Tenemos otra edición de Desde el Borde Jazz y Blues, desde el borde de una nueva semana y a punto de encontrarnos con otra.
En esta ocasión vamos a convocar a Albert Collins, uno de los grandes del blues eléctrico de Texas.
Collins nace en un pueblo llamado Leona, en 1932. Pariente lejano de Lightnin’ Hopkins, pasa sus primeros años de vida escuchando rock y blues a full.
Es en 1952 cuando funda su primera banda, con la cual empieza a girar y a obtener reconocimiento. Al tiempo compra una guitarra Fender Telecaster con la cual haría el resto de su carrera, adquiriendo un sonido muy particular. El ajuste que le hicieron a esa guitarra, más el equipo que eligió, resultó en un sonido que se convertiría en la marca registrada de Albert Collins.
Es en 1968, siendo telonero de Canned Heat, la famosa banda estadounidense, cuando sus integrantes, impresionados por la actuación de Albert, lo presentan al sello Columbia, lo cual significó un espaldarazo enorme. A partir de allí comienzan las grabaciones importantes y despega definitivamente su carrera.
Una carrera caracterizada por ser un tipo muy simpático con el público, muy dado a interactuar con la audiencia, a buscar efectos con su guitarra y a establecer una especie de diálogo con ella, lo cual hacía de sus shows una experiencia interesantísima, más allá de lo que era como bluesman, uno de los músicos más destacados de este escenario.
Escucharemos “The Lights Are On, But Nobody’s Home” («Las luces están encendidas, pero no hay nadie en casa»). Forma parte de su actuación en el Festival de Montreux de 1992, con una banda excelente que incluye sección de vientos. Es la excusa perfecta para que ustedes dejen correr ese video y se empachen con el arte de Albert Collins.
Y a todo esto, ¿cuál podría ser la noticia? Que comenzó el invierno… pero la buena noticia es que a partir del próximo amanecer, cada día, imperceptiblemente, comenzará a durar un poco más. Vamos derecho al reino de la luz.
¿Qué tal? Esto sirve un poquito como metáfora de lo que estamos viviendo hoy en día. Solo resta mejorar.
Disfruten a Albert Collins. Les dejo un fuerte abrazo y, como hiciera Albert e intentamos hacer nosotros, gánense la vida. No se dejen voltear por las inclemencias de la época. Sean fuertes.

