Esta semana no estamos exactamente en El Borde. Hay un puente afectivo que nos atraviesa, un puente que tiene algo de tristeza y algo de alegría.
Nuevamente desde El Borde para Semanario Huellas.
En esta edición quiero comenzar con un saludo muy especial. Aprovecho la ocasión para felicitar a nuestro director, Daniel Chaves, en su día, el Día del Periodista, y hacerlo extensivo a todos aquellos que colaboran con el semanario.
Gracias, Daniel. Gracias por tu calidad humana, por tu honestidad profesional y por el cariño con el que llevás adelante esta tarea.
Y bien, dicho esto, paso a lo segundo.
Esta semana no estamos exactamente en El Borde. Hay un puente afectivo que nos atraviesa, un puente que tiene algo de tristeza y algo de alegría.
Me refiero a la muerte de Carlos Alberto Solari, el Indio, alguien que desde su arte, desde la música y desde la palabra, logró algo muy difícil: darle un sentido profundo a conceptos que muchas veces usamos de manera cotidiana, repetida, casi gastada.
No soy lingüista y quizá no tenga las herramientas para explicarlo mejor, pero cuando suceden fenómenos de este tipo, ciertas palabras recuperan toda su dimensión y toda su fuerza.
Se me viene a la memoria aquel hermoso verso que dice: “Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad”.
Y creo que, de algún modo, estamos presenciando eso. Y lo digo despojado de cualquier mirada partidaria o tendencia política. Creo que estamos asistiendo a una verdadera multisectorial del amor.
No quiero extenderme demasiado porque, seguramente, en estos días todos han escuchado y conocido mucho acerca de la vida y la historia del Indio.
Vaya uno a saber hasta dónde puede llevarnos esta multisectorial del amor y cuáles serán sus efectos a largo plazo. Pero quería compartir con ustedes esta reflexión.
Porque tiene efecto. Sin duda que lo tiene.
Y no voy a hacer alusión a nada más.
En este puente que tiende el paso del Indio hacia otro plano, les deseo lo mejor.
Les deseo que vivan con amor y que recuerden siempre que la patria es el otro.
Les dejo un fuerte abrazo y nos despedimos escuchando una canción que ya ha sonado en este programa, pero que bien vale la pena volver a escuchar: “El blues de la libertad”.
