Fondos del impuesto a los combustibles terminan financiando el equilibrio fiscal mientras las rutas se deterioran y el transporte queda varado.
El gobierno de Javier “Jamoncito” Milei admite que parte de los fondos recaudados mediante el impuesto a los combustibles, que por ley deben destinarse a las rutas nacionales, son utilizados para sostener el equilibrio fiscal.
Mientras tanto, más de un billón de pesos destinados al mantenimiento vial habrían permanecido colocados en inversiones financieras, según documentación oficial, situación que motivó una denuncia penal presentada por la diputada de Unión por la Patria, Victoria Tolosa Paz, contra funcionarios nacionales.
La contradicción es obscena: menos plata para las rutas, más deterioro y, al mismo tiempo, camiones autorizados a transportar mayores cargas por decisión del Gobierno.
El resultado está a la vista. Las nevadas mantienen más de 3.000 camiones varados en distintos pasos fronterizos. En Neuquén hay 1.581 unidades detenidas y el Paso Cristo Redentor lleva más de 27 días cerrado.
Desde Mendoza, el presidente de Aprocam, Carlos Mesina, advirtió que el problema no es solamente climático: Vialidad Nacional perdió capacidad operativa, con maquinaria fuera de servicio y campamentos sin la respuesta de otras temporadas.
Milei recauda para mantener las rutas, desvía los fondos y después habilita más peso sobre caminos cada vez más destruidos. El “equilibrio fiscal” del Gobierno se paga con rutas rotas y trabajadores varados. Parece un mal chiste, pero la realidad mileiana suele ser infinitamente más dramática, siniestra y patética de lo que podemos inferir.
