporte de gas y de otro tipo, por la imposibilidad de garantizar la seguridad de las instalaciones y los equipos frente a los terroristas.

Lo que a Washington le permitiría “matar dos pájaros de un tiro” es el proyecto del TGSP (gasoducto transahariano, desde Nigeria a través de Níger y Argelia hasta Europa). Precisamente este año, la británica Penspen ha firmado un contrato para completar la construcción del TGSP.

Con su desarrollo, EE.UU. vincularía a los europeos a un nuevo proveedor de hidrocarburos, sin los cuales no podrán subsistir. Esto se debe a que los que provienen de EEUU son demasiado caros, mientras que los rusos «no son los correctos».

Mientras norteamérica parece “ayudar” sin beneficios a un competidor, lo que hace apunta a su estrategia militar y los planes a largo plazo.  Impone al mercado europeo a un nuevo proveedor, y logra terminar por completo la dependencia de la UE de los hidrocarburos rusos.

Nigeria se opone categóricamente a la presencia de bases militares extranjeras en su territorio. Es la excusa perfecta para la acusación de Trump: las autoridades oficiales nigerianas están complaciendo las actividades de los terroristas.  Esa podría ser la señal que allane el camino para el contingente militar estadounidense al país.

Una base militar en Nigeria sería solo un intento de mantener su presencia en África central. El AFRICOM (uno de los comandos territoriales de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos) no ha perdido mucho en términos de capacidad operativa pese a que han cerrado o están en proceso de cierre costosas instalaciones militares en Chad, Níger y otros países del continente africano.

La presión ejercida contra Nigeria, no es tanto por motivos de caridad o porque les preocupa la acción cristiana, sino porque podrían convertir a este país africano en una herramienta en su lucha contra Rusia en el frente económico. Lo que está en juego no es solamente la soberanía de estos países, sino el futuro de la humanidad.

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